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lunes, 13 de marzo de 2023

La Abuelita de Bergoglio...

Bergoglio, la abuelita, los protestantes y el padre Julio Meinvielle
Antonio Caponnetto


En una entrevista realizada a Bergoglio por la indeseable carantoñera Elisabetta Piqué –y que dio a conocer en espaciosas páginas La Nación en su edición sabatina del 11 de marzo del corriente- llegado a uno de los tantos momentos envilecedores y ruines de la vatiparla, el entrevistado hace la siguiente reflexión: Compara la conducta iluminadora (“me abrió la puerta a revaluar lo que se decía entonces”) de su abuelita, que le enseñó a admirar y a respetar a los protestantes (en especial y nada menos que a los de la espantosa secta masónico-británica “Ejército de Salvación”) con la de “aquél párroco de Versailles, en Buenos Aires, que les quemaba las carpas a los evangelistas porque eran herejes”. 

Ese párroco preclaro y glorioso, obviamente, como lo sabe absolutamente todo el mundo medianamente informado, y quienes vivimos los hechos, fue el padre Julio Meinvielle, a cargo de Nuestra Señora de la Salud, precisamente en el barrio porteño de Versailles.

Será esquemática mi respuesta. 

-Dios se haya apiadado de la nona de Bergoglio, la cual –según este relato que ahora reflota su nieto- en toda comparación que se haga con el lobo que simulaba ser la abuela de Caperucita, sale gananciosa en simulacros, engañifas, asnadas turbias, ardides malos e ignorancias culposas. 

sábado, 18 de noviembre de 2017

Efemérides nefasta - P. Terzio

Efemérides nefasta
P. Terzio


Tomado del Blog amigo “Ex Orbe”.


Cuando se trata de la Historia, prefiero, casi siempre, la lección de los históricos: 

El hombre que desencadenó aquella tempestad, es una figura cual no pueden señalarse muchas otras en la historia. Desde hace cuatro siglos vacila la imagen de este carácter en las apreciaciones de los hombres, y al presente el acuerdo de las opiniones parece estar más lejano que en ningún otro periodo del tiempo pasado. Pero en un punto es menester que convengan amigos y enemigos; es a saber: que por muy importante que pudiera ser la personalidad de Martín Lutero, él sólo no hubiera podido producir la revolución que rasgó para muchos siglos la unidad de la Iglesia de Occidente. Más poderosamente que ningún otro, contribuyó él sin duda a la catástrofe del antiguo estado de cosas; pero, en el fondo, no hizo más que arrojar la tea incendiaria en el combustible que se había venido acumulando durante siglos” (L. Pastor. Historia de los Papas [T. IVº, L. Iº, C. VIIº]).

Con este párrafo comienza Pastor la parte de su monumental obra que dedica a la reforma luterana, que comenzó, hace ahora cinco siglos, como una controversia acerca de las indulgencias y su actualidad en aquel año de 1517. Si existe una fecha clamorosa para datar el fin de la Cristiandad medieval, esta efemérides se registró con los golpes de las 95 Tesis clavadas en el portón de la capilla de Todos los Santos de la Universidad de Wittenberg la víspera de la solemnidad titular, el 31 de Octubre de 1517.

Semejantes hechos se deben recordar, pero nunca celebrar. Hablo como católico y me refiero a lo católico, pues comprendo que un luterano de 2017 festeje emocionado su quinto centenario. Lo aberrante, en este caso, es que desde el Catolicismo se conmemore con elogios el funesto trauma.

martes, 24 de enero de 2017

Cinco Nuevas Dubia

Esta vez de Fieles Católicos de Argentina...


Tomadas del Blog amigo “Wanderer” (menos la última).


1.- Si, de acuerdo al Papa Francisco, Martín Lutero fue un Testigo del Evangelio, ¿puede afirmarse entonces que el Papa León X, que lo condenó el 3 de enero de 1521 con su bula “Decet Romanum Pontificem”, estaba equivocado?

