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jueves, 10 de diciembre de 2015

El Relativismo Demoledor de los Pastores

Aquelarre sincretista en catedral católica
Luis Fernando Pérez Bustamante


3 dic 2015.- Día de Acción de Gracias, Catedral católica de San Pedro en Scranton, diócesis de Pensilvania, Estados Unidos. El párroco y/o deán de la catedral decide suspender la habitual Misa del mediodía. En su lugar se celebra un acto “interreligioso”.

El acto comienza con el toque del shofar por parte de una rabina judía, casada con un rabino, ambos defensores del “matrimonio” homosexual.

Luego se produce una “procesión” de los representantes de los diversos credos religiosos, que toman sitio ante el altar. 

El primer orador es un pastor metodista. Y no tiene mejor idea que decir esto:

Dios es grande. Doy testimonio de que no hay Dios, excepto el único Dios. Mahoma es el mensajero de Dios”.

A continuación toma la palabra el responsable de los Friends of the Poor (Hermanos de los Pobres) en Scranton, que invita a la oración común y cita el Salmo:

martes, 8 de febrero de 2011

¿Se puede rezar con creyentes de otras religiones? Responde Joseph Ratzinger

¿Se puede rezar con creyentes de otras religiones? Responde Joseph Ratzinger




Continuando con la temática de los encuentros de Asís, presentamos nuestra traducción de amplios extractos de un interesante texto, escrito en el año 2003 por el cardenal Joseph Ratzinger, sobre la posibilidad y los límites de la oración multirreligiosa e interreligiosa.


En la época del diálogo y del encuentro de las religiones ha surgido inevitablemente el problema de si se puede rezar juntos unos con otros. Al respecto, hoy se distingue entre oración multirreligiosa e interreligiosa. El modelo para la oración multirreligiosa es ofrecido por las dos jornadas mundiales de oración por la paz, en 1986 y en 2002, en Asís. Miembros de diversas religiones se reúnen. Común es la angustia y el sufrimiento por las miserias del mundo y por su falta de paz, común es el anhelo de la ayuda de lo alto contra las fuerzas del mal para que puedan entrar en el mundo la paz y la justicia. […] Sin embargo, las personas reunidas saben también que su modo de entender lo “divino” y, por lo tanto, su manera de dirigirse, son tan diversos que una plegaria común sería una ficción, no estaría en la verdad. Ellos se reúnen para dar una señal del común anhelo, pero rezan – aunque al mismo tiempo – en lugares separados, cada uno según su propio modo. […]

En referencia a Asís – tanto en 1986 como en el 2002 – se nos ha preguntado repetidamente y en términos muy serios si esto es legítimo. La mayor parte de la gente, ¿no pensará que se finge una comunidad que en realidad no existe?. ¿No se favorece de este modo el relativismo, la opinión de que en el fondo son sólo diferencias secundarias las que se interponen entre las “religiones”?. ¿No se debilita así la seriedad de la fe, no se aleja ulteriormente a Dios de nosotros, no se consolida nuestra condición de abandono?. No se pueden dejar de lado con ligereza tales interrogantes. Los peligros son innegables, y no se puede negar que Asís, particularmente en 1986, ha sido interpretado por muchos de modo errado. Sin embargo, sería también equivocado rechazar en bloque y de forma incondicional la oración multirreligiosa así como la hemos descrito. A mí me parece correcto vincularla a condiciones que correspondan a las exigencias intrínsecas de la verdad de la responsabilidad frente a algo tan grande como es la imploración dirigida a Dios frente a todo el mundo. Identifico dos:

1. Tal oración multirreligiosa no puede ser la norma de la vida religiosa sino que debe permanecer sólo como un signo en situaciones extraordinarias, en las que, por así decir, se eleve un grito común de angustia que debería sacudir los corazones de los hombres y, al mismo tiempo, sacudir el corazón de Dios.

