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sábado, 19 de febrero de 2011

Cristo Rey - P. Leonardo Castellani

Cristo Rey
P. Leonardo Castellani


Hoy último Domingo de Octubre celebramos, desde hace pocos años, la fiesta de CRISTO REY, fiesta de primera clase. Cristo delante de Pilatos afirmó tres veces que El Era Rey, en el mismo sentido que lo entendía Pilatos. “Luego en definitiva ¿Tú eres Rey? —Tú lo has dicho”; o sea “estás en lo cierto”. Es cierto que le dijo: “Mi Reino no es de aquí”; pero no dijo: “mi Reino no está aquí". Usó el adverbio “hinc” que indica movimiento y no existe en castellano: existe en alemán. Ese adverbio “hinc” significaba tres cosas juntas: “Mi reino no procede de este mundo; mi Reino está en este mundo; mi Reino va de este mundo al otro mundo”.

Es un “pobre Rey” aparentemente, que hoy día no reina mucho, puesto que si reinara, el mundo andaría mejor. Una gran parte del mundo ni siquiera lo conoce; otra parte lo conoce y reniega de Él, como los judíos: “Nolumus Hunc regnare super nos” —no queremos que Este reine sobre nosotros—, finalmente otra parte lo reconoce en las palabras y lo niega prácticamente en los hechos; que somos los cristianos cobardes. Pero hay esto que también notó Cristo: que si a un Rey se le sublevan los vasallos, no deja de ser Rey mientras conserve el poder de castigarlos y avasallarlos de nuevo. Si no tiene ese poder, es otra cosa. Y así hoy los herejes modernistas admiten que Cristo es Rey “en cierto sentido”, pero niegan la Segunda Venida de Cristo. Entonces sí, sería un pobre Rey. Los modernistas, o cambian enteramente el sentido de la Parusía, convirtiéndola en OTRA COSA (como Teilhard de Chardin) o bien dicen que vendrá dentro de 18 millones de años, que es como decir “nunca”.


lunes, 7 de febrero de 2011

“Necesitamos un nuevo Syllabus”: conferencia de Mons. Schneider (III)

“Necesitamos un nuevo Syllabus”: conferencia de Mons. Schneider (III)


Presentamos la tercera y última parte de la conferencia de Mons. Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Karaganda, titulada “Propuestas para una correcta lectura del Concilio Vaticano II”. En esta última parte, el prelado explica la necesidad de un nuevo syllabus de errores en la interpretación del Vaticano II.


III. La auténtica intención y finalidad del Concilio Vaticano II

Para una correcta lectura de los textos del Concilio Vaticano II es necesario tener en cuenta también la característica específica del tiempo en que se llevó a cabo. En la homilía del Papa Pablo VI, durante la última congregación general del Concilio Vaticano II, el 7 de diciembre de 1965, el Pontífice da la siguiente descripción del período histórico en que se celebraba el Concilio Vaticano II: “El tiempo en que se ha realizado, un tiempo que todos reconocen como dirigido a la conquista del reino de la tierra más que al reino de los cielos, un tiempo en que el olvido de Dios se hace habitual y parece sugerido por el progreso científico, un tiempo en que el acto fundamental de la personalidad humana, más consciente de sí misma y de su libertad, tiende a pronunciarse por la propia autonomía, emancipándose de toda ley trascendente, un tiempo en que el laicismo parece la consecuencia legítima del pensamiento moderno y la sabiduría última de la ordenación temporal de la sociedad, un tiempo, además, en el cual las expresiones del espíritu alcanzan vértices de irracionalidad y desolación, un tiempo, finalmente, que registra también desórdenes y decadencias nunca antes experimentadas. En este tiempo se ha celebrado nuestro Concilio en honor de Dios”.

Según una expresión del Beato Papa Juan XXIII, en el discurso con ocasión de la última congregación general de la primera sesión del Concilio, el 7 de diciembre de 1962, la única finalidad del Concilio y la única esperanza y confianza del Papa y de los Padres Conciliares consiste en esto: “Hacer conocer cada vez más a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de Cristo, hacerlo practicar de buen ánimo y hacerlo penetrar incisivamente en cada aspecto de la cultura”. ¿Puede existir un principio y un método pastoral más auténtico y más católico que este?.

