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jueves, 21 de diciembre de 2017

Los Inmorales nos han Igualado: ¿Una Navidad LGTB en el Vaticano de Francisco?

La Natividad “sexualmente sugestiva” del Vaticano tiene vínculos preocupantes con los activistas LGTB de Italia
Diane Montagna


Tomado del poderoso portal amigo LifeSiteNews.


ROMA, 20 de diciembre de 2017 (LifeSiteNews) - La escena de la Natividad del Vaticano con un hombre desnudo, un cadáver, y sin ovejas ni bueyes, es la oferta artística de una Abadía que es el foco de los activistas LGTB italianos, y está emergiendo.

Las investigaciones de LifeSiteNews han revelado que la Abadía de Montevergine, que donó la innovadora “Natividad de la Misericordia”, alberga la imagen mariana que ha sido adoptada como patrona por los activistas LGTB en Italia. El Santuario de la Abadía es el destino anual de una especie de sagrada y profana peregrinación del “orgullo gay ancestral” que, según un activista LGTB, en los últimos años ha ganado la “participación activa y política de la comunidad LGTB”.

Un funcionario de la Gobernación del Vaticano ha dicho a LifeSiteNews que la Abadía de Montevergine propuso inicialmente la idea original de la “Natividad de la Misericordia”. El Vaticano discutió y desarrolló un diseño más detallado con la Abadía, luego presentó los planes finales al Secretario de Estado y al Papa Francisco para su aprobación, que fue debidamente otorgado.

“La presencia del Escenario de la Natividad del Vaticano para nosotros es una razón para estar aún más felices este año”, dijo Antonello Sannini, presidente del grupo de activistas homosexuales «Arcigay Naples», a LifeSiteNews el martes. “Para la comunidad homosexual y transexual en Nápoles, es un símbolo importante de inclusión e integración”.

domingo, 13 de julio de 2014

Canonizaciones - Roberto de Mattei

Canonizaciones
Roberto de Mattei


Una entrevista de la Revista Mensual “Catholic Family News” al Prof.  Roberto de Mattei* en el pasado mes de Abril del 2014, donde a propósito de las canonizaciones de Juan XXIII y Juan Pablo II se refiere al proceso de las canonizaciones en general con interesantes puntos de vista.


Catholic Family News: Profesor de Mattei, las inminentes canonizaciones de Juan XXIII y de Juan Pablo II suscitan, por varias razones, dudas y confusión. Cómo católico y como historiador, ¿cuál es el juicio que desea expresar?

Roberto de Mattei: Puedo expresar una opinión personal, sin pretensiones de resolver un problema complejo. Ante todo, estoy perplejo, hablando en general, por la facilidad con la que, en los últimos años, se inician y concluyen los procesos de canonización. El Concilio Vaticano I definió el primado de jurisdicción del Papa y la infalibilidad de su Magisterio bajo ciertas condiciones, pero no ciertamente la impecabilidad personal de los Soberanos Pontífices. En la historia de la Iglesia hubo buenos y malos Papas, y aquellos solemnemente elevados a los altares fueron pocos en número. Hoy, uno tiene la impresión de que, en lugar del principio de infalibilidad del Papa, existe el deseo de sustituirlo por el de su impecabilidad. Todos los Papas, o mejor dicho, los más recientes Papas, a partir del Concilio Vaticano II, son presentados como santos. No es por casualidad que las canonizaciones de Juan XXIII y Juan Pablo II han dejado atrás la canonización de Pío IX y la beatificación de Pío XII, mientras que la causa de Pablo VI avanza. Casi parece que un halo de santidad debe envolver la era del Concilio y del PostConcilio, para “infalibilizar” una época histórica que vio la primacía de la praxis pastoral afirmarse sobre la doctrina de la Iglesia.


CFN:¿Usted sostiene, entonces, que los últimos Papas no han sido santos?