2.- Si, de acuerdo al Papa Francisco, Martín Lutero fue un Testigo del Evangelio y, como dice el Señor, por sus frutos se conoce el árbol, ¿puede afirmarse entonces que la doctrina escrita y enseñada por Lutero es fiel reflejo de su testimonio evangélico?

3.- Si, de acuerdo al Papa Francisco, Martín Lutero fue un Testigo del Evangelio y habiendo iniciado él mismo un movimiento conocido como Reforma, ¿puede afirmarse entonces que los católicos que se opusieron y combatieron a ese movimiento estaban errados, combatiendo a una persona y a una doctrina que daban testimonio de Nuestro Señor?

lunes, 7 de noviembre de 2016

¿Lutero conquista Roma?

El Ecumenismo sigue sumando Confusión y Desconcierto
Mario Caponnetto

    
La conmemoración “ecuménica”, con el Papa Francisco a la cabeza, del Quinto Centenario de la herejía luterana está llevando las cosas a un punto límite: ya no es posible, en recta conciencia católica, no oponer siquiera alguna resistencia a esta enorme marea de confusión y desconcierto, ni pasar por alto las palabras y los gestos del Santo Padre respecto de esta conmemoración. No queda, por tanto, sino repetir con todo dolor pero con firmeza: non possumus! No podemos seguir con este ecumenismo que nos está llevando a la negación misma de la Fe y del mandato del Señor de evangelizar a las naciones.
    
Es cierto que desde hace tiempo el ecumenismo viene enervando la vida de la Iglesia. No es menos cierto que los dos Papas anteriores a Francisco tuvieron gestos y palabras de proximidad al protestantismo; se insinuó, incluso, la posibilidad de una conmemoración conjunta de este quinto centenario, la que ahora se consuma. Pero lo que hemos visto y oído en estos días resulta sustancialmente distinto de todo lo anterior. En efecto, una cosa es el dialogo entendido como salutis colloquium, al decir de Paulo VI, aún con todas las desviaciones que ha exhibido en los últimos cincuenta años, y otra muy distinta es la asunción lisa y llana por parte de un Papa de las premisas fundamentales de la herejía protestante, premisas que ya no sólo no se condenan sino que ahora se las asume como bienes y dones de Dios para la Iglesia. 
    
Nos explicamos. En toda esta llevada y traída conmemoración de la Reforma el problema central no es ni la figura de Lutero (al que se lo quiere poco menos que canonizar), ni los propósitos que lo movieron (a los que, sin ningún fundamento, se los presume nobles y loables), ni las circunstancias históricas que acompañaron el surgimiento del protestantismo (que se tergiversan y exageran de manera escandalosa con desprecio absoluto por la verdad histórica). No, el problema central es lo que significó y significa el protestantismo, en sus múltiples formas y expresiones, como radical subversión de la Fe, como herida impiadosa inferida al Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia y como fuente del inmenso caudal de males que provocó no sólo en el orden estrictamente religioso sino, además, filosófico, cultural y político. Es esta esencia del protestantismo la que ha sido plenamente asumida y ratificada por el Papa.
    
Para calibrar hasta qué punto es cierto lo que acabamos de decir, vamos a examinar unas declaraciones del Papa Francisco a la Revista jesuita sueca “Signum”, luego reproducidas por la “Civiltà Cattolica”, el pasado 24 de octubre, en vísperas de su viaje a Suecia. En un momento de la entrevista, el periodista pregunta: “En los diálogos ecuménicos las diferentes comunidades deberían intentar enriquecerse recíprocamente con lo mejor de sus tradiciones. ¿Qué podría aprender la Iglesia Católica de la tradición luterana?”. La pregunta, en sí misma, formulada por quien hemos de presumir es un periodista católico, no puede ser más insidiosamente opuesta a la Fe; en efecto, si, como todo católico ha de creer, y la Iglesia enseña, la plenitud del depósito de la Fe está en la única Iglesia verdadera, esto es, la Católica, y si ella ha sido constituida por el mismo Cristo como Maestra de todo el género humano, ¿cómo se puede suponer que Ella pueda o deba “aprender” algo de quienes se han apartado de la Fe verdadera? ¿Cómo puede el error enseñar a la Verdad? Va de suyo que nadie niega la posibilidad de que en las confesiones protestantes haya hombres virtuosos y hasta santos que puedan ser ejemplos aún para los católicos; pero no se trata de eso: la pregunta apunta  claramente a otra cosa: si una herejía (y esto y no otra cosa esconde el eufemismo “tradición luterana”) tiene algo que enseñar a la fe verdadera. 
    

