¿La Iglesia ha renunciado a Evangelizar a los Judíos?
Ernesto Domingo Álvarez
Especial para “Sagrada Tradición”
La “Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo” elaboró un documento llamado “Los Dones y la llamada de Dios son Irrevocables (Rom 11, 29)” que fue presentado ayer en el Vaticano.
Con la firma del Cardenal Kurt Koch y fechado el 10 de diciembre esta curiosa declaración de principios afirma en su número 40: «Es fácil entender que la así llamada “misión a los Judíos”, es para los Judíos una cuestión muy delicada y sensible, porque a sus ojos lleva implicada la existencia misma del Pueblo Judío. Esta cuestión se demuestra también ardua para los Cristianos, pues a sus ojos el significado de la universalidad salvífica de Jesucristo, y por consiguiente la misión universal de la Iglesia, tienen una importancia crucial. La Iglesia se ve así obligada a considerar la evangelización en relación a los Judíos, que creen en un sólo Dios, con unos parámetros diferentes a los que adopta para el trato con las gentes de otras religiones y concepciones del mundo. En la práctica esto significa que la Iglesia Católica no actúa ni sostiene ninguna misión institucional específica dirigida a los Judíos. Pero, aunque se rechace en principio una misión institucional hacia los Judíos, los Cristianos están llamados a dar testimonio de su fe en Jesucristo también a los Judíos, aunque deben hacerlo de un modo humilde y cuidadoso, reconociendo que los Judíos son también portadores de la Palabra de Dios, y teniendo en cuenta especialmente la gran tragedia de la Shoah» (ver aquí: http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/chrstuni/relations-jews-docs/rc_pc_chrstuni_doc_20151210_ebraismo-nostra-aetate_sp.html#La_universalidad_de_la_salvación_en_Jesucristo_y_la_Alianza_irrevocable_di_Dios_con_Israel).
Aunque quedan las papas salvadas porque, en su Prefacio, este documento indica claramente que «no constituye un documento magisterial o una enseñanza doctrinal de la Iglesia Católica», sin embargo «pretende ser un punto de partida para un ulterior pensamiento teológico».
Ahora bien… ¿cómo puede ser “un punto de partida para un ulterior pensamiento teológico” este documento que declara que “la Iglesia Católica no actúa ni sostiene ninguna misión institucional específica dirigida a los Judíos”?
¿Acaso el Espíritu Santo no inspiró a san Pedro Apóstol, la mañana de Pentecostés, para predicar el Evangelio a sus compatriotas judíos? Si este ejemplo de la Escritura ya no corre más, por favor, que nos lo digan… Quisiéramos saber que hombre puede corregir a Dios y su Revelación.