RdM: Permítame explicarme usando el ejemplo de un Papa que yo conozco bien, como historiador: Juan XXIII. Después de haber estudiado el Concilio Vaticano II, examiné en profundidad su biografía y consulté las actas de su proceso de beatificación. Cuando la Iglesia canoniza un fiel, no quiere solamente asegurar que el difunto está en la gloria del cielo, sino que lo propone como modelo de virtud heroica. Según los casos, se tratará de un perfecto religioso, párroco, padre de familia, y así sucesivamente. En el caso de un Papa, para ser considerado santo debe haber ejercitado la virtud heroica en el desempeño de su misión como Pontífice, como fue, por ejemplo, el caso de San Pío V o San Pío X. Y bien, en lo que se refiere a Juan XXIII, estoy seguro después de una cuidadosa consideración, de que su Pontificado fue objetivamente perjudicial para la Iglesia y entonces es imposible hablar de santidad en él. El Padre Dominico Innocenzo Colosio, uno que entiende la santidad y es considerado uno de los más grandes historiadores de la espiritualidad en los tiempos modernos, afirmó esto antes que yo, en un famoso artículo aparecido en la «Rivista de Ascetica e mistica».


CFN: Si, como usted piensa, Juan XXIII no era un Pontífice santo, y si, como parece, las canonizaciones son un acto Papal infalible, nos encontramos frente a una gran contradicción. ¿No hay riesgo de caer en el sedevacantismo?

RdM: Los sedevacantistas aplican un significado excesivo a la infalibilidad Papal. Su razonamiento es simplísimo: si el Papa es infalible y hace algo malo, eso significa que la Sede está vacante. La realidad es mucho más compleja y la premisa según la cual cada acto -o casi todo acto- del Papa es infalible, está equivocada. En realidad, si las próximas canonizaciones causan problemas, el sedevacantismo causa infinitamente mayores problemas de conciencia.


CFN: Sin embargo, la mayoría de los teólogos, especialmente los más seguros, los de la llamada “Escuela Romana”, apoyan la infalibilidad de las canonizaciones.

RdM: La infalibilidad de las canonizaciones no es un dogma de fe, y esta es la opinión de la mayoría de los teólogos, sobre todo después de Benedicto XIV, que la expresó además como doctor privado y no como Soberano Pontífice. En cuanto a lo que se refiere a la “Escuela Romana”, el más eminente representante de esa escuela teológica, que todavía vive, es Monseñor Brunero Gherardini. Y Mons. Gherardini ha expresado en la revista «Divinitas» dirigida por él, todas sus dudas sobre la infalibilidad de las canonizaciones. Se que en Roma, distinguidos teólogos y canonistas, discípulos de otro ilustre representante de la Escuela Romana, Mons. Antonio Piolanti, tienen las mismas dudas que Monseñor Gherardini. Ellos sostienen que las canonizaciones no cumplen con las condiciones establecidas por el Concilio Vaticano I para garantizar la infalibilidad de un acto Papal. La sentencia de la canonización no es en sí misma infalible, porque carece de las condiciones necesarias para la infalibilidad, partiendo del hecho de que la canonización no tiene como objetivo directo o explícito, una verdad de Fe o de moral contenida en la Revelación, sino solo un hecho indirectamente conectado con el dogma, sin ser propiamente un “hecho dogmático”. El campo de la fe y de la moral es amplio, porque contiene toda la doctrina cristiana especulativa y práctica, el creer y el obrar humano, pero una distinción es necesaria. Una definición dogmática nunca puede implicar la definición de una nueva doctrina en materia de fe o de moral. El Papa sólo puede hacer explícito lo que esta implícito en fe y moral, y es transmitido por la Tradición de la Iglesia. Aquello que los Papas definen debe estar contenido en la Escritura y en la Tradición, y esto es lo que garantiza la infalibilidad del acto. Esto ciertamente no es el caso para las canonizaciones. No es un accidente que la doctrina de las canonizaciones no esté contenida en los Códigos de Derecho Canónico de 1917 y de 1983, ni en los Catecismos de la Iglesia Católica, antiguos y nuevos. En referencia a este tema, además del mencionado estudio de Mons. Gherardini, hay un excelente artículo de José Antonio Ureta aparecido en la edición de marzo del 2014 de la revista «Catolicismo».