viernes, 1 de abril de 2016

Un Dilapidador de la Herencia

Bergogliocentrismo
Fray Gerundio de Tormes


Me he librado de una buena, al recluirme en mi celda y aislarme del mundo exterior durante esta Semana Santa. Mis novicios me han puesto al día de los temas eclesiales y de las andanzas vaticanas durante este tiempo sacro, y veo que las cosas van de mal en peor. Esta semana de terrorismo yihadista, ha sido también una semana de terrorismo bergogliano. Si todos los izquierdistas, junto con el Pontífice, convienen en que este tipo de terrorismo se lo tiene bien merecido Occidente por imponer su ideología (dicen unos) y por vender armas (dice otro), yo tengo derecho a creer que el desastre doctrinal provocado en la Iglesia de estos días, viene también causado por los traficantes de la Palabra de Dios. O sea, los que ponen la palabra de Dios a disposición de los teólogos-terroristas, para que con ella asesinen a las almas de tantos cristianos que están perdiendo la fe. Ni más ni menos.

Es conocida la doctrina de San Pablo acerca de los pastores como administradores de los misterios de Dios. Fieles administradores, exige el Apóstol. Y a su discípulo Timoteo, le insiste con vehemencia que guarde el depósito. No cabe duda que guardar el depósito, exige también la fidelidad. Es que el depósito de la fe es tan grande y profundo, y tan consolidado está después de veinte siglos de luchas externas e internas, que hay que guardarlo con tesón y lealtad.

Bergoglio sin embargo -en contra de San Pablo-, es como un mal hijo dilapidador de la herencia. Y con prisas. Se está cargando todo lo recibido, a la velocidad del rayo. Se lo carga él, pero lo soportan, admiten y justifican todos los que están a su lado y tienen el deber y la obligación de cantarle las cuarenta por sus terrorismos eclesiales. Bergoglio no cuida la herencia patrimonial, sino que la despedaza. Y en lugar de centrarse en el depósito de la fe, se centra en sí mismo y en su peculiar concepción de la Iglesia  para destruir, arruinar y desguazar el legado que juró solemnemente administrar. Y nadie le dice ni pío.

Basta ver de qué manera ha conseguido desviar la atención de los misterios de la Semana Santa hacia Sí Mismo. Y lo pongo con mayúsculas, porque solamente un personaje con megalomanía patológica o pecaminosa, se esforzaría en presentar los misterios de nuestra salvación, como un conjunto de decires y haceres puramente personales, como si fueran de su propiedad y regozijándose al aplastar todo síntoma de Tradición. Esto es el Bergogliocentrismo. Este es el virus que nos azota hace tres años, aunque para algunos decir esto sea motivo de excomunión, (esa misma excomunión en la que no creen si se trata de herejías doctrinales, claro).

jueves, 8 de noviembre de 2012

¿El Concilio rompió con el pasado? Lo afirma Cantalamessa el predicador Papal

¿El Concilio rompió con el pasado? Lo afirma Cantalamessa el predicador Papal


El padre Raniero Cantalamessa vino a Buenos Aires para ser la estrella del encuentro anual de CRECES (ver Aquí), durante el cual se puso de rodillas al recibir una bendición protestante, o algo por el estilo. Habría que preguntarle si se arrodilla para comulgar en una misa que no sea la propia.

El suplemento "Enfoques" del diario La Nación del pasado Domingo 28 de Octubre del 2012 (ver Aquí), publica un reportaje que le realizó Mariano de Vedia y que publicamos abajo con algunos comentarios nuestros en rojo.

