lunes, 7 de junio de 2010

Mundo necesita Cruz de Cristo que da esperanza ilimitada, dice el Papa Benedicto XVI

Mundo necesita Cruz de Cristo que da esperanza ilimitada, dice el Papa Benedicto XVI


NICOSIA, 05 Jun. 10 (ACI).- En su homilía de la Misa celebrada esta tarde (hora local) en la iglesia parroquial latina de la Santa Cruz, y en presencia de los sacerdotes, religiosos, diáconos, catequistas y representantes de los movimientos eclesiales de Chipre, el Papa Benedicto XVI señaló que el mundo necesita la Cruz de Cristo, pues sólo ella es capaz de darle la esperanza ilimitada que todo corazón humano anhela.

En su homilía el Santo Padre explicó que "el centro de nuestra celebración hoy es la Cruz de Cristo. Muchos podrían estar tentados a preguntar por qué nosotros los cristianos celebramos un instrumento de tortura, un signo de sufrimiento, derrota y fracaso. Es cierto que la Cruz expresa todas esas cosas. Y sin embargo, por aquel que fue colgado en la Cruz para nuestra salvación, también representa el triunfo definitivo del amor de Dios sobre todo el mal del mundo".

Luego de explicar una antigua tradición que dice que Seth, el hijo de Adán sembró el árbol del que luego se extraería la madera para la Cruz de Cristo y del misterioso significado que conlleva, el Papa Benedicto explicó a través de la historia del pueblo de Israel que se ve "claramente que el hombre no puede salvarse a sí mismo de las consecuencias de su pecado. No puede salvarse a sí mismo de la muerte. Sólo Dios puede librarlo de la esclavitud moral y física. Y porque amó tanto al mundo, envió a su Hijo unigénito, no para condenar al mundo –como la justicia parecía exigir– sino para que por Él el mundo se salve".

"La Cruz, entonces, es algo mucho más grande y misterioso de lo que parece al principio. Es, ciertamente, un instrumento de tortura, sufrimiento y derrota, pero al mismo tiempo expresa la transformación completa, el revés definitivo de estos males: eso es lo que la hace el símbolo más elocuente de esperanza que el mundo jamás ha visto. Le habla a todos los que sufren –los oprimidos, los enfermos, los pobres, los marginados, las víctimas de la violencia– y les ofrece la esperanza de que Dios puede transformar su sufrimiento en alegría, su aislamiento en comunión, su muerte en vida. Ofrece esperanza ilimitada a nuestro mundo caído".

"Por eso el mundo necesita la Cruz –continuó el Papa–. La Cruz no es sólo un símbolo privado de devoción, no es solo una insignia de pertenencia a un cierto grupo dentro de la sociedad, y en su significado más profundo no tiene nada que hacer con la imposición de un credo o una filosofía por la fuerza. Habla de esperanza, habla de amor, habla de la victoria de la no violencia sobre la opresión, habla de Dios elevando a los de abajo, fortaleciendo a los débiles, conquistando la división y superando el odio con el amor".

La religión del hombre desacralizado - P. Alberto Ignacio Ezcurra Uriburu

La religión del hombre desacralizado
P. Alberto Ignacio Ezcurra Uriburu


Fragmento de un sermón del Padre Ezcurra, que se encuentra compendiado en el libro: «Tú Reinarás». San Rafael, Kyrios, 1994.


Ustedes empiezan a recorrer en cualquier lugar, santerías, imágenes, estampas, van a ver que una de las características de la imaginería religiosa de nuestro tiempo, de las agendas de Guadalupe, de las Paulinas, de los posters con motivos religiosos, de las estampas, es la desaparición de las imágenes sacras. ¿Qué es lo que aparece? Aparece un niño sonriendo, una pareja de jóvenes que camina, novios que caminan tomados de la mano, un viejo pidiendo limosna, un camino, arbolitos, pajaritos, pero lo religioso no. O sea, el hombre en el lugar de Dios. ¿Qué es lo que importa? En la liturgia, por ejemplo, hay una pérdida del sentido de lo sagrado, del sentido sobrenatural, de que el centro de la liturgia es misterio, el centro de la Misa es misterio. Y ¿dónde está la participación de la Misa? Está en la unión con el misterio, sí, con algo que es misterioso, con algo que no se ve sino solamente en la oscuridad de la fe. No, la Misa es ahora una asamblea, una comida, no es el sacrificio de Cristo que se actualiza, es una comida, es una reunión entre hermanos. ¿Entonces participar qué es? Participar es cantar todos juntos, tomados de la mano en el Padrenuestro, abrazarnos, llenarnos de besitos, estar contentos con los demás. Pero ¡no! No, la Misa no es eso. Es por supuesto comunión, pero esa comunión, es decir común-unión, ¿adónde se da? Se da en Cristo.