martes, 4 de marzo de 2014

Tiempos Dramáticos para el Dogma del Matrimonio Católico

Cardenal Walter Kasper
Tiempos Dramáticos para el Dogma del Matrimonio Católico


Reproducimos a continuación un artículo del Blog “Rorate Caeli”, traducido y publicado por el Blog amigo “La Espalda de Felipe


Vivimos tiempos dramáticos con respecto a la integridad del Dogma católico, los más dramáticos desde que en 1963-1966 la “Pontificia Comisión de Estudios sobre el Control de la Natalidad” dejó filtrar su visión favorable, dejando a Pablo VI contra las cuerdas, causa por la que su Papado a duras penas hubo de sobrevivir luego de la publicación del Documento Pontificio más desobedecido de toda la historia, “Humanae Vitae”.

Muchas han sido las veces desde el Concilio en que los enemigos de la verdad y del dogma han tratado de forzar el asunto de la Comunión a los divorciados vueltos a “casar”. Un golpe durísimo dado en nombre de una falsa noción de la “misericordia” y con el objetivo de destruir la teología de dos de los Sacramentos más fundamentales, el Matrimonio y la Penitencia, y degradar al más alto de todos, la Sagrada Eucaristía.

No les importa en lo más mínimo que todo esto ya se haya definido clarísimamente a lo largo de la historia de la Iglesia. No les importa que el mismísimo Papa al que ahora llaman “Santo, Santo” haya explicado sin fisuras en Familiaris Consortio, luego de un Sínodo, por qué no podía ser:

lunes, 17 de febrero de 2014

El grave caso del Profesor Roberto de Mattei - Mario Caponnetto

El grave caso del Profesor Roberto de Mattei
Mario Caponnetto


Roberto de Mattei es, sin lugar a dudas, uno de los más lúcidos y brillantes intelectuales católicos italianos. Especializado en historia, catedrático de vasta trayectoria académica en diversas universidades europeas, no ha descuidado el ejercicio del periodismo en el que vierte con regularidad sus acertadas reflexiones acerca de los acontecimientos del mundo y de la Iglesia, reflexiones signadas siempre por un profundo sensus fidei. Es así que hasta el pasado 13 de febrero, de Mattei estaba a cargo de un programa radial mensual, Radici Cristiane, emitido por Radio María, en Italia. Pues bien, he aquí que desde la mencionada fecha los oyentes italianos se ven privados de oír la voz del Profesor de Mattei porque, sencillamente, el Director de Radio María, el sacerdote Livio Fanzaga suprimió el programa y removió a su conductor. ¿La causa de tan grave medida? Un artículo publicado por de Mattei, en su portal Corrispondenza Romana, el 12 de febrero pasado bajo el título Motus in fine velocior. Según Fanzaga, de Mattei, en el mencionado artículo, habría acentuado “su posición crítica respecto del Pontificado del Papa Francisco”. “Estoy muy disgustado -prosigue Fanzaga en la carta personal enviada al Profesor- y hubiera deseado que Usted pusiese su gran preparación cultural al servicio del Sucesor de Pedro. Usted comprende, querido Profesor, que su posición es incompatible con la presencia en Radio María la que, en sus principios guías, prevé la adhesión no sólo al Magisterio de la Iglesia sino, además, el apoyo a la acción pastoral del Sumo Pontífice”. Añade, enseguida, que “por deber de conciencia debo suspender la transmisión mensual, en tanto le agradezco también en nombre de los oyentes por el empeño puesto, a título voluntario, en la búsqueda de las raíces cristianas de Europa”.
    
