El pasado año se publicó el último libro del Papa Francisco titulado Soñemos juntos. El camino a un futuro mejor. El texto despierta muchos interrogantes. Hoy quiero centrarme en uno que considero vital: ¿hacia dónde propone el Papa Francisco que se dirija la Iglesia?
La cuestión del fin resulta de fundamental importancia cuando se trata de una actividad que se está ejecutando, o de una obra que se desea producir.
¿Cuál es, en la intención del actual Papa, el futuro mejor al que alude?
Francisco propone al encuentro como su objetivo final. El encuentro, tanto dentro como fuera de la Iglesia. Es que el encuentro, afirma el Papa, nos salva.[1]
Pues bien, el referido encuentro, ¿se establece en relación a una realidad diversa de aquellos que buscan encontrarse? ¿O, simplemente, el encuentro busca alcanzar un cierto tipo de unidad entre los sujetos que van a encontrarse?
En principio, creía que la realidad en torno a la cual había que encontrarse se llamaba verdad. Sin embargo, el método propuesto para este tipo de encuentro no la supone totalmente. Más bien, la verdad va a ser el producto resultante.






