Yo estoy unido a los demás en la Misa si yo estoy unido a Cristo, si yo no estoy en gracia de Dios y voy a Misa, aunque cante más fuerte que los demás, aunque me tome de la mano de todos los vecinos en el Padrenuestro, aunque me abrace, me bese con toda la Iglesia, en el abrazo de paz, aunque sienta mucho, no participo de la Misa, estoy separado, o sea me falta, me falta aquella savia que me comunica; soy como una rama seca en el árbol. Ahí está la comunión, en tanto y en cuanto estoy en comunión, es decir en comunicación con Cristo. En tanto y en cuanto vivo en gracia puedo participar de la comunidad.

¿Todo tiene que hacerse comunitario? La Misa privada, si un sacerdote celebra Misa solito en su alma, perdido por ahí en algún rincón del mundo donde no hay ningún cristiano para ayudarlo, esa Misa es comunitaria, porque en esa Misa está presente toda la Iglesia, y porque los frutos de esa Misa son bendiciones para toda la Iglesia en la comunicación de los santos. Pero eso se da en el plano del misterio, en el plano oscuro del misterio y en cambio, lo otro, entiende ponerlo todo en el plano del sentimiento, de una comunicación sentimental, de una cosa puramente humana, de una fraternidad horizontal, el otro, el otro y el otro.

Es lo mismo que pasa con la música. La música que se quiere poner en las Iglesias es lo que puede hacer de la Iglesia lo más parecido a una sala de baile o a una confitería. ¿Por qué?. Porque tiene que mover. ¿Mover qué? Hay dos tipos de música; música que mueve el cuerpo, música que mueve el traste y hay música que mueve el alma. Y es más fácil captar la música que mueve el cuerpo. Mientras más ritmo tiene la música más se mueve uno inconscientemente apenas la empieza a escuchar.

En cambio, la música que mueve el alma es algo más sutil, es algo más fino, es más delicado. Pero si eso es lo que se quiere, esa música que lleva a lo sacro, hacia lo santo, hacia la trascendencia, ¿por qué se quiere rebajar, se quiere profanizar, se quieren profanar las cosas? Y en última instancia, ¿qué es?: el hombre en lugar de Dios, lo psíquico en el lugar de lo espiritual.


jueves, 3 de junio de 2010

Cardenal George Pell: “Para orar a Dios, no podemos usar las mismas palabras que en una barbacoa”

Cardenal George Pell: “Para orar a Dios, no podemos usar las mismas palabras que en una barbacoa”


Presentamos la traducción de un interesante artículo publicado por “The Australian” sobre la nueva versión del Misal Romano en inglés que incluye amplios comentarios sobre el tema del Cardenal George Pell, Presidente de “Vox Clara”.


Para orar a Dios Omnipotente en la Misa, afirma [el cardenal] George Pell, no es apropiado “usar las mismas palabras que en una barbacoa”.

Sobre el escritorio del cardenal descansa un tomo imponente, de cubierta color rojo y 1266 páginas: la nueva edición inglesa del Misal Romano, una de las pocas copias en el mundo.

No contiene en absoluto una jerga de barbacoa, pero cuando la nueva traducción de la Misa católica sea introducida, sus sorprendentes cambios pueden convertirse en un tema de constante conversación en las reuniones en la Iglesia y posiblemente más allá. Porque, al introducirlos, la Iglesia ha dado un poderoso golpe en la guerra cultural contra el postmodernismo y “el sinsentido” en favor de una erudición rigurosa y precisión en el lenguaje.

La traducción del Misal Romano oficial en Latín y de las oraciones asociadas fue aprobada por Benedicto XVI el 25 de marzo, Fiesta de la Anunciación. Un mes después, el Comité Vox Clara, del cual Pell es presidente, se unió al Papa para un almuerzo celebrativo en la Casina Pío IV, un pequeño palacio del siglo XVI en los jardines vaticanos.

Fue la culminación de nueve años de trabajo a cargo de Vox Clara – comité formado por Juan Pablo II para asistir a la Congregación vaticana para los Sacramentos en la supervisión del proyecto – y de la Comisión Internacional para el Inglés en la Liturgia [ICEL], un grupo de expertos en liturgia que incluye a obispos y que realizó la traducción. Juan Pablo II había disuelto la formación de la previa ICEL cuando sus borradores fueron vistos como demasiado políticamente correctos.

Para fortalecer la calidad y la precisión de la nueva traducción, Vox Clara y la nueva ICEL, liderada por Mons. Arthur Roche, Obispo de Leeds, trabajaron en conformidad con una instrucción vaticana, Liturgiam Authenticam, preparando lo que se requería. A su vez, ICEL fue guiada por la Ratio Translationis para la lengua inglesa, un amplia serie de lineamientos preparada por Vox Clara.

El proceso, no obstante, fue consultivo. El proyecto fue revisado en su totalidad y aprobado dos veces por conferencias episcopales de Estados Unidos, Canadá, Australia, Gran Bretaña, Irlanda, India, África y el Caribe. La sustancia y el estilo reflejan la determinación de la Iglesia de reafirmar sus doctrinas y creencias, luego de los trastornos de los pasados 40 años.