Es interesante notar su referencia a los Blogs que dicen que el ecumenismo, como él lo practica, procede del diablo. No sabemos si será para tanto, pero que no sigue la tradición es seguro.

Cuando el periodista le pregunta si hay resistencias dentro de la Iglesia a los avances del Concilio, don Raniero dice que "La Iglesia ha hablado de una novedad de la continuidad. El Concilio ha hecho una ruptura respecto del pasado próximo en la Iglesia, pero una continuidad respecto del pasado remoto".

Esta frase implica desconocer lo que significa la Tradición, que no está integrada por compartimientos estancos, sino que su vivo fluir nos pone en contacto con las fuentes de la Fe, que se ha de mantener siempre viva y fiel a Jesucristo, y que va siendo profundizada bajo la guía suprema del Magisterio de la Iglesia.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Retiro espiritual ¿ecuménico? en Buenos Aires

Retiro espiritual ¿ecuménico? en Buenos Aires
Lo compartieron cien pastores y sacerdotes


Les dejamos la transcripción de la conferencia de prensa que tuvo lugar en ocasión del Encuentro C.R.E.C.E.S. - Comunión Renovada de Evangélicos y Católicos en el Espíritu Santo - 2012 (Ver post anterior: http://sagradatradicion.blogspot.com.ar/2012/10/la-iglesia-triunfara-pesar-de-ellos.html); de la que participaron el pastor Norberto Saracco de la Iglesia Evangélica Buenas Nuevas, el padre Raniero Cantalamessa predicador de la Casa Pontificia y el padre Fernando Gianetti responsable de la Comisión de Ecumenismo y Diálogo Interrreligioso del Arzobispado de Buenos Aires.

Por ella nos enteramos de que hubo un retiro espiritual ecuménico, sobre el que se habla en una de las respuestas.

No hemos resistido la tentación de hacer algunos comentario en rojo, sepa disculpar el lector.


TRASCRIPCIÓN DE LA CONFERENCIA DE PRENSA

   1 - ¿Cuál es su opinión sobre cómo evangelizar en el mundo con los desafíos actuales?

   P. Raniero Cantalamessa: Aquí tenemos una demostración visible de que la fe tiene poder todavía. Si miramos lo que el pastor Mraida llamaba "el ángel del pasado" no esperamos, pero si miramos a la realidad como que no es sólo aquí porque lo que se vive aquí yo lo vivo en muchos países.
Yo viajo por todo el mundo. Estuve en Francia este año cinco veces y se ven cosas nuevas, fuertes, y me atrevería a decir que el defecto se da un poco en los medios que sólo perciben de la Iglesia los problemas y los escándalos y no ven lo que es verdaderamente la noticia. Porque el mal es común, cotidiano, y un encuentro como éste es la excepción.
Los medios que están tan atentos a la novedad, tendrían que estar atentos a estos signos. Y los felicito a ustedes que están aquí (se refiere a los periodistas presentes) porque el hecho de estar aquí significa que le dan importancia, no a lo que todos perciben sino que tienen una mirada un poco más extendida.

jueves, 25 de octubre de 2012

La Iglesia triunfará a pesar de ellos: Cantalamessa de rodillas ante protestantes

La Iglesia triunfará a pesar de ellos: Cantalamessa de rodillas ante protestantes


Apostasía con chapa romana


Años atrás (2006), durante la reunión anual de CRECES (Comunión Renovada de Católicos y Evangélicos en el Espíritu Santo), el cardenal Bergoglio se puso de rodillas para recibir la "imposición de manos de los protestantes".

Parece que, como si este acto de apostasía no hubiera sido suficiente, en el mismo evento realizado este año en Buenos Aires, el predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, se arrodilló al momento de una invocación protestante, como se puede ver en la foto de arriba.

Estas reuniones contradicen expresamente las Sagradas Escrituras y el Magisterio de la Iglesia. Veamos lo que dice el Papa Pío XI en su Encíclica "Mortalium Animos", en la que recuerda:

«Podrá parecer que dichos "pancristianos" tan atentos a unir las iglesias, persiguen el fin nobilísimo de fomentar la caridad entre todos los cristianos. Pero, ¿cómo es posible que la caridad redunde en daño de la fe?