Sorprende la extrema gravedad de las razones aducidas por el sacerdote Fanzaga. ¿Qué puede, en efecto, ser más grave para un intelectual católico que ser removido de una actividad apostólica nada menos que por su falta de fidelidad al Sucesor de Pedro? Pero, ¿es así?
    
De la lectura del mencionado artículo (y la de otros textos de de Mattei que hemos tenido ocasión de leer) no surge en absoluto el menor indicio que pueda dar sustento a las razones de Fanzaga. De Mattei es un laico católico que en uso de la legítima libertad de los hijos de Dios ha tenido el coraje y la lucidez de expresar sus graves preocupaciones por la situación actual de la Iglesia particularmente a partir de la desgraciada renuncia de Benedicto XVI de la que se ha cumplido un año en estos días. 
    
En el artículo cuestionado, de Mattei en ningún momento ofende la figura del Santo Padre ni emite juicio alguno que pueda computarse como una falta de fidelidad a la Cátedra de Pedro. Por el contario, desde una fe acendrada e ilustrada, alerta acerca de ciertas tendencias y prácticas supuestamente pastorales -muy presentes y activas a partir de la elección del Papa reinante- que podrían, de hecho al menos, ponernos al borde del cisma y aún de la herejía. Se refiere, particularmente, a los más que visibles intentos de ciertos sectores eclesiales en orden a permitir la comunión a los divorciados y de “flexibilizar” la moral católica (básicamente en temas de moral sexual y familiar) considerada como “rígida” y “desactualizada”. Son esos sectores lo que promueven una “adaptación” de la Iglesia a la sociedad contemporánea que, de llevarse a cabo, significaría, lisa y llanamente, la destrucción de la Fe. Subraya, también, de Mattei la paradoja de que mientras Cristo y la Iglesia son el blanco de una feroz persecución por parte del mundo actual, especialmente en una Europa descristianizada y apóstata, ese mismo mundo rinde homenaje al Papa Bergoglio y lo proclama “el hombre del año”. Todo esto en un proceso de franca aceleración de los tiempos a la que alude, precisamente, el título de la nota. Lo dramáticamente ausente hoy, concluye de Mattei, “es el espíritu intransigente y sin compromiso de los santos”. Por eso, “urge una acies ordinata, una armada pronta a entrar en batalla que empuñando las armas del Evangelio anuncie una palabra de vida al mundo moderno que muere, en vez de abrazarse al cadáver”. 
    

domingo, 16 de febrero de 2014

Motus in fine velociur - Roberto de Mattei

Motus in fine velociur
Roberto de Mattei


Artículo tomado del Blog amigo "Tradición Digital"


15 febrero, 2014.- El 11 de febrero de 2013 es una fecha que ya ha entrado en la historia. Aquel día, Benedicto XVI comunicó su decisión de renunciar al pontificado a una asamblea de cardenales atónitos. El anuncio fue recibido “como un rayo en un cielo sereno”, según las palabras dirigidas al Papa por el cardenal decano Angelo Sodano, y la imagen de un rayo que, ese mismo día, golpeó a la Basílica de San Pedro, se extendió por todo el mundo.

La abdicación se produjo el 28 de febrero, pero antes Benedicto XVI anunció que quería permanecer en el Vaticano como Papa emérito, algo que nunca había sucedido antes y que era más sorprendente que la renuncia al pontificado. En el mes transcurrido entre el anuncio de la abdicación y el cónclave, abierto el 12 de marzo, fue preparada la elección del nuevo Pontífice para que apareciera ante el mundo como algo inesperado. Más que la identidad del elegido, el argentino Jorge Mario Bergolio, sorprendió el inédito nombre elegido por él, Francisco, como para querer representar algo único (unicum), e impresionó su primer discurso en cual, después de un coloquial “buonasera”, se presentó como “obispo de Roma”, un título que corresponde al Papa, pero sólo después del de Vicario de Cristo y sucesor de Pedro, que constituyen su presupuesto.

