La Plata (Buenos Aires), 1 Ago. 10 (AICA).- "Esta ley ha practicado una escisión entre la moral y el derecho, porque la ley sancionada por un cuerpo legislativo no puede contradecir valores morales objetivos y universales que se apoyan en la naturaleza humana y en definitiva en la Ley de Dios, que ha dejado su marca en la Creación”. Por otra parte, “hay que tener en cuenta que no es lo mismo legitimidad que legalidad. Esta ley ha entrado a formar parte del cuerpo legal de la Nación, pero no es legítima. Y no es legítima porque es una ley injusta". Así lo expresó el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, en su mensaje televisivo de este fin de semana, en el que se refirió a la reciente aprobación en el Senado de la Nación de la “alteración del orden familiar, extendiendo la realidad institucional del matrimonio a la convivencia de personas del mismo sexo".
El prelado aclaró que no se trata de una afirmación personal, sino que esto “lo afirma toda la tradición de la Iglesia, expuesta de una manera admirable por el Beato Juan XXIII en su conocidísima Encíclica ‘Pacem in terris’ ", en la que sostiene que “la autoridad humana, cuando legisla en contra de la ley de Dios, es decir cuando produce una ley que está en discordancia con el orden moral, en ese acto, decae de su autoridad, y lo que se origina no es una ley sino una iniquidad espantosa”.
En cuanto a la “legalidad” de esta ley, señaló que “ha quedado seriamente mancillada porque son bien conocidas las condiciones que favorecieron la sanción”, en referencia a los “aprietes”, a “los sospechosos cambios de posición de varios senadores y el regalo de viajes a Oriente. Además, conviene recordar que se ha sancionado una ley en contra de la manifiesta convicción de la mayoría del pueblo argentino”.