Nadie, ciertamente, ignora que SAN JUAN, el Apóstol mismo de la caridad, el cual en su Evangelio parece descubrirnos los secretos del Corazón Santísimo de Jesús, y que solía inculcar continuamente a sus discípulos el nuevo precepto "Amaos unos a los otros", prohibió absolutamente todo trato y comunicación con aquellos que no profesasen, íntegra y pura, la doctrina de JESUCRISTO: "Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no le recibáis en casa, y ni siquiera le saludéis".

Siendo, pues, la fe integra y sincera, como fundamento y raíz de la caridad, necesario es que los discípulos de Cristo estén unidos principalmente con el vínculo de la unidad de fe».

martes, 15 de marzo de 2011

Tradición judía extra-bíblica en el Nuevo Testamento - Luis Fernando Pérez Bustamante

Tradición judía extra-bíblica en el Nuevo Testamento
Luis Fernando Pérez Bustamante


En estos días estoy repasando algunos de los debates que mantuve durante años con protestantes evangélicos. En los próximos domingos copiaré algunas de mis intervenciones. Fue aquella una época de mi vida intensa y en muchos aspectos, apasionante. La necesidad de no meter la pata para, siquiera indirectamente, evitar dejar en mal lugar a la fe católica, me hizo estudiar bastante, lo cual me ha venido muy bien en tiempos posteriores. Aunque la veracidad y la fortaleza de la fe de la Iglesia no depende de quien la defienda, no debemos caer en el error de lanzarnos a una tarea apologética en internet sin tener una formación suficiente. Son muchos, demasiados, los católicos que se meten en foros, chats y blogs para debatir con protestantes, miembros de sectas, ateos, etc, sin estar preparados para tal cosa. Eso no le hace ningún bien a la Iglesia pero, sobre todo, no les hace ningún bien a quienes cometen semejante error.

Uno de los temas fundamentales en los que católicos y protestantes no estamos ni estaremos nunca de acuerdo, es el papel de la Tradición en la Revelación. El protestante cree que toda la Revelación está contenida exclusivamente en la Escritura (sola scriptura). Los católicos aceptamos la Tradición como fuente de la Revelación. No confundir Tradición, con “T” mayúscula, con tradiciones eclesiales, con “t” minúscula.

Lo cierto es que el Nuevo Testamento recoge como ciertas afirmaciones que no aparecen en el Antiguo Testamento y sí en la tradición judía no bíblica. Esto escribí en el foro de Iglesia.net en mayo del 2002:

lunes, 7 de febrero de 2011

“Necesitamos un nuevo Syllabus”: conferencia de Mons. Schneider (III)

“Necesitamos un nuevo Syllabus”: conferencia de Mons. Schneider (III)


Presentamos la tercera y última parte de la conferencia de Mons. Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Karaganda, titulada “Propuestas para una correcta lectura del Concilio Vaticano II”. En esta última parte, el prelado explica la necesidad de un nuevo syllabus de errores en la interpretación del Vaticano II.


III. La auténtica intención y finalidad del Concilio Vaticano II

Para una correcta lectura de los textos del Concilio Vaticano II es necesario tener en cuenta también la característica específica del tiempo en que se llevó a cabo. En la homilía del Papa Pablo VI, durante la última congregación general del Concilio Vaticano II, el 7 de diciembre de 1965, el Pontífice da la siguiente descripción del período histórico en que se celebraba el Concilio Vaticano II: “El tiempo en que se ha realizado, un tiempo que todos reconocen como dirigido a la conquista del reino de la tierra más que al reino de los cielos, un tiempo en que el olvido de Dios se hace habitual y parece sugerido por el progreso científico, un tiempo en que el acto fundamental de la personalidad humana, más consciente de sí misma y de su libertad, tiende a pronunciarse por la propia autonomía, emancipándose de toda ley trascendente, un tiempo en que el laicismo parece la consecuencia legítima del pensamiento moderno y la sabiduría última de la ordenación temporal de la sociedad, un tiempo, además, en el cual las expresiones del espíritu alcanzan vértices de irracionalidad y desolación, un tiempo, finalmente, que registra también desórdenes y decadencias nunca antes experimentadas. En este tiempo se ha celebrado nuestro Concilio en honor de Dios”.