La fotografía de los dos Papas que rezaban juntos el 23 de marzo en Castelgandolfo, ofreciendo la imagen de una inédita “diarquía” pontificia, aumentó la confusión de aquellos días. Pero era sólo el comienzo. Después, viene la entrevista en el vuelo de regreso de Río de Janeiro, el 28 de julio de 2013, con las palabras “¿quién soy yo para juzgar?” destinadas a ser utilizadas para justificar toda transgresión. Siguieron las entrevistas del Papa Francisco al director de la “Civiltà Cattolica” en septiembre y otra al fundador del diario “La Repubblica”, en octubre, que tuvieron un impacto en los medios de masas mayor que su primera encíclica Lumen fidei. Se dice que no eran actos de magisterio, pero todo lo que ha sucedido en la Iglesia a partir de ese momento se deriva, sobre todo, de esas entrevistas que tuvieron un carácter magisterial, de hecho, si no en cuestión de principios.

El encuentro entre el cardenal Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Fe, y el cardenal arzobispo de Tegucigalpa, Oscar Rodríguez Maradiaga, coordinador de los consejeros de las reformas del Papa Francisco, ha llevado la confusión hasta el extremo. La doctrina tradicional, según Maradiaga, no es suficiente para ofrecer “respuestas para el mundo de hoy”. Va a ser mantenida, pero existen “desafíos pastorales” concretos de estos tiempos a los que no se puede responder “con el autoritarismo y el moralismo”, porque esto “no es la nueva evangelización”.

A las declaraciones del cardenal Maradiaga siguieron los resultados de la encuesta sobre los desafíos de la pastoral familiar promovida por el Papa para el Sínodo de los Obispos de 5-19 de octubre. El SIR (Servizio di Informazione Religiosa) [*] ha publicado un resumen de las primeras respuestas que han llegado de Europa Central. Para los obispos belgas, suizos, luxemburgueses y alemanes, la fe católica es demasiado rígida y no corresponde a las exigencias de los fieles. La Iglesia debería aceptar la convivencia pre-matrimonial, reconocer el matrimonio homosexual y las uniones de hecho, admitir el control de la natalidad y la contraconcepción, bendecir las segundos nupcias de los divorciados y permitirles recibir los sacramentos. Si este es el camino que se quiere tomar, es el momento de decir que se trata de un camino que conduce al cisma y la herejía, porque se negaría la fe divina y natural, que en sus mandamientos no sólo afirma la indisolubilidad del matrimonio, sino que también prohíbe los actos sexuales fuera del matrimonio, y más aún si están en contra de la naturaleza. La Iglesia acoge a todos los que se arrepienten de sus propios errores y pecados y que se proponen salir de la situación de desorden moral en que se encuentran, pero de ninguna manera puede justificar la condición de pecador. De nada serviría afirmar que el cambio sólo afectaría la praxis pastoral y no a la doctrina. Si entre la doctrina y la práctica falta la correspondencia, esto quiere decir que es la praxis la que se hace doctrina, como, por otra parte, ya ha venido sucediendo, desgraciadamente, desde el Concilio Vaticano II en adelante.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Pedimos la Dimisión del Padre Volpi, Comisario de los Franciscanos de la Inmaculada - Roberto de Mattei

Pedimos la Dimisión del Padre Volpi,
Comisario de los Franciscanos de la Inmaculada
Roberto de Mattei


¡Por favor, lo invitamos a sumar su firma!


Un grupo de páginas web y asociaciones de laicos católicos han iniciado una recogida de firmas para pedir la dimisión del Padre Fidenzio Volpi de su cargo de comisario de los "Franciscanos de la Inmaculada". Todos lo que quieran adherir a este llamamiento pueden hacerlo clickeando aquí: http://www.corrispondenzaromana.it/firma-per-chiedere-le-dimissioni-di-padre-fidenzio-volpi/

En el espacio de cinco meses el Padre Volpi ha destruido el instituto provocando caos y sufrimiento en su interior, escándalo entre los fieles, críticas en la prensa, malestar y perplejidad en el mundo eclesiástico. Importa poco saber si el Padre Volpi es el artífice o el ejecutor del plan de destrucción. Lo que es cierto es que si no se detiene este plan, las consecuencias serán desastrosas y es para evitar que a este desastre se añadan más desastres que el Padre Volpi debe ser cesado.