2. Un acontecimiento así lleva casi necesariamente a interpretaciones equivocadas, a la indiferencia respecto al contenido a creer o a no creer y de tal modo a la disolución de la fe real. Por esta razón, acontecimientos del género deben tener un carácter excepcional, y por eso es de máxima importancia aclarar cuidadosamente en qué consisten. Esta explicación, de la que debe resultar claramente que no existen las “religiones” en general, que no existe una común idea de Dios y una común fe en Él, que la diferencia no concierne únicamente al ámbito de las imágenes y de las formas conceptuales mutables sino a las mismas opciones últimas – esta clarificación es importante, no sólo para los participantes del evento, sino para todos aquellos que son testigos del evento o son informados del mismo. El evento debe presentarse en sí mismo y frente al mundo de tal modo claro que no se convierta en una demostración de relativismo, porque se privaría por sí solo de su sentido.

lunes, 31 de enero de 2011

“Necesitamos un nuevo Syllabus”: conferencia de Mons. Schneider (I)

“Necesitamos un nuevo Syllabus”: conferencia de Mons. Schneider (I)


Como se sabe, Mons. Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Karaganda, pronunció una histórica conferencia en Roma el 17 de diciembre de 2010, en la que mencionó la necesidad de un nuevo Syllabus de los errores en la interpretación del Concilio Vaticano II. Por su extensión, presentaremos nuestra traducción de dicha conferencia en tres partes. En esta primera parte, que a continuación ofrecemos, Mons. Schneider, luego de una breve introducción, comienza a enumerar y desarrollar un “vademecum pastoral” partiendo de algunas enseñanzas del último Concilio, leídas en una hermenéutica de continuidad.


*   *   *


Propuestas para una correcta lectura del Concilio Vaticano II


I. El fundamento teológico de la pastoral

Para hablar correctamente de la teoría y de la praxis pastoral es necesario primero ser conscientes de su fundamento y de su fin teológico. El fin de la Iglesia es el mismo fin de la Encarnación: “propter nostram salutem”. Así la fe y la oración de la Iglesia se expresa: “Qui propter nos homines, et propter nostram salutem, descendit de caelis et incarnatus est et homo factus est”. Esta salvación significa la salvación del alma para la vida eterna. En esto consiste también la finalidad de toda la ordenación jurídica y pastoral de la Iglesia, como nos dice el último canon del Código de Derecho Canónico: “prae oculis habita salute animarum, quae in Ecclesia suprema semper lex esse debet” (can. 1752).

El contenido de la salvación del alma humana consiste en la santidad, en la renovación y en la perfección de la originaria dignidad humana en Cristo. Dios ha creado al hombre según Su imagen y Su semejanza (cfr. Gen 1, 26) y esta obra es admirable, como dice la Iglesia en la liturgia: “Deus, qui humanae substantiae dignitatem mirabiliter condidisti”. Pero todavía más admirable es la renovación y la perfección de esta imagen, realizada por la obra de la redención: “mirabilius reformasti”. La renovación, la perfección nueva, la santidad, consiste en la inimaginable gracia de la participación del hombre en la misma naturaleza Divina: “Divinitatis esse consortes”. Esta participación en la naturaleza divina significa ser hijos adoptivos de Dios, ser hijos en el Único Hijo, Jesucristo.

Jesucristo, el único Hijo de Dios según la naturaleza, se ha hecho por Su verdadera Encarnación el primogénito entre muchos hermanos: “primogenitus in multis fratribus” (Rm 8, 29). Por medio de Su sacrificio redentor, Cristo ofrece al hombre la gracia de la vida Divina. La misma vida Divina en el misterio de la Santísima Trinidad está presente en la humanidad del Hijo de Dios: “in Ipso inhabitat omnis plenitudo divinitatis corporaliter”, en Él toda la divinidad habita corporalmente (Col 2, 9). Cristo encarnado está lleno de gracia y de verdad (cfr. Gv 1, 14). El Espíritu Santo distribuye desde esta fuente de vida Divina por medio de la Iglesia, que es el Cuerpo Místico de Cristo, en la liturgia de los sacramentos, la gracia de la filiación Divina y todas las otras gracias de santidad necesarias. Así se puede entender mejor lo que enseñó el Concilio Vaticano II: “Liturgia est culmen ad quod actio Ecclesiae tendit et simul fons unde omnis eius virtus emanat” (Sacrosanctum Concilium, n. 10). “La Liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza. Pues los trabajos apostólicos se ordenan a que, una vez hechos hijos de Dios por la fe y el bautismo, todos se reúnan para alabar a Dios en medio de la Iglesia, participen en el sacrificio y coman la cena del Señor” (Sacrosanctum Concilium, n. 10).

jueves, 27 de enero de 2011

Por qué Benedicto XVI irá a Asís - Paolo Rodari

Por qué Benedicto XVI irá a Asís
Paolo Rodari


Luego de que el Papa Benedicto XVI, en el primer día de este año, anunció su intención de viajar a Asís en el próximo mes de octubre con ocasión del 25º aniversario del encuentro de oración por la paz convocado en esa ciudad por Juan Pablo II, han sido muchos y diversos los comentarios que se han hecho sobre esta decisión. El vaticanista Paolo Rodari, pocos días después del anuncio, publicó este artículo en el cual presenta los diversos argumentos a favor y en contra. Es importante destacar que, por el momento, sólo ha sido anunciado el viaje del Pontífice y no cuál será la naturaleza del encuentro que allí se realice.