Con demasiada frecuencia, en la práctica, las reformas del Concilio Vaticano II se transformaron en algo que nunca se buscó: liturgias extravagantes y una erosión de la doctrina, aparentemente “en el espíritu del Concilio”.

A medida que las iglesias protestantes se tambalean hacia la izquierda, ordenando mujeres al episcopado y a homosexuales, y cuestionando doctrinas siempre sostenidas sobre la Resurrección, el Nacimiento Virginal y la salvación, el Papa Benedicto XVI y la jerarquía católica están convencidos de que unas liturgias más ricas, más reverentes, son esenciales para el fortalecimiento de la fe y la práctica religiosa. Aunque es controversial en algunos rincones católicos liberales, este acercamiento está atrayendo un amplio apoyo, incluido el que viene de fuera de la Iglesia, con cientos de miles de anglicanos tradicionales preparándose para cruzar el Tiber. Una vez dentro de la Iglesia Católica, conservarán sus tradiciones litúrgicas propias.

En Australia, la nueva Misa será introducida el año próximo, probablemente para el Domingo de Pentecostés, luego de un exhaustivo proceso educativo.

El texto reemplazará a una versión con la que las comunidades se han hecho familiares luego de 40 años pero a la que muchos líderes de la Iglesia, Pell incluido, consideran como demasiado coloquial y “un poco rebajada”: una traducción defectuosa del Misal oficial.

El nuevo documento no es una traducción literal pero es más precisa y emplea términos fuertes como “venerable”, “compasión”, “sacrificio”, “víctima”, “consubstancial” y “salvación eterna”.

“Los anteriores traductores parecían un poco avergonzados de referirse a los Ángeles, al sacrificio y a la Virginidad Perpetua”, dice Pell, antes de partir a las 8:00 de la mañana para pasar un día hablando con estudiantes de las escuelas católicas en Sydney.

“Fueron un poco suaves acerca del pecado y la redención”.

Esta versión no lo es. En lugar de confesar haber pecado “por mi culpa”, los sacerdotes y el pueblo admitirán haber pecado “por mi culpa, por mi culpa, por mi gravísima culpa” [“through my fault, through my fault, through my most grievous fault”].

Pell y Mark Coleridge, Arzobispo de Canberra y Goulburn – y un escriturista altamente calificado que guió el comité editorial del Misal Romano de ICEL – enfatizan que los cambios en las respuestas del pueblo han sido mínimos comparados con los cambios de los términos para los sacerdotes.

Para el pueblo, una de las más notables diferencias será su respuesta, dada varias veces durante la Misa, al sacerdote cuando diga: “El Señor esté con vosotros”. En lugar de responder “Y también contigo” [“And also with you”] responderán “y con tu espíritu” [“and with your spirit”] – una traducción directa del latín “Et cum spiritu tuo”.

Sólo las versiones inglesa y portuguesa (para Brasil) usan “y también contigo”. El resto del mundo, dice Pell, usan “y con tu espíritu”. Esta última fórmula reconoce que la ordenación sacerdotal afecta el espíritu del hombre, dándole el poder de consagrar el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. “No es cuestión de virtud moral, sino de diferencia ontológica”.

Los sacerdotes también dirán “orad hermanos, para que mi sacrificio y el vuestro (y no “nuestro sacrificio”, como hasta ahora) sea aceptable a Dios, Padre Todopoderoso” [“pray brethren, that my sacrifice and may be acceptable to God, the Almighty Father”]. Al mismo tiempo que se adhiere al latín “meum ac vestrum sacrificium”, el cambio evita desdibujar los roles de los sacerdotes y de los laicos.

En su conjunto, la nueva traducción tiene “una cadencia diferente”, afirma Pell. “Es poderosa, solemne y hermosa, y la gente llegará a amarla”.

Coleridge concuerda, señalando que más del 80 por ciento de las oraciones se remontan a más de 1000 años atrás. Algunas, como el Kyrie Eleison (Señor, ten piedad) fueron escritas en griego durante los dos primeros siglos de la Iglesia. “Es un rico mosaico tomado de distintos siglos”, dice. “Tiene un lenguaje diferente y es retórica y teológicamente superior”.

Pero no todos están convencidos. En marzo, el director de la Comisión Litúrgica de Brisbane, Tom Elich, escribió en Liturgy News Magazine que la traducción usa “expresiones complicadas, palabras incomprensibles y oraciones que no respetan la gramática en su intento por ser fiel al latín”.

Cuando se lo entrevista, Elich no muestra entusiasmo, pero es más circunspecto. “Esto es lo que la Iglesia ha preparado para nosotros en este tiempo, y ahora nos toca a nosotros hacerlo funcionar”.

