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domingo, 16 de febrero de 2014

Motus in fine velociur - Roberto de Mattei

Motus in fine velociur
Roberto de Mattei


Artículo tomado del Blog amigo "Tradición Digital"


15 febrero, 2014.- El 11 de febrero de 2013 es una fecha que ya ha entrado en la historia. Aquel día, Benedicto XVI comunicó su decisión de renunciar al pontificado a una asamblea de cardenales atónitos. El anuncio fue recibido “como un rayo en un cielo sereno”, según las palabras dirigidas al Papa por el cardenal decano Angelo Sodano, y la imagen de un rayo que, ese mismo día, golpeó a la Basílica de San Pedro, se extendió por todo el mundo.

La abdicación se produjo el 28 de febrero, pero antes Benedicto XVI anunció que quería permanecer en el Vaticano como Papa emérito, algo que nunca había sucedido antes y que era más sorprendente que la renuncia al pontificado. En el mes transcurrido entre el anuncio de la abdicación y el cónclave, abierto el 12 de marzo, fue preparada la elección del nuevo Pontífice para que apareciera ante el mundo como algo inesperado. Más que la identidad del elegido, el argentino Jorge Mario Bergolio, sorprendió el inédito nombre elegido por él, Francisco, como para querer representar algo único (unicum), e impresionó su primer discurso en cual, después de un coloquial “buonasera”, se presentó como “obispo de Roma”, un título que corresponde al Papa, pero sólo después del de Vicario de Cristo y sucesor de Pedro, que constituyen su presupuesto.

La fotografía de los dos Papas que rezaban juntos el 23 de marzo en Castelgandolfo, ofreciendo la imagen de una inédita “diarquía” pontificia, aumentó la confusión de aquellos días. Pero era sólo el comienzo. Después, viene la entrevista en el vuelo de regreso de Río de Janeiro, el 28 de julio de 2013, con las palabras “¿quién soy yo para juzgar?” destinadas a ser utilizadas para justificar toda transgresión. Siguieron las entrevistas del Papa Francisco al director de la “Civiltà Cattolica” en septiembre y otra al fundador del diario “La Repubblica”, en octubre, que tuvieron un impacto en los medios de masas mayor que su primera encíclica Lumen fidei. Se dice que no eran actos de magisterio, pero todo lo que ha sucedido en la Iglesia a partir de ese momento se deriva, sobre todo, de esas entrevistas que tuvieron un carácter magisterial, de hecho, si no en cuestión de principios.

El encuentro entre el cardenal Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Fe, y el cardenal arzobispo de Tegucigalpa, Oscar Rodríguez Maradiaga, coordinador de los consejeros de las reformas del Papa Francisco, ha llevado la confusión hasta el extremo. La doctrina tradicional, según Maradiaga, no es suficiente para ofrecer “respuestas para el mundo de hoy”. Va a ser mantenida, pero existen “desafíos pastorales” concretos de estos tiempos a los que no se puede responder “con el autoritarismo y el moralismo”, porque esto “no es la nueva evangelización”.

A las declaraciones del cardenal Maradiaga siguieron los resultados de la encuesta sobre los desafíos de la pastoral familiar promovida por el Papa para el Sínodo de los Obispos de 5-19 de octubre. El SIR (Servizio di Informazione Religiosa) [*] ha publicado un resumen de las primeras respuestas que han llegado de Europa Central. Para los obispos belgas, suizos, luxemburgueses y alemanes, la fe católica es demasiado rígida y no corresponde a las exigencias de los fieles. La Iglesia debería aceptar la convivencia pre-matrimonial, reconocer el matrimonio homosexual y las uniones de hecho, admitir el control de la natalidad y la contraconcepción, bendecir las segundos nupcias de los divorciados y permitirles recibir los sacramentos. Si este es el camino que se quiere tomar, es el momento de decir que se trata de un camino que conduce al cisma y la herejía, porque se negaría la fe divina y natural, que en sus mandamientos no sólo afirma la indisolubilidad del matrimonio, sino que también prohíbe los actos sexuales fuera del matrimonio, y más aún si están en contra de la naturaleza. La Iglesia acoge a todos los que se arrepienten de sus propios errores y pecados y que se proponen salir de la situación de desorden moral en que se encuentran, pero de ninguna manera puede justificar la condición de pecador. De nada serviría afirmar que el cambio sólo afectaría la praxis pastoral y no a la doctrina. Si entre la doctrina y la práctica falta la correspondencia, esto quiere decir que es la praxis la que se hace doctrina, como, por otra parte, ya ha venido sucediendo, desgraciadamente, desde el Concilio Vaticano II en adelante.

sábado, 25 de enero de 2014

Cardenales contra Cardenales y muchas ideas erróneas sobre la Familia - Riccardo Cascioli

Cardenales contra Cardenales y muchas ideas erróneas sobre la Familia
Riccardo Cascioli


En medio de las polémicas que, en vistas al próximo Sínodo sobre la Familia, se han desatado sobre todo respecto a la cuestión de la recepción de la Comunión por parte de los divorciados en nueva unión, presentamos una traducción del Blog amigo «La Buhardilla de Jerónimo» de un lúcido artículo de Riccardo Cascioli –publicado en «La nuova Bussola quotidiana»–, en el cual se analiza con precisión la cuestión, afrontando también la polémica provocada por el Cardenal Rodríguez Maradiaga al contestar irónicamente, en una entrevista, las posturas expresadas por el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.


No ha bastado la concesión de la púrpura, signo de la confianza que el Papa Francisco deposita en él: el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Müller, continúa siendo objeto de ataques por parte de sus hermanos por haber recordado que no hay ningún problema pastoral por ser resuelto que pueda poner en discusión la indisolubilidad del matrimonio.

El último en enfrentarse con Müller ha sido el Cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, Arzobispo de Tegucigalpa (Honduras) y Coordinador del Grupo de los 8 Cardenales (G8) querido por el Papa para ayudarlo en el proyecto de reforma de la Curia. En una larga entrevista al periódico alemán “Koelner Stadt-Anzeiger” se dirige al neo-cardenal Müller incluso en un tono un poco sarcástico: “Creo entenderlo –dice Maradiaga–. Es un alemán, debe decirse, y sobre todo un profesor de teología alemán, en su mentalidad está sólo lo que es verdadero y lo que es falso. Sin embargo, yo digo: hermano mío, el mundo no es así, tu deberías ser un poco más flexible, cuando escuches otras voces. Y, por tanto, no sólo escuchar y decir no”.

El tema, como siempre desde hace un tiempo, es el de la comunión a los divorciados en nueva unión, pero también el de todas las situaciones familiares irregulares que hoy plantean a la Iglesia un desafío, como dice Maradiaga. Pero es bueno recordar que Müller nunca ha negado la necesidad de responder a los desafíos pastorales, simplemente ha aclarado que –siendo la Iglesia de Dios– no pueden ser los hombres quienes cambien lo que ha sido revelado. Y lo ha hecho por la necesidad de contrastar la “fuga in avanti” de los obispos alemanes, decididos a cambiar la doctrina en la materia previendo la posibilidad de comunión para los divorciados en nueva unión.

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