En el discurso para la clausura de la primera sesión del Concilio Vaticano II, el 8 de diciembre de 1962, el Papa Juan XXIII presentaba así la verdadera finalidad del Concilio y sus deseados frutos espirituales: “«Para que la Santa Iglesia, firme en la fe, fortalecida en la esperanza y más ardiente en la caridad, florezca con un nuevo y juvenil vigor, y, armada de leyes sacrosantas, sea más eficiente y más resuelta en ampliar el Reino de Cristo» (Carta autógrafa a los Obispos de Alemania del 11 de enero de 1962)... Entonces el Reino de Cristo sobre la tierra será dilatado por un nuevo crecimiento. Entonces en el mundo resonará más alto y más suave el alegre anuncio de la Redención humana, por la que son confirmados los supremos derechos de Dios Omnipotente, los vínculos de caridad fraterna entre los hombres, la paz que ha sido prometida sobre esta tierra a los hombres de buena voluntad”. Según la intención y el deseo del santo pontífice Juan XXIII, el Concilio Vaticano II debe contribuir fuertemente al siguiente fin: “que en la entera familia humana crezcan abundantísimos los frutos de la fe, de la esperanza y de la caridad”. En esto consiste, según las palabras de Juan XXIII, “la singular importancia y dignidad del Concilio” (cfr. Ibíd.).

jueves, 3 de febrero de 2011

Más de 30 mil jóvenes mexicanos peregrinan a Santuario de Cristo Rey

Más de 30 mil jóvenes mexicanos peregrinan a Santuario de Cristo Rey


MÉXICO D.F., 01 Feb. 11 (ACI).- Bajo el lema "Firmes en la Fe alcanzamos la paz", aproximadamente 30 mil jóvenes peregrinaron el fin de semana hacia el Santuario de Cristo Rey que corona el Cerro del Cubilete, en el municipio de Silao, estado de Guanajuato (México), 364 kilómetros al norte del Distrito Federal.

Esta peregrinación, organizada por la asociación Testimonio y Esperanza, cumplió 28 años de realización ininterrumpida y busca ser una manifestación de la unidad de la juventud que expresa públicamente su fe en Cristo.

Durante poco más de tres horas los jóvenes caminaron hacia la cima del Cerro del Cubilete, a más de 2500 metros sobre el nivel del mar para participar en la Misa en el Santuario al pie de la monumental imagen de Cristo Rey.

lunes, 24 de mayo de 2010

Mártires Mexicanos del siglo XX - San Cristóbal Magallanes y 24 compañeros mártires

Mártires Mexicanos del siglo XX
San Cristóbal Magallanes y 24 compañeros mártires


En 1917 fue promulgada en México una nueva Constitución, firmada por el presidente Don Venusiano Carranza. estaba inspirada en principios anticlericales y provocó una era de violenta persecución religiosa.

En 1926, bajo la presidencia de Don Plutarco Elías Calles, la persecución se hace más violenta, con la expulsión de algunos sacerdotes, la clausura de escuelas privadas y de obras de beneficencia.

Fueron muchos los fieles que sufrieron el martirio por defender su fe, de entre ellos presentamos ahora a veinticinco que fueron proclamados santos de la Iglesia por Juan Pablo II.

Los 25 santos canonizados el 21 de mayo del 2000 fueron:

Cristobal Magallanes Jara, Sacerdote

Roman Adame Rosales, Sacerdote

Rodrigo Aguilar Aleman, Sacerdote

Julio Alvarez Mendoza, Sacerdote

Luis Batis Sainz, Sacerdote

Agustin Caloca Cortés, Sacerdote

Mateo Correa Magallanes, Sacerdote

Atilano Cruz Alvarado, Sacerdote

Miguel De La Mora De La Mora, Sacerdote

Pedro Esqueda Ramirez, Sacerdote

Margarito Flores Garcia, Sacerdote

Jose Isabel Flores Varela, Sacerdote

David Galván Bermúdez, Sacerdote

Salvador Lara Puente, Laico

Pedro de Jesús Maldonado Lucero, Sacerdote

Jesus Mendez Montoya, Sacerdote

Manuel Morales, Laico

Justino Orona Madrigal, Sacerdote

Sabas Reyes Salazar, Sacerdote

Jose Maria Robles Hurtado, Sacerdote

David Roldan Lara, Laico

Toribio Romo Gonzalez, Sacerdote

Jenaro Sanchez Delgadillo

David Uribe Velasco, Sacerdote

Tranquilino Ubiarco Robles, Sacerdote


Conozca más sobre los "Cristeros" viendo el siguiente informe del periodista Jaime Septién (Horizontes - EWTN), en tres partes:


Parte 1




Parte 2




Parte 3




¡VIVA CRISTO REY!
¡Y SANTA MARÍA DE GUADALUPE!


domingo, 22 de noviembre de 2009

Consagración del género humano al Sagrado Corazón de Jesús - Pío XI


Consagración del género humano al Sagrado Corazón de Jesús
Ordenada por Pío XI para el día de Cristo Rey


Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, miradnos humildemente postrados delante de vuestro altar; vuestros somos y vuestros queremos ser y a fin de poder vivir más estrechamente unidos con Vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a vuestro Sacratísimo Corazón.

Muchos, por desgracia, jamás os han conocido; muchos, despreciando vuestros mandamientos, os han desechado. Oh Jesús benignísimo, compadeceos de los unos y de los otros, y atraedlos a todos a vuestro Corazón Sacratísimo.

Oh Señor, sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródigos que os han abandonado; haced que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria. Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos: devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que en breve, se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor. Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo; dignaos atraerlos a todos a la luz de vuestro reino.

Mirad, finalmente, con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue vuestro predilecto: descienda también sobre ellos como bautismo de redención y de vida, la sangre que un día contra sí reclamaron. Conceded, oh Señor, incolumidad y libertad segura a vuestra Iglesia; otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no suene sino esta voz: ¡Alabado sea el Corazón Divino, causa de nuestra salud, a Él se entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos!

Amén.



jueves, 27 de noviembre de 2008

Carta Abierta a Monseñor Carmelo Juan Giaquinta

El Nacionalismo Católico y el Reino de Dios
Mario Caponnetto


Carta Abierta a Monseñor Carmelo Juan Giaquinta


Buenos Aires, 27 de noviembre de 2008


A S Excia. Revma.
Monseñor Carmelo Juan Giaquinta
Arzobispo Emérito de Resistencia


Monseñor:

El Boletín de la Agencia Católica Argentina (AICA) en su edición del día de hoy, trae el texto íntegro de la homilía pronunciada por usted el pasado domingo 23 de noviembre, Festividad de Jesucristo Rey del Universo.

De acuerdo con la versión de dicha Agencia, en esa ocasión dijo usted: “El cristiano en cuanto ciudadano ha de trabajar por una sociedad justa según la opción política que le parezca más conducente al bien común. Pero ha de saber que el Reino de Dios no se identifica con ninguna opción política partidaria. Inspira lo que hay de bueno en todas ellas, pero las somete a todas a juicio permanente, pues éstas sufren la tentación de convertirse en un ídolo al que hay que sacrificar todo. Digámoslo con claridad: el reino de Dios no pasó por la propuesta nacionalista de la Argentina católica. Ni por el PJ montonero. Ni por el marxismo. Ni por el capitalismo. Tampoco pasó por la propuesta de Bush. Ni pasará ahora por la de Obama”. 

Si de hablar con claridad se trata, Monseñor, se ha de admitir que sus palabras, lejos de llevar claridad a los fieles, llevan más bien confusión. No se puede, no se ajusta a la verdad ni es honesto, poner en un plano de igualdad (como si se tratara de cosas equiparables) al Nacionalismo Católico y a ideologías como el marxismo, el capitalismo, los montoneros, Bush, Obama. Y esto por una sola y fundamental razón: porque mientras las ideologías mencionadas intentan, o bien reducir el Reino de Dios a meras categorías temporales y sociológicas (teología de la liberación, por caso) o bien sustituir ese Reino por alguna utopía demasiado humana (tal el marxismo), el Nacionalismo Católico, en cambio, entiende que, sin mengua de su legítima autonomía, el orden temporal ha de reconocer la Soberanía de Dios y la Realeza de Jesucristo. Dos cosas muy distintas, como se ve.

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