Después del decreto de intervención, del pasado 11 de julio, el Padre Volpi, con la ayuda de un puñado de desatados subcomisarios, entre los que se encuentran el Padre Alfonso Bruno y el Prof. Mario Castellano, ha comenzado a dejar caer su hacha sobre el instituto. Ha prohibido la celebración de la santa Misa y de la liturgia de las horas según la forma extraordinaria prevista por el Motu Proprio «Summorum pontificum»; ha desautorizado y transferido uno tras otro a los más fieles colaboradores de Padre Manelli, todas personalidades de relieve intelectual y moral, atribuyendo sus cargos a frailes disidentes, a menudo incultos y sin experiencia de gobierno; ha amenazado y castigado a los frailes que dirigieron una petición a la Santa Sede y se negaban a retractarse. Finalmente, con un diktat del 8 de diciembre de 2013, ha cerrado el seminario, ha suspendido las ordenaciones sacerdotales y diaconales; ha fulminado con la interdicción las publicaciones de las Ediciones Casa Mariana, prohibiendo su difusión en las iglesias y santuarios confiados a los religiosos; ha extendido su guerra personal a los terciarios y a los laicos que apoyan al instituto, suspendiendo toda actividad de la MIM (Misión Inmaculada Mediadora) y del TOFI (Tercer Orden Franciscano de la Inmaculada); ha amenazado con la intervención a las Franciscanas de la Inmaculada y les ha quitado, a ellas y a las Clarisas, el cuidado espiritual de los frailes. Por último quiere imponer un “juramento modernista” de fidelidad al Novus Ordo Missae y al Concilio Vaticano II (para ver la carta, clickée aquí: http://www.corrispondenzaromana.it/wp-content/uploads/2013/12/Lettera-Volpi-8-12-13.pdf).

martes, 17 de septiembre de 2013

En defensa de los Franciscanos castigados por el Papa Francisco - Sandro Magister

En defensa de los Franciscanos castigados por el Papa Francisco
Sandro Magister


Cuatro expertos han enviado al Vaticano una exposición contra la prohibición aplicada a los frailes de la Inmaculada de celebrar la Misa en rito antiguo. "Es una sanción en evidente contraste con el Motu Proprio 'Summorum pontificum' de Benedicto XVI"


ROMA, 17 de septiembre de 2013 - La prohibición impuesta por el Papa Francisco a los frailes Franciscanos de la Inmaculada de celebrar la Misa en rito antiguo sigue suscitando vivaces y difundidas reacciones.

Al dar la noticia, el pasado 29 de julio, www.chiesa tituló de este modo:

- La primera vez que Francisco contradice a Benedicto

En realidad, esa libertad de celebrar la Misa en rito antiguo que el Papa Joseph Ratzinger había asegurado a todos con el Motu Proprio "Summorum pontifiicum" hoy ya no tiene vigencia universal, porque le ha sido revocada por su sucesor a una congregación religiosa y, en consecuencia, también a los fieles que asistían a sus Misas.

Con repercusiones que afectan a toda la Iglesia.

Muchos amantes de la tradición temen realmente que esta restricción aplicada a un baluarte del Pontificado de Benedicto XVI se convierta rápidamente en un impedimento más general.

Así como, en el frente opuesto, otros solicitan que la Misa en rito antiguo sea relegada definitivamente al pasado y saludan como un primer paso en esta dirección a la prohibición impuesta por el papa Francisco a los Franciscanos de la Inmaculada.