Cita una sección de la nueva Plegaria Eucarística III como ejemplo de su preocupación. Dice: “Mira, te rogamos, esta oblación de Tu Iglesia y, reconociendo la Víctima por cuya muerte quisiste reconciliarnos contigo, concédenos que, nutridos por el Cuerpo y la Sangre de Tu Hijo y llenos con Su Santo Espíritu, podamos ser un cuerpo y un espíritu en Cristo” [“Look, we pray, upon the oblation of your church and, recognising the victim by whose death you willed to reconcile us to yourself, grant that we, who are nourished by the body and blood of your son and filled with his holy spirit, may become one body and one spirit in Christ”].

A Pell no le preocupa que las personas encuentren, inicialmente, un poco desalentadora tal formulación, con su énfasis en lo sagrado y lo trascendente. Compara el texto de la Misa con un buen libro para los niños, en el sentido de que estimulará el pensamiento y ampliará el conocimiento de los que asisten a Misa.

Esto, dice, llevará a una comprensión más profunda de la teología, al encontrar la gente una ocasional palabra no familiar como “oblación” [oblation], término teológico para “ofrenda” [offering] o “don” [gift].

“Si alguien escribe un artículo académico, lo leerán unos pocos cientos de personas”, dice.

“Algunos miles leen un libro teológico, pero la Misa, una celebración en la que decenas de millones de personas participarán repetidamente durante décadas, es una forma altamente efectiva de catequesis”.

“Antes de recibir la Comunión, por ejemplo, una de las respuestas de la comunidad es ‘Señor, no soy digno de que vengas bajo mi techo, pero sólo dilo de palabra, y mi alma quedará sanada’ [‘Lord, I am not worthy that you should come under my roof but only say the word, and my soul shall be healed’]”. Pell dice que la versión actual “Señor, no soy digno de recibirte, pero sólo dilo de palabra, y quedaré sanado” [“Lord, I am not worthy to receive you, but only say the word and I shall be healed”] perdía la riqueza de la referencia escriturística, tomada de la respuesta del centurión en el Evangelio de San Lucas cuando Cristo se acercó a su casa para sanar a su sirviente moribundo.

Uno de los cambios más controversiales es la fórmula de la consagración, que ahora dirá que la Sangre de Cristo será “derramada por vosotros y por muchos” en lugar de “por todos”, como aparece actualmente.

Afirma Pell que, mientras que Cristo murió por todos, la nueva traducción, que se adhiere a la fórmula latina oficial “pro multis” (por muchos), refuerza el tema de que cada individuo – como los dos ladrones crucificados a cada lado de Cristo en el Calvario – es libre de elegir o rechazar la Misericordia de Dios y la salvación eterna.

Para el cardenal, la impresión del Misal es el fin de un capítulo exigente pero inmensamente gratificante de su vida. Como presidente de Vox Clara, estuvo al frente de todas las veinte reuniones en Roma, estudiando miles de páginas y recorriendo más de 650.000 km en vuelos hacia y desde la Ciudad Eterna. Es improbable que el ejercicio se repita por generaciones, quizá siglos.



Traducción: La Buhardilla de Jerónimo



miércoles, 2 de junio de 2010

Celibato no niega sexualidad ni libertad de sacerdotes, dice superior de seminario en Francia

Celibato no niega sexualidad ni libertad de sacerdotes, dice superior de seminario en Francia


ROMA, 01 Jun. 10 (ACI).- En entrevista concedida al diario La Croix, el P. Luc Crepy, Superior del Seminario de Orléans en Francia, resaltó que la opción por el celibato en los sacerdotes no niega la recta vivencia de su sexualidad, que no se reduce a la genitalidad, y contribuye a vivir intensamente la libertad en el servicio a Dios y a los fieles.

En la entrevista dada a conocer por L'Osservatore Romano, el P. Crepy hizo una primera distinción: "primero que nada es necesario precisar que la sexualidad no se limita a su dimensión genital, y así la vida afectiva es bastante más vasta que la vida sexual, si bien además este ámbito es de evidente importancia".

Además, dijo luego, "en el seminario no nos interesa solo esta dimensión particular del futuro sacerdote, por más importante que sea, sino que se busca promover un desarrollo integral del futuro sacerdote, teniendo en cuenta el conjunto de la formación humana".

Con estas precisiones, el presbítero indicó algunas de las medidas concretas que se ponen en práctica con los sacerdotes, explicitadas por el Papa Juan Pablo II en la carta pastoral «Pastores Dabo Bovis»: atención a la vida comunitaria, reflexión sobre la sexualidad y desarrollo para la futura vida pastoral. "Se trata de unificar la propia vida, de integrar todas sus dimensiones", explicó.

Tras comentar que el sacerdote renuncia libremente a tener relaciones sexuales íntimas, así como lo hace un esposo al renunciar a otras mujeres y amar sólo a la suya, el P. Crepy resaltó que "para que todo tenga sentido es necesario aprender a renunciar".