Según una expresión del Beato Papa Juan XXIII, en el discurso con ocasión de la última congregación general de la primera sesión del Concilio, el 7 de diciembre de 1962, la única finalidad del Concilio y la única esperanza y confianza del Papa y de los Padres Conciliares consiste en esto: “Hacer conocer cada vez más a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de Cristo, hacerlo practicar de buen ánimo y hacerlo penetrar incisivamente en cada aspecto de la cultura”. ¿Puede existir un principio y un método pastoral más auténtico y más católico que este?.

En el discurso para la clausura de la primera sesión del Concilio Vaticano II, el 8 de diciembre de 1962, el Papa Juan XXIII presentaba así la verdadera finalidad del Concilio y sus deseados frutos espirituales: “«Para que la Santa Iglesia, firme en la fe, fortalecida en la esperanza y más ardiente en la caridad, florezca con un nuevo y juvenil vigor, y, armada de leyes sacrosantas, sea más eficiente y más resuelta en ampliar el Reino de Cristo» (Carta autógrafa a los Obispos de Alemania del 11 de enero de 1962)... Entonces el Reino de Cristo sobre la tierra será dilatado por un nuevo crecimiento. Entonces en el mundo resonará más alto y más suave el alegre anuncio de la Redención humana, por la que son confirmados los supremos derechos de Dios Omnipotente, los vínculos de caridad fraterna entre los hombres, la paz que ha sido prometida sobre esta tierra a los hombres de buena voluntad”. Según la intención y el deseo del santo pontífice Juan XXIII, el Concilio Vaticano II debe contribuir fuertemente al siguiente fin: “que en la entera familia humana crezcan abundantísimos los frutos de la fe, de la esperanza y de la caridad”. En esto consiste, según las palabras de Juan XXIII, “la singular importancia y dignidad del Concilio” (cfr. Ibíd.).

jueves, 22 de enero de 2009

¿La Biblia o la Tradición? Una contraposición poco bíblica


¿La Biblia o la Tradición?
Una contraposición poco bíblica


Cortesía de Catholic Answers


Los Reformadores Protestantes decían que la Biblia es la única fuente de las verdades de la fe, y que para entender su mensaje había tan solo que leer las palabras del texto. Es lo que se llama la teoría protestante de la sola scriptura, o en español "solamente la Biblia". Según esta teoría, ninguna autoridad no bíblica puede imponer una interpretación, y ninguna institución extrabíblica -por ejemplo la Iglesia- ha sido establecida por Jesucristo para hacer las veces de árbitro en caso de conflictos de interpretación.

Como buenos herederos de los Reformadores, las sectas fundamentalistas trabajan sobre la base de esta teoría, y no pierden oportunidad para sacar a relucir su principio, que por otro lado parecería ser su arma mas efectiva, algo que ellos aceptan como el fundamento indiscutible de sus puntos de vista.

Sin embargo, no hay cosa más difícil en el diálogo con los fundamentalistas que querer hacerlos demostrar porqué creen ellos en el principio de que la Biblia solamente, separada de toda otra fuente de autoridad, sea suficiente en cuestiones de fe. La cuestión se reduce a saber cuál es el motivo que un Fundamentalista tiene para creer que la Biblia es un libro inspirado, pues es obvio que ella puede tomarse como regla de fe solamente en el caso que pueda ser comprobada su inspiración, y por ende su inerrancia.

Claro que se trata de una cuestión que no preocupa demasiado a la mayoría de los cristianos, y ciertamente son pocos los que le ha brindado atención alguna vez. En general se cree en la Biblia porque es el libro aceptado por todos los cristianos, cuya autoridad no se discute; aún vivimos en tiempos en los que los principios cristianos influyen en la cultura y en el medio en el que vive la mayoría de la gente.

