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martes, 20 de julio de 2010

El gobierno fue incapaz de percibir el atropello al derecho natural - Monseñor Carmelo Juan Giaquinta

El gobierno fue incapaz de percibir el atropello al derecho natural
Monseñor Carmelo Juan Giaquinta


Buenos Aires, 19 Jul. 10 (AICA).- “El derecho natural a unirse en matrimonio entre varón y mujer es previo a toda religión revelada y a toda jurisprudencia. Es uno de los derechos humanos fundamentales, que no los otorga ninguna autoridad, sino la misma naturaleza humana. Y la defensa de estos es la finalidad de la autoridad. Lamentablemente este gobierno, que de la defensa de los derechos humanos ha hecho su bandera, ha sido incapaz de percibir que la ley de matrimonio civil entre personas homosexuales atropella inútilmente este derecho fundamental. Lo ha hecho con el pretexto de defender el derecho de la minoría homosexual, de no discriminarla, y de promover la igualdad ante la ley”, dijo monseñor Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo emérito de Resistencia, en su reflexión del fin de semana al referirse a la reciente aprobación de la ley que equipara la unión homosexual con el matrimonio.

Por otro lado, lamento que “se ha dicho, torpemente, que la discusión en el Senado era entre Néstor Kirchner y el cardenal Bergoglio”, porque “lo que ha sucedido es, más bien, la derrota del sentido común por la torpeza de los hombres” y agregó que “ya fue penoso que al Senado hubiese llevado un proyecto de ley sobre el matrimonio entre homosexuales en vez de un proyecto sobre la defensa de los derechos de los mismos, sin ofender los derechos exclusivos del matrimonio que, por naturaleza, sólo existe entre el varón y la mujer. Y esto, previo a todo derecho positivo y a todo dogma religioso”.

“Las cosas que son por naturaleza, son como son. Por eso las llamamos con una determinada palabra para diferenciarlas de otras que tienen otra natura específica. Aplicar una palabra que es propia de un ser a otro que no le corresponde, y reconocerle a éste derechos que no le corresponden y que son propios del primero, es un avasallamiento a los derechos humanos de éste. Y, por concomitancia, a los derechos humanos de todos, pues todos formamos una sola familia humana. De esta manera no se promueve la concordia social”, advirtió.

En ese sentido y a raíz de lo ocurrido en el Senado, monseñor Giaquinta planteó algunos interrogantes. El primero se refiere a la “fragmentación cultural” y concretamente se preguntó si “tenemos conciencia los católicos argentinos de la transformación cultural del mundo en que vivimos”, en el que “ya no existe un lenguaje básico común” sino que “la humanidad pareciera marchar cada vez más hacia la fragmentación”.

En segundo término se refirió a los “endebles del catolicismo argentino”, debido a que durante el debate “fueron varios los senadores que se profesaron ‘católicos, apostólicos, romanos’, o aludieron a su formación religiosa, que se pronunciaron totalmente en contra del magisterio de la Iglesia, sin atisbo alguno de haberse interesado por conocerlo en serio”. Y presentó esta situación como “un desafío a revisar nuestra tarea evangelizadora, en especial la catequesis y la predicación que impartimos, incluyendo la formación que para ello imparten los Seminarios”. También es “una invitación a hacer una revisión de la piedad popular y de la consecuente pastoral popular”, de la cual llamó a reflexionar si “esta última considera siempre a la primera como un punto de partida, o se conforma con poco y la considera como un punto de llegada”.

viernes, 16 de julio de 2010

El matrimonio ha caído en manos de asaltantes - Monseñor Carmelo Giaquinta

El matrimonio ha caído en manos de asaltantes
Monseñor Carmelo Giaquinta


Buenos Aires, 15 Jul. 10 (AICA).- “La verdadera religión no se resuelve en teorías, por ortodoxas que sean, sino en comportamientos de vida nueva”, dijo monseñor Carmelo Giaquinta, arzobispo emérito de Resistencia, en su homilía del domingo en la que se refirió a la parábola del Buen Samaritano, cuya aplicación “puede ser múltiple” debido a las tantas “situaciones de maltrato que el hombre sufre”.

“Sin embargo -advirtió-, hoy, en la Argentina hay un hombre caído, que sería criminal no querer ver. Es el matrimonio, formado desde los orígenes de la humanidad por el varón y la mujer. Y que ha caído en manos de asaltantes, que están por matarlo con una ley inicua, que se intenta imponer a los golpes, al margen del sentir del pueblo argentino. Los asaltantes son muchos y provienen de varios sectores: de medios de comunicación, de partidos políticos, de intereses económicos”.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Carta Abierta a Monseñor Carmelo Juan Giaquinta

El Nacionalismo Católico y el Reino de Dios
Mario Caponnetto


Carta Abierta a Monseñor Carmelo Juan Giaquinta


Buenos Aires, 27 de noviembre de 2008


A S Excia. Revma.
Monseñor Carmelo Juan Giaquinta
Arzobispo Emérito de Resistencia


Monseñor:

El Boletín de la Agencia Católica Argentina (AICA) en su edición del día de hoy, trae el texto íntegro de la homilía pronunciada por usted el pasado domingo 23 de noviembre, Festividad de Jesucristo Rey del Universo.

De acuerdo con la versión de dicha Agencia, en esa ocasión dijo usted: “El cristiano en cuanto ciudadano ha de trabajar por una sociedad justa según la opción política que le parezca más conducente al bien común. Pero ha de saber que el Reino de Dios no se identifica con ninguna opción política partidaria. Inspira lo que hay de bueno en todas ellas, pero las somete a todas a juicio permanente, pues éstas sufren la tentación de convertirse en un ídolo al que hay que sacrificar todo. Digámoslo con claridad: el reino de Dios no pasó por la propuesta nacionalista de la Argentina católica. Ni por el PJ montonero. Ni por el marxismo. Ni por el capitalismo. Tampoco pasó por la propuesta de Bush. Ni pasará ahora por la de Obama”. 

Si de hablar con claridad se trata, Monseñor, se ha de admitir que sus palabras, lejos de llevar claridad a los fieles, llevan más bien confusión. No se puede, no se ajusta a la verdad ni es honesto, poner en un plano de igualdad (como si se tratara de cosas equiparables) al Nacionalismo Católico y a ideologías como el marxismo, el capitalismo, los montoneros, Bush, Obama. Y esto por una sola y fundamental razón: porque mientras las ideologías mencionadas intentan, o bien reducir el Reino de Dios a meras categorías temporales y sociológicas (teología de la liberación, por caso) o bien sustituir ese Reino por alguna utopía demasiado humana (tal el marxismo), el Nacionalismo Católico, en cambio, entiende que, sin mengua de su legítima autonomía, el orden temporal ha de reconocer la Soberanía de Dios y la Realeza de Jesucristo. Dos cosas muy distintas, como se ve.

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