Luego de precisar que "¡no se entra en el seminario sólo para permanecer célibes!", el sacerdote señaló que "el celibato tiene sentido en una perspectiva más amplia, el servicio a la Iglesia, el amor por Cristo. ¿Cómo se inscribe este celibato en un proyecto de vida global?. Si se considera como un grillete en los pies, entonces no funcionará. La pregunta que es necesario hacerse es ésta: ¿En el deseo de querer ser sacerdote, como se integran y asumen el celibato y la renuncia que éste implica?"

Seguidamente reiteró: "¡no porque se es sacerdote no se tiene una sexualidad!. Es una opción de vida y un modo para darle sentido a la propia sexualidad en un proyecto que la trasciende sin negarla. En juego está el hecho de vivir la propia sexualidad en modo liberador: en la opción del celibato hay una dimensión de libertad. Pero, cuidado, la sexualidad, ya sea para un célibe o para una pareja, es un equilibrio que siempre debe construirse, en el curso de toda la vida".

Entre los retos para vivir una adecuada sexualidad en los sacerdotes, el Superior del Seminario de Orléans señaló que "cada época reelabora el asunto de la sexualidad. No es una cuestión puramente íntima y personal, como con frecuencia se cree. Es inducida por la cultura. Es cierto que en una sociedad muy erotizada, que valoriza la genitalidad en detrimento de una sexualidad más amplia, esto no es evidente. Se busca sobre todo una inmediatez que va contra la armonía sexual a largo plazo. Creo que la sexualidad es uno de los ambientes más interesantes pero más difíciles en los que se debe ejercitar la propia libertad".

El P. Crepy explicó luego diversos modos en los que se acompaña a los sacerdotes como los grupos de presbíteros que se reúnen regularmente, la guía espiritual de otro padre más experimentado, así como los encuentros con los obispos, para evitar la soledad de algunos que puede ser una experiencia difícil.

"Un encuentro entre el obispo y todo joven sacerdote al término del primer año de ordenación puede ser oportuno, como también la atención constante de parte del vicario episcopal. Todo esto es indudablemente necesario para que los jóvenes sacerdotes, ante las dificultades inherentes a los primeros años del sacerdocio, no se queden solos", concluyó.



martes, 1 de junio de 2010

"Disputa" sobre celibato está en conflicto con historia y teología, dice vaticanista

"Disputa" sobre celibato está en conflicto con historia y teología, dice vaticanista


ROMA, 30 May. 10 (ACI).- El vaticanista Sandro Magister explicó en reciente artículo que la "disputa sobre el celibato" que ha enfrentado en los medios a algunos conocidos pastores, parte de ideas que están en conflicto con la historia y la teología así como "una mala comprensión del concepto del celibato del clero".

En el artículo titulado "Eunucos por el Reino de los Cielos. La disputa sobre el celibato", Magister considera que el Cardenal Christoph Schönborn, Arzobispo de Viena, "se muestra más atento a las presiones de la opinión pública que a sus deberes como guía" con su "idea fija de 'repensar' la disciplina del celibato del clero latino".

Magister recuerda que "la 'superación' de la disciplina del celibato es desde hace tiempo el bajo continuo de la música de los innovadores" y sostiene que "de esta música, lo que se escucha y entiende ordinariamente son un par de cosas".

"La primera es que el celibato del clero es una regla impuesta en siglos recientes sólo al clero. La segunda es que a los sacerdotes católicos se les debería permitir casarse como en la Iglesia primitiva. Lamentablemente, estas dos cosas entran en conflicto con la historia y con la teología", explica y ofrece un completo recuento del sustento de la disciplina del celibato.

Para leer el artículo completo en español, se puede visitar



lunes, 31 de mayo de 2010

Cardenal Rouco pide a sacerdotes ser ministros de auténtica alegría

Cardenal Rouco pide a sacerdotes ser ministros de auténtica alegría


TOLEDO, 27 May. 10 (ACI/Europa Press).- El Arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Cardenal Antonio María Rouco Varela, reseñó hoy el "gran servicio" del ministerio sacerdotal "especialmente en estos tiempos tan tocados de desaliento, escepticismo y tristezas", antes los cuales animó a los sacerdotes a "ser ministros de la alegría auténtica".

En la celebración que acogió la Catedral Primada de Toledo en el marco del 10° Congreso Eucarístico Nacional, aseguró que "no podemos escatimar esfuerzos para alentar las vocaciones sacerdotales y subrayar ante los fieles el verdadero significado y la necesidad del sacerdocio ministerial", convencido de que del "grado de fervor de los sacerdotes" y de su entrega a sus hermanos depende su vida diaria.

El Cardenal Rouco Varela también habló de la Eucaristía, para señalar que "sin Eucaristía no hay Iglesia y sin sacerdotes no hay eucaristía, por lo tanto no hay Iglesia", y recordar la "presencia misteriosa pero real y auténtica del Señor" en la Eucaristía.