Joseph Ratzinger irá a Asís en el próximo mes de octubre, veinticinco años después del encuentro de oración interreligioso por la paz convocado por Karol Wojtyla. En 1986 la reunión recibió diversas críticas, incluso dentro de la curia romana: “¿No se abre así el camino al indiferentismo y al relativismo religioso?”, era el juicio de muchos, según algunos también el del entonces prefecto del ex-Santo Oficio. ¿Y hoy?. ¿Por qué Benedicto XVI va a Asís?. ¿No se alimenta de este modo la idea de que una religión vale lo mismo que otra?. Y también: ¿es correcto dialogar con el Islam sin un explícito compromiso al reconocimiento de la libertad religiosa para los cristianos en los países musulmanes?.

El historiador Giovanni Maria Vian dirige L’Osservatore Romano. Dice: “La decisión de ir a Asís es una consecuencia lógica de la línea que el Papa ha tenido siempre, desde la elección, sobre las relaciones con las otras religiones: confrontación amistosa y, al mismo tiempo, insistencia en la necesidad de que sea garantizada a todos la posibilidad de ser ellos mismos, en resumen, la libertad religiosa. Asís, en este sentido, es un evento simbólico, que sin embargo dio lugar a interpretaciones equivocadas y aclaradas con la declaración Dominus Iesus, del 2000. Y en el 2002 fue el cardenal Ratzinger quien acompañó al Papa a la ciudad de san Francisco. El 20 de abril de 2005, al otro día de la elección, Benedicto XVI pidió «un diálogo abierto y sincero» con las otras culturas y religiones. El 20 de agosto del mismo año, en Colonia, se encontró con algunos musulmanes y les pidió lo mismo. Les dijo: «Nosotros queremos buscar las vías de la reconciliación y aprender a vivir respetando cada uno la identidad del otro. La defensa de la libertad religiosa, en este sentido, es un imperativo constante, y el respeto de las minorías una señal indiscutible de verdadera civilización». Después de Colonia, en el 2006, estuvo en Ratisbona. El centro de la lectio papal no fue el Islam sino el vínculo entre fe y razón. En mi opinión, en aquella ocasión el Papa fue instrumentalizado. Su línea, en cambio, era la de siempre: «Nemo impediatur, nemo cogatur», dijo Pablo VI sintetizando la Dignitatis humanae. Es decir, «ninguno sea impedido, ninguno sea obligado». En este sentido, es importante que todos gocen de una efectiva libertad de religión. Pero es importante también el diálogo. Asís es todo esto”.

Dice al respecto Antonio Socci: “Pienso que Asís es, en cierto sentido, una realización de Ratisbona, digamos que es la otra cara de la moneda. En Alemania el Papa dijo la verdad: no puede haber fe sin razón. Pero lo dijo tendiendo la mano al Islam. Esta mano tendida, sin embargo, no fue acogida. Esto es lo que Ratzinger hace hoy en Asís. Vuelve a tender la mano, aunque sin renegar de la verdad”.

lunes, 24 de enero de 2011

Su Santidad, ¡escápese del espíritu de Asís! - Llamamiento al Papa contra el ecumenismo sincretista de Asís

Su Santidad, ¡escápese del espíritu de Asís!
Llamamiento al Papa contra el ecumenismo sincretista de Asís


Santo Padre Benedicto XVI, algunos católicos estamos muy agradecidos por la labor realizada por usted como pastor de la Iglesia universal en los últimos años, reconocidos por su gran valoración de la razón humana, por la concesión del motu proprio "Summorum Pontificum", por el fructífero retorno a la unidad de los anglicanos, y mucho más.

Por eso nos atrevemos a escribirle después de haber oído, en los días de la masacre de los cristianos coptos en Egipto, su intención de convocar en Asís, en el mes de octubre, a una gran reunión inter-confesional, veinticinco años después de "Asís 1986".

Todos recordamos ese acontecimiento de hace tantos años. También como un evento mediático como pocos, que, independientemente de las intenciones y las declaraciones de los que lo convocaban, tuvo un efecto fortísimo e innegable, relanzó en el mundo católico, el indiferentismo y el relativismo religiosos.

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