Un cristiano tibio que no daría ni la más mínima credibilidad al Corán, pensaría dos veces antes de hablar mal de la Biblia, ya que esta goza de cierto prestigio, aún cuando no pueda explicarla ni entenderla demasiado. Podría decirse que esa persona acepta la Biblia como inspirada -cualquiera sea su entendimiento de la inspiración- por razones de tipo cultural, razones que, sin duda, son de escaso o ningún valor, ya que por las mismas razones el Corán debería ser tenido como inspirado en países de cultura musulmana.


"Para mí es motivo suficiente"

Dígase lo mismo ante quien sostiene que la familia en la que uno vino al mundo siempre tuvo la Biblia como libro inspirado, y "para mí eso basta". Sería un buen motivo solamente para aquel que no pueda hacer un trabajo de reflexión serio, y no debemos nunca despreciar una fe sencilla, sostenida sobre fundamentos más bien débiles. Pero sea como sea, la mera costumbre familiar o local no puede establecerse como la base para creer en la inspiración divina de la Sagrada Escritura.

Algunos sectarios dicen que la Biblia es un libro inspirado porque "es un libro que inspira". Pero la palabra inspiración es precisamente lo que se quiere probar, y tengamos en cuenta que hay muchos escritos religiosos y muy antiguos que ciertamente son mas "inspirados" o "emotivos" que muchos textos, incluso libros enteros, del Antiguo Testamento. No es falta de respeto afirmar que ciertas partes de los escritos sagrados son tan áridos como lo serían las estadísticas militares; ¡y algunas partes de la Biblia (Antiguo Testamento) son eso, estadísticas militares!

Por ello concluyamos que no es suficiente creer en la Sagrada Escritura por motivos culturales o por costumbre, ni tampoco por sus textos emotivos o su belleza espiritual: hay otros libros, algunos totalmente seculares, que sobrepasan en belleza poética muchos pasajes de la Escritura.


¿Qué dice la Biblia de sí misma?

¿Y qué decir de lo que la misma Biblia enseña sobre su inspiración? Notemos que son muy pocos los pasajes donde la Biblia misma enseña su inspiración, aunque sea de modo indirecto, y la mayoría de los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento no dicen absolutamente nada sobre su inspiración. De hecho ningún autor de los libros del Nuevo Testamento dice estar escribiendo bajo el impulso del Espíritu Santo, excepto San Juan al escribir el Apocalipsis.

Además, en el supuesto caso de que cada libro de la Biblia comenzase con la frase: "Este libro es inspirado por Dios", semejante frase no probaría nada: el Corán dice estar inspirado, el Libro del Mormón, varios libros de algunas religiones orientales. Es más, los libros de Mary Baker Eddy, la fundadora de la Ciencia Cristiana, y de Ellen G. White, fundadora del Adventismo del Séptimo Día se auto-declaran inspirados. Se puede concluir, con bastante sentido común, que el hecho de que un escrito se atribuya cualidades de inspiración divina no quiere decir que así lo sea.

Al fallar estos argumentos, muchos fundamentalistas retroceden y nos afirman que "el Espíritu Santo me dice claramente que la Biblia es inspirada", una noción bastante subjetiva, por decir lo menos, muy afín con aquella otra, tan común entre los sectarios, de que "el Espíritu Santo los guía para interpretar las Escrituras". Y así, el autor anónimo del artículo "Cómo puedo entender la Biblia", un folleto distribuido por la organización evangélica "Radio Bible Class" enlista doce reglas para estudiar la Biblia. La primera es "Busca la ayuda del Espíritu Santo. El Espíritu fue dado para iluminar las Escrituras y hacerlas revivir para ti cuando la estudies: deja que te guíe".

Si con esta regla se entiende que cualquier persona que pida a Dios guía para interpretar la Biblia recibirá esa guía de lo alto -y en este sentido lo entienden la mayoría de los fundamentalistas- entonces la multiplicidad de interpretaciones contrarias y contradictorias, aún entre los mismos Fundamentalistas, daría la preocupante sensación de que el Espíritu Santo no ha estado haciendo bien su trabajo...

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