"No debemos olvidar que la seguridad para el hombre de poder acercarse al verdadero altar de Dios depende decisivamente del ministerio sacerdotal que se realiza en la Iglesia como Ministerio eucarístico", aseveró.

En este punto, recordó que el ministerio sacerdotal se encuentra entre los caminos de los jóvenes, y aludió así a la "gran cita que tenemos en Madrid en agosto de 2011", donde sonarán de nuevo las palabras de Juan Pablo II en la 4° Jornada de la Juventud cuando animó a los jóvenes a no tener miedo "a ser santos".

"Tenemos que invitar a los jóvenes del mundo a acercarse al Señor con corazón sincero para robustecer la fe, robustecer su fe", finalizó el Presidente de la CEE, que detalló como este 10° Congreso Eucarístico Nacional abundará en ello a partir de este viernes 28.

Previamente a este acto de oración y de renovación de las promesas que los sacerdotes hicieron el día de su ordenación, se celebró una procesión y un lucernario, desde el Seminario, con el que se invocó a Cristo "como luz y padre" y como expresión "de fe, invocando el nombre del Señor, del Dios Santo, fuerte e inmortal", manifestó.

Finalmente, el Cardenal Rouco Varela recordó a los sacerdotes presentes que con la oración "las comunidades cristianas a las que servimos llegan a ser auténticas escuelas de oración, como quería y pedía Juan Pablo II", y subrayó que el Congreso que hoy se inicia "constituye una renovada invitación a dar gracias a Dios por nuestro ministerio y por el don supremo de la eucaristía que hay que acoger con devoción.

Junto al Cardenal Rouco, que presidió esta celebración en el altar mayor de la Catedral, en cuyo centro se situó la Custodia de Arfe, concelebraron esta oración, entre otros, el Arzobispo de Toledo, Mons. Braulio Rodríguez; y su predecesor en Toledo, actual Prefecto para la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, y miembro del Comité para el Congreso Eucarístico Internacional, Cardenal Antonio Cañizares.



jueves, 27 de mayo de 2010

Concilio Vaticano II y hermenéutica de la continuidad

Concilio Vaticano II y hermenéutica de la continuidad


Han pasado cerca de 45 años desde el final del Concilio Vaticano II y, nunca como ahora, desde varias partes, está surgiendo un intenso y profundo debate sobre las enseñanzas y las implicaciones de este acontecimiento eclesial. Entre las diversas interpretaciones, los Pontífices que han tomado parte personalmente en el Concilio (como Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI) han sostenido una lectura de acuerdo a la llamada “hermenéutica de la continuidad”, según la cual el Concilio no se pone en contraste con el milenario “depositum fidei” propio de la tradición católica. Como explicó el Pontífice Benedicto XVI durante su visita a Fátima, según este tipo de lectura no hay ruptura entre modernidad y tradición.

Para comprender lo que el Papa ha confirmado como “hermenéutica de la continuidad”, la asociación Vera Lux organizó en San Marino un encuentro de estudio sobre el tema: “Passione della Chiesa. Amerio e altre vigili sentinelle”. El congreso parte de la obra del teólogo Romano Amerio (1905-1997) “Iota Unum. Estudio sobre las variaciones de la Iglesia Católica en el siglo XX”, para proponer una articulada investigación sobre el período post-conciliar. Intervendrán en el congreso, entre otros, don Nicola Bux, el profesor Matteo D’Amico y el padre Giovanni Cavalcoli O.P.

La jornada de estudios será presidida, y concluida con una reflexión sobre la figura de Benedicto XVI, por monseñor Luigi Negri, obispo de San Marino-Montefeltro. Considerando el gran interés que está naciendo en torno al Congreso, Zenit ha realizado algunas preguntas a Mons. Negri.


- ¿Usted conoció personalmente a Amerio?

Conocí personalmente a Romano Amerio porque recibí de él una sugerencia muy precisa para orientar mis estudios de filosofía sobre la personalidad de Tomás Campanella, a quien él dedicó una consistente parte de su actividad de estudio y de enseñanza. Le debo el redescubrimiento de este gran autor que normalmente la historiografía laicista hace pasar como uno de los precursores de la revuelta moderna contra la tradición católica y que, en cambio, es un singular testigo de un catolicismo que ciertamente reconquista a partir de más de una falla frente a una mentalidad laicista. Este es el motivo de gran gratitud que tengo hacia Amerio, quien, por otro lado, ha sido por décadas profesor en el Liceo Cantonal de Zurich, uno de los puntos de mayor impacto cultural no sólo para el Cantón del Tesino sino también para buena parte de Italia.

La discusión sobre la hermenéutica del Concilio Vaticano II, sobre la que Amerio ha reflexionado y escrito mucho, es de gran actualidad. En el famoso volumen – “Iota Unum” -, traducido a varias lenguas, Romano Amerio habla de lo que sucedió en el Concilio Vaticano II y de la crisis post conciliar, indicando aquellas fisuras en la solidez de la fe que todavía hoy hieren a la Iglesia. ¿Podría ilustrarnos el sentido y la razón de este análisis crítico?

