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jueves, 4 de febrero de 2016

Clero Revolucionario defiende a "Hermana" Presa Política

Apoyan a Milagro Sala y piden al Papa que no reciba a Macri hasta que sea liberada


También la respaldó el Obispo Jorge Lozano, de la Pastoral Social, quien se ofreció a interceder ante el arresto de la líder de la organización social "Tupac Amaru".


Sacerdotes fuertemente Ideologizados y pertenecientes a la Iglesia Católica en Argentina se expresaron en apoyo de la "hermana" detenida, activista kirchnerista Milagro Sala, arrestada por asociación ilícita, y acusada de malversación de fondos (fraude), extorsión y narcotráfico, mientras uno de sus hijos también está imputado por amenazas de muerte contra un sindicalista. Asimismo, los activistas eclesiásticos advirtieron que le pedirán al Papa Francisco que no reciba al Presidente Mauricio Macri hasta que sea liberada de su arresto en la Provincia de Jujuy, al norte del país (es muy probable que todo esto lo condicione a Macri cuando lo visite, pues no se sabe si resiste este tipo de presiones).

Se trata del grupo identificado como “Sacerdotes en Opción por los Pobres”, que realizaron el pasado sábado 30 de enero una Misa en la emblemática Plaza de Mayo de Buenos Aires, donde lanzaron durísimas críticas contra el gobierno de Macri y cuestionamientos similares a los expresados por los referentes políticos del “Frente para la Victoria”. De hecho, el principal dirigente de esa agrupación político-eclesiástica, el Padre Eduardo De la Serna, es conocido por participar en más de una oportunidad del programa de propaganda partidaria “678”, que emitía el oficial canal 7 durante el gobierno de Cristina Kirchner.

lunes, 19 de julio de 2010

¿Qué está pasando en la Iglesia Católica? - Carlos Daniel Lasa

¿Qué está pasando en la Iglesia Católica?
Dr. Carlos Daniel Lasa


Las manifestaciones vertidas por algunos miembros del clero católico en los últimos días, a propósito de la ley del matrimonio gay en Argentina, seguramente ha sorprendido a no poca gente. ¿Es que era pensable, acaso, que un sacerdote católico defendiera la homosexualidad llegándola a calificar hasta de «evangélica» en tanto expresión de amor?. Ahora bien, esta realidad, ¿a qué se debe?, ¿por qué algunos miembros del clero católico asumen posiciones que están en las antípodas mismas de lo que siempre enseñó la Iglesia Católica?.

Creemos que la clave la podemos encontrar en el Documento[1] de un grupo de curas de la diócesis de Quilmes (Bs. As.) referido, precisamente, a la posición de la Iglesia Católica frente al matrimonio homosexual. En el mismo, en el punto 2, se afirma: «Ante el planteamiento de que un eventual matrimonio entre parejas del mismo sexo atenta contra la “ley natural”, nos preguntamos: ¿A qué se llama “natural” en estas discusiones?. ¿No estará aquí una de las dificultades para poder clarificar este debate?. “Ley natural”, “naturaleza”, “orden natural”, ¿no son expresiones a ser revisadas y actualizadas?. ¿Pueden entenderse estas expresiones de manera absoluta, fijista y sin la dinámica propia de nuestra condición humana?. Si en la historia de la Iglesia se consideraba “natural” el cauce de un río y se impedía canalizarlo, o se consideraba “natural” la esclavitud, ¿no estaremos ante una concepción claramente cultural?. La concepción de “ley natural”, ¿no es más propia del helenismo que de la Biblia?»[2]. Como podemos apreciar, en el parágrafo citado se abandona la idea de «ley natural» para reemplazarla por la de «concepción cultural». Pero dicho abandono es a consecuencia, a nuestro juicio, de lo afirmado al final de la cita, esto es, la separación de la filosofía griega de la Sagrada Escritura. En la afirmación de este principio radica, a nuestro juicio, la causa más profunda de que la actual crisis en la que está inmersa la Iglesia Católica.


P. Eduardo De la Serna


El filósofo italiano Giovanni Gentile entendió que la única manera de salvar al catolicismo era ponerlo en consonancia con la modernidad (aggiornarlo, se diría hoy); y entendía a esta modernidad como el camino del pensamiento que marchaba hacia la radical inmanencia. Pero para esto había que «modificar» sustancialmente el catolicismo. Ello se lograba de una sola manera: quitarle todo elemento heleno, todo vestigio de platonismo ya que este componente equivalía a un «racionalismo estático, intelectualista, gobernado por el ideal de una verdad absoluta, eterna, objetiva, ante la cual el hombre es espectador»[3]. Como podemos observar, el hombre no podrá aceptar, bajo ningún punto de vista, una verdad objetiva, por cuanto dicha aceptación equivaldrá a renunciar a ser protagonista de su propia vida, a ser libre. En consecuencia, la aceptación de una filosofía que reconozca una trama en lo real gobernada por finalidades que no dependan de la voluntad humana deberá ser rechazada.

Pero entonces, ¿qué ponemos en el lugar que antes ocupaba la filosofía griega?. La respuesta es simple: una filosofía que asegure esa concepción de libertad como indeterminación absoluta[4]. Esa filosofía se debe caracterizar por sostener que la realidad es un continuo fluir, un hacerse eterno (ley, ésta, que también afectará al ser del hombre). Y si todo cambia, los conceptos que nos formamos acerca de las cosas también deben cambiar. Deben ser, se nos dice hoy, «resignificados». Pero, ¿en función de qué otro parámetro les vamos a ir otorgando nuevo significado?. En función de las exigencias humanas, de aquello que queremos. Si atendemos al documento al que aludiéramos precedentemente, allí se propugna una revisión y actualización del concepto de ley natural en función, obviamente, de las nuevas exigencias planteadas por la humanidad en nuestro tiempo –una de las cuales es el deseo de establecer relaciones maritales entre personas del mismo sexo–.

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