Los Franciscanos de la Inmaculada han obedecido. Pero hay quienes no se han dado por vencidos y han enviado al Vaticano una crítica rigurosa del decreto con el que la Congregación para los Religiosos -con la explícita aprobación del Papa- ha prescrito a los frailes la prohibición de celebrar la Misa en rito antiguo.

Los autores de este análisis crítico son cuatro renombrados expertos católicos: Roberto de Mattei, historiador y autor de una relevante reconstrucción en clave tradicionalista del Concilio Vaticano II; Mario Palmaro, filósofo del Derecho; Andrea Sandri, experto en Derecho Constitucional, y Giovanni Turco, filósofo. Los dos primeros enseñan en la Universidad Europea de Roma, el tercero en la Universidad Católica de Milán, y el cuarto en la Universidad de Udine.

Los cuatro -constituidos en una comisión de estudio denominada "Bonum Veritatis"- han enviado el 14 de setiembre su exposición al Cardenal Joao Braz de Aviz, prefecto de la Congregación que ha emitido el decreto, a la de los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, y a otros funcionarios vaticanos, para que tengan conocimiento de ella: al secretario de Estado entrante, Pietro Parolin; al cardenal Raymond L. Burke, presidente del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica; al arzobispo Guido Pozzo, secretario de la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei".

En la carta con la que acompañan su exposición, los cuatros dan razones de su iniciativa:

"El análisis, coordinado por nosotros, ha sido redactado por un grupo de expertos, de diversas disciplinas, que han advertido en conciencia el deber de ofrecer una reflexión sobre la cuestión, en consideración de su interés universal, conscientes del derecho de los fieles, sancionado por el Código de Derecho Canónico (canon 212), de proponer a los pastores sus opiniones respecto a la vida de la Iglesia. Ellos encuentran en el decreto una serie de graves problemas que se refieren al cumplimiento de la ley natural y del derecho canónico, inclusive de la 'lex credendi', y que tienen relevancia para todo el mundo católico. Su gravedad merece ser considerada en su alcance y en sus consecuencias".

En la conclusión de la carta, los firmantes piden "una intervención intempestiva de la Santa Sede para reconsiderar la cuestión a la luz de la justicia y de la equidad, inclusive del bien espiritual de sacerdotes y fieles".


Éste es el link al decreto que prohíbe la Misa en rito antiguo a los Franciscanos de la Inmaculada:

"Il Santo Padre Francesco ha disposto..."


Y éste es el texto íntegro del análisis crítico del decreto, redactado por los cuatro expertos:

"Una sanzione in palese contrasto..."


De éste, se reproducen y traducen a continuación las partes que se refieren directamente a la prohibición de celebrar la Misa en rito antiguo.

viernes, 2 de agosto de 2013

Iniciativa de Apoyo a los Franciscanos de la Inmaculada y a la Forma Extraordinaria del Rito Romano

Iniciativa de Apoyo a los Franciscanos de la Inmaculada y a la Forma Extraordinaria del Rito Romano 


Querido amigo,

El pasado 11 de julio, la Congregación de Religiosos ha intervenido el instituto de los Franciscanos de la Inmaculada, nombrando un comisario e imponiéndoles abandonar la Misa Tradicional que ellos celebran libremente, según la universal ley de la Iglesia, nunca abrogada y confirmada por el Motu Proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI, el 7 de julio de 2007.

En el canon 212 del Código de Derecho Canónico ACTUALMENTE se lee: 
212 § 1.    Los fieles, conscientes de su propia responsabilidad, están obligados a seguir, por obediencia cristiana, todo aquello que los Pastores sagrados, en cuanto representantes de Cristo, declaran como maestros de la fe o establecen como rectores de la Iglesia.
 § 2.    Los fieles tienen derecho a manifestar a los Pastores de la Iglesia sus necesidades, principalmente las espirituales, y sus deseos.
 § 3.    Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de manifestar a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de las costumbres, la reverencia hacia los Pastores y habida cuenta de la utilidad común y de la dignidad de las personas.