La lectura desapasionada, a tantos años de distancia, del libro “Iota Unum”, es la demostración de que Amerio había intuido cómo se estaba operando una fractura entre la tradición y un cierto modo de interpretar el Concilio Vaticano II. Por lo tanto, representa un testimonio inteligente y vivido hasta el fondo, expresado no sin sufrimiento por esta fractura que se estaba delineando y en la cual la interpretación “modernista” o, como le gustaba decir a él, “neotérica” del Concilio corría el riesgo de poner en crisis todo un dato de la tradición, de la cual no se podía prescindir. En su libro, se muestra claramente la situación tal como la ha indicado Benedicto XVI diciendo que ya es necesario cerrar el tema de la contraposición entre las hermenéuticas y tomar el camino de la continuidad hermenéutica. Por otro lado, que en esta re-lectura del Concilio –o, mejor dicho, de todo lo que se ha provocado dentro y fuera del Concilio– realizada por Amerio algunas veces haya un poco de vehemencia es algo que resulta perfectamente comprensible.


- ¿Cuál es la principal contribución que esta jornada de estudios podrá ofrecer?

Yo participaré en esta conferencia como expositor, hablando de Benedicto XVI, y estoy feliz de acoger esta jornada de estudios en San Marino porque pienso que en la línea del magisterio de Benedicto XVI puede representar una contribución sobre algunos nudos muy importantes de la historia reciente de la teología que, una vez recuperados de modo crítico, podrían favorecer el diálogo y el desarrollo de la así llamada hermenéutica de la continuidad.


* * *


Sobre las motivaciones que llevaron a la organización de la jornada hemos hecho algunas preguntas a uno de los promotores, Lorenzo Bertocchi, estudioso de Historia del Cristianismo y perteneciente al Centro Cultural “Vera Lux” de Bolonia.


- ¿Por qué habéis decidido dedicar un Congreso a Romano Amerio?

Desde los orígenes, la Iglesia ha vivido siempre sufrimientos y hostilidades provenientes tanto de su interior como desde fuera de ella, pero ha podido contar con la presencia de “centinelas” que, por gracia de Dios, han sabido iluminarla sobre los peligros y los riesgos. Entre los peligros debe ser contado también el tema de la correcta interpretación del Concilio Ecuménico Vaticano II. De hecho, a partir del famoso discurso a la Curia Romana del 2005, varias veces Benedicto XVI ha vuelto sobre el tema de la así llamada hermenéutica de la continuidad. La confusa interpretación del Concilio, de hecho, no está privada de consecuencias para la vida de la Iglesia. En este contexto, Romano Amerio con su obra “Iota Unum” ha propuesto un articulado análisis sobre el atormentado período post-conciliar. No por casualidad el libro se cierra con estas palabras: “Custos quid de nocte?” (Isaías 21, 11). Es por eso que el Congreso pone una particular atención en Amerio, pero va más allá, subrayando la obra de otros “centinelas” como el Siervo de Dios P. Tomas Tyn O.P. y sobre todo el Cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI.


- ¿Cuáles son los fines que os proponéis alcanzar con el Congreso?

Para responder, quisiera citar un pasaje de Benedicto XVI en la audiencia general del pasado 10 de marzo: “Gracias a Dios, los timoneles sabios de la barca de Pedro, el Papa Pablo VI y el Papa Juan Pablo II, por una parte defendieron la novedad del Concilio y, por otra, al mismo tiempo, defendieron la unicidad y la continuidad de la Iglesia, que siempre es Iglesia de pecadores y siempre es lugar de gracia”. La jornada de estudios promovida por el Centro Cultural Vera Lux quiere, por lo tanto, animar el debate encaminado a desarrollar “la unicidad y la continuidad de la Iglesia” en el surco del Magisterio y en la conciencia de que la claridad doctrinal no es sólo un hecho elitista o intelectualista sino que tiene consecuencias importantes para todo el pueblo de Dios que fácilmente puede ser confundido por errores o interpretaciones heterodoxas.



Fuente: Zenit (edición en lengua italiana)



miércoles, 26 de mayo de 2010

La Comunión de rodillas y en la lengua - Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice

La Comunión de rodillas y en la lengua
Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice


La más antigua práctica de distribución de la Comunión fue, muy probablemente, la de dar la Comunión a los fieles en la palma de la mano. Sin embargo, la historia de la Iglesia evidencia también el proceso, iniciado tempranamente, de transformación de esta práctica. Desde la época de los Padres, nace y se consolida una tendencia a restringir cada vez más la distribución de la Comunión en la mano y a favorecer la distribución en la lengua. El motivo de esta preferencia es doble: por una parte, evitar al máximo la dispersión de los fragmentos eucarísticos; por otra, favorecer el crecimiento de la devoción de los fieles hacia la presencia real de Cristo en el sacramento.

