Carta de Francisco a Zaffaroni
Francisco envió una singular carta al Juez Eugenio Zaffaroni para la Asociación Latinoamericana de Derecho Penal y Criminología.
El Papa Francisco en persona intervino en la discusión que se generó en la Argentina en torno a la discusión por el nuevo Código Penal y las distintas propuestas para hacer frente al crimen. El Sumo Pontífice se comunicó este fin de semana con el titular de la comisión encargada de redactar el anteproyecto, Roberto Carlés, para enviarle una carta dirigida al juez Eugenio Raúl Zaffaroni, en su carácter de secretario ejecutivo de la Asociación Latinoamericana de Derecho Penal y Criminología. El mensaje aboga contra el endurecimiento de las penas, critica la cobertura que muchas veces realizan los medios de comunicación de los casos policiales y pide trabajar tanto por la inclusión social de los delincuentes como por la reparación de las víctimas.
“En nuestras sociedades tendemos a pensar que los delitos se resuelven cuando se atrapa y condena al delincuente, pasando de largo ante los daños cometidos o sin prestar suficiente atención a la situación en que quedan las víctimas. Pero sería un error identificar la reparación sólo con el castigo, confundir la justicia con la venganza, lo que sólo contribuiría a incrementar la violencia, aunque esté institucionalizada. La experiencia nos dice que el aumento y endurecimiento de las penas con frecuencia no resuelve los problemas sociales, ni logra disminuir los índices de delincuencia”, advirtió.
En el texto, firmado de su puño y letra, Francisco recordó que el endurecer las penas puede “generar graves problemas para las sociedades, como son las cárceles superpobladas o los presos detenidos sin condena”. “En cuántas ocasiones se ha visto al reo expirar su pena objetivamente, cumpliendo la condena pero sin cambiar interiormente ni restablecerse de las heridas de su corazón”, preguntó.
Por eso, el Papa consideró que “el gran reto a cumplir en materia de seguridad (es) no contentarse con reprimir, disuadir y aislar a los que causaron mal sino ayudarlos a recapacitar y transitar por las sendas del bien”. Con ese fin, recordó que la Iglesia “plantea una Justicia que sea humanizadora, genuinamente reconciliadora, que lleve al delincuente a través de un camino de esforzada penitencia a su rehabilitación social y total reinserción en la comunidad”.
Fechada en el Vaticano el 30 de mayo pasado, la carta sostiene que “el Señor ha ido enseñando que hay una asimetría necesaria entre el delito y la pena, que un ojo o un diente roto no se remedia rompiendo otro” y que se trata de “hacer Justicia a la víctima, no de ajusticiar al agresor”.