En vista de lo expuesto y de lo que impone el sensus fidei de Bautizado, consideré necesario enviar una carta abierta al Cardenal João Braz de Aviz, prefecto de la Congregación para la Vida Consagrada. La agradecería que se sumara a esta iniciativa haciendo suyo el Mensaje reproducido en la ventana de abajo.

lunes, 30 de mayo de 2011

Libertad religiosa ¿La Iglesia estaba en lo correcto también cuando la condenaba? - Sandro Magister

Libertad religiosa ¿La Iglesia estaba en lo correcto también cuando la condenaba?
Sandro Magister


En el debate sobre el Concilio Vaticano II interviene el teólogo benedictino Basile Valuet. Contra los tradicionalistas Gherardini y de Mattei. Pero también contra el "ratzingeriano" Rhonheimer. 


ROMA, 26 de mayo del 2011.– La instrucción "Universæ Ecclesiæ" del pasado 30 de abril, fiesta de san Pío V, no ha aplacado el enfrentamiento entre los más ardorosos defensores de la misa en rito antiguo y en rito moderno, tentados unos y otros de considerar válido y legítimo solamente el propio rito.

Pero el enfrentamiento es más amplio. Atañe el criterio general con el que el actual pontífice quiere guiar la Iglesia fuera de la actual crisis.

Es el criterio de la "reforma en continuidad" afirmado por Benedicto XVI en el memorable discurso a la curia romana del 22 de diciembre del 2005, sobre la interpretación del Concilio Vaticano II.

En estas últimas semanas, www.chiesa ha dado voz a una discusión muy viva sobre la acogida o no a este criterio. Una discusión nacida de la "desilusión" de algunos pensadores tradicionalistas por el modo como Benedicto XVI insiste en defender en bloque el Concilio Vaticano II, que a juicio de ellos debería ser corregido allí donde ha "roto" con la Tradición de la Iglesia.

A continuación hay una nueva intervención en la discusión. Es del padre Basile Valuet, teólogo benedictino de la abadía de Le Barroux, en Francia, entre la Provenza y los Alpes.

Valuet critica a dos tradicionalistas de primera línea "desilusionados": el teólogo Brunero Gherardini y el historiador Roberto de Mattei.

Pero critica también al filósofo Martin Rhonheimer, según el cual la hermenéutica ratzingeriana de la "reforma en continuidad" explica perfectamente no sólo el Concilio en conjunto, sino también lo que ha sido quizá su vuelco más notorio: la afirmación de la libertad religiosa hecha por la "Dignitatis humanae", en evidente contraste con la enseñanza de los Papas anteriores pero no por esto desligada de la Tradición de la Iglesia, más aún, en sólido acuerdo con el "patrimonio profundo" de la Tradición misma.

Valuet no está de acuerdo con esta interpretación. A su juicio, no hay contraste sino continuidad entre la enseñanza del Vaticano II sobre la libertad religiosa y la anterior condena de la misma hecha por Pío IX y por otros Papas. Y lo explica.

O mejor dicho, lo vuelve a explicar, sintetizando en pocas frases los seis monumentales volúmenes que ha publicado precisamente sobre dicho tema.

Antes de dar la palabra a Valuet, es útil releer las críticas de Rhonheimer a las tesis "concordistas" del teólogo benedictino y de otros dos autores: el filósofo alemán Robert Speamann y el teólogo francés Bertrand de Margerie.

Este pasaje de Rhonheimer ha sido extraído de un artículo suyo aparecido en "Nova et Vetera" en el 2010 que fue relanzado por www.chiesa el pasado 28 de abril, seguido de un amplio apéndice.

La armonización que Rhonheimer considera equivocada - en las primeras palabras del pasaje que reproducimos aquí - es aquella entre la afirmación de la libertad religiosa hecha por el Vaticano II y su condena por obra de los Papas anteriores. Entre una y otra, escribe, "no hay punto en común, ni continuidad".

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