Fe Eucarística y Profanación de la Catedral en palabras del Arzobispo Héctor Aguer
[ST] Reproducimos a continuación una destacada Homilía del Sr. Arzobispo de La Plata (Argentina) para la Solemnidad Diocesana de Corpus Christi, en la Iglesia Catedral, el pasado sábado 21 de junio de 2014 (Las “Negritas” son nuestras).
En ella se refiere principalmente a la Fe Eucarística de los bautizados –algo que las Jerarquías Eclesiásticas “modernistas” ocultan o tergiversan a menudo– donde una vez más señala que “hay varias maneras legítimas de comulgar: de pie o de rodillas, en la boca o en la mano. El sacerdote no puede impedir que los fieles que así lo desean comulguen de rodillas. Más aún, sería oportuno disponer de un reclinatorio para que el gesto de arrodillarse resulte más fácil”.
También se refiere, hacia el final, a la gravísima profanación realizada por la cantante peruana “La Tigresa del Oriente” hace algunas semanas atrás, quien grabó el video de la canción “El Cuerpo de Cristo” junto al travesti argentino conocido como “La Pocha Leiva” dentro de esa Catedral.
Junto a nuestro más enérgico repudio a los sodomitas que profanaron el Templo mayor de la ciudad de La Plata, agradecemos a Mons. Aguer la Misa de Desagravio y su palabra clara y firme de Pastor de Almas, tan necesaria en una época marcada por la confusión generalizada y la ambigüedad discursiva.
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Comer y Adorar al Pan de Vida
La tradicional solemnidad de Corpus Christi ha sido instituida por la Iglesia con el fin de que dediquemos en el año una jornada especial para reconocer y adorar la presencia real de nuestro Señor Jesucristo en el sacramento de la Eucaristía. Éste es el sentido de la fiesta que hoy celebramos con fervor y alegría. La institución del Corpus tiene su historia: es el resultado de cómo fue creciendo, a lo largo de los siglos, la veneración de los fieles por la Eucaristía y también es consecuencia de la claridad cada vez mayor con la que los teólogos comprendieron y expresaron la presencia de Cristo bajo las especies de pan y de vino. La devoción eucarística del pueblo cristiano se intensificó como respuesta a las negaciones por parte de los movimientos heréticos de valdenses y cátaros; la religiosidad popular fue alimentada por milagros eucarísticos admirables. La fiesta se introdujo primeramente en la diócesis de Lieja y en 1264, es decir, hace 750 años, el Papa Urbano IV, con la bula “Transiturus” la extendió a toda la Iglesia; desde el comienzo fue una fiesta popular, desbordante de alegría. Ese tono exultante quedó expresado poéticamente en los himnos compuestos por Santo Tomás de Aquino, que se cantan todavía en la actualidad. La teología implícita y explícita en los textos de la misa y del oficio destacan con énfasis que Cristo está presente, todo entero, carne y sangre, cuerpo y alma, humanidad y divinidad; subraya asimismo –como aparece, por otra parte, en el ordinario de la misa- la acción del Espíritu Santo en la consagración, ese cambio sustancial por el cual el pan deja de ser pan y el vino deja de ser vino, aunque nuestros sentidos no puedan percibir lo que afirma, admirada y gozosa, nuestra fe.