A la costumbre de recibir la Comunión sólo sobre la lengua hace referencia también santo Tomás de Aquino, el cual afirma que la distribución del Cuerpo del Señor pertenece sólo al sacerdote ordenado. Esto, por diversos motivos, entre los cuales el Doctor Angélico cita también el respeto hacia el sacramento, que “no es tocado por nada que no esté consagrado: y, por eso, están consagrados el corporal, el cáliz, y también las manos del sacerdote, para poder tocar este sacramento. A ningún otro, por lo tanto, le es permitido tocarlo, fuera de casos de necesidad: si, por ejemplo, estuviera por caer al suelo u otras contingencias similares” (Summa Theologiae, III, 82, 3).

A lo largo de los siglos, la Iglesia siempre ha tratado de caracterizar el momento de la Comunión con sacralidad y suma dignidad, esforzándose constantemente por desarrollar de la mejor manera gestos externos que favorecieran la compresión del gran misterio sacramental. En su atento amor pastoral, la Iglesia contribuye a que los fieles puedan recibir la Eucaristía con las debidas disposiciones, entre las cuales figura el comprender y considerar interiormente la presencia real de Aquel que se va a recibir (cf. Catecismo de san Pío X, nn. 628 e 636). Entre los signos de devoción propios de los que comulgan, la Iglesia de Occidente estableció también el estar de rodillas. Una célebre expresión de san Agustín, retomada en el n. 66 de la Sacramentum Caritatis de Benedicto XVI, enseña: “Nadie come de esta carne [el Cuerpo eucarístico] sin antes adorarla [...], pecaríamos si no la adoráramos” (Enarrationes in Psalmos, 98,9). Estar de rodillas indica y favorece esta necesaria adoración previa a la recepción de Cristo eucarístico.

En esta perspectiva, el entonces cardenal Ratzinger había asegurado que “la Comunión alcanza su profundidad sólo cuando es sostenida y comprendida por la adoración” (Introducción al espíritu de la liturgia). Por eso, él consideraba que “la práctica de arrodillarse para la santa Comunión tiene a su favor siglos de tradición y es un signo de adoración particularmente expresivo, del todo apropiado a la luz de la verdadera, real y sustancial presencia de Nuestro Señor Jesucristo bajo las especies consagradas” (cit. en la Carta This Congregation de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, del 1° julio de 2002).

Juan Pablo II, en su última encíclica, Ecclesia de Eucaristia, escribió en el n. 61:

“Al dar a la Eucaristía todo el relieve que merece, y poniendo todo esmero en no infravalorar ninguna de sus dimensiones o exigencias, somos realmente conscientes de la magnitud de este don. A ello nos invita una tradición incesante que, desde los primeros siglos, ha sido testigo de una comunidad cristiana celosa en custodiar este «tesoro». [...] No hay peligro de exagerar en la consideración de este Misterio, porque «en este Sacramento se resume todo el misterio de nuestra salvación»”.

En continuidad con la enseñanza de su Predecesor, a partir de la solemnidad del Corpus Domini del 2008, el Santo Padre Benedicto XVI comenzó a distribuir a los fieles el Cuerpo del Señor, directamente en la lengua y estando arrodillados.






martes, 25 de mayo de 2010

Nada puede justificar los crímenes de José Stalin

Nada puede justificar los crímenes de José Stalin


Moscú (Rusia), 24 May. 10 (AICA).- Pocos meses después del reconocimiento oficial por parte de Rusia de la autoría de la masacre de polacos en Katyn, por el Ejército Rojo, se desató en el país una polémica nacional acerca de los méritos o deméritos del dictador comunista José Stalin.

En este contexto el Patriarcado ortodoxo de Moscú expresó el pasado 6 de mayo su desaprobación sobre una cierta “glorificación” de Stalin, días antes de la celebración del 65º aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi, el 9 de mayo.

La celebración del Día de la Victoria en Rusia se vio envuelta este año por la polémica generada por algunos sectores comunistas, entre ellos el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, que insistieron en poner carteles con el retrato de Stalin en las calles.

El Departamento de Relaciones Externas de la Iglesia Ortodoxa Rusa, en nombre del Metropolita Hilarión Alfeyev, hizo llegar una carta al periódico Zavtra, en la que expresa el malestar de la Iglesia ortodoxa.

“El Patriarcado de Moscú cree que ningún logro de la Unión Soviética, incluyendo la victoria sobre el fascismo, puede justificar los crímenes de Stalin”, afirma el comunicado.

“Bajo el régimen de Stalin se estableció un sistema inhumano, y nada puede justificarlo –ni la industrialización, ni la bomba atómica, ni la salvaguarda de las fronteras, ni siquiera la victoria en la Gran Guerra Patriótica, porque no fue mérito personal de Stalin, sino la conquista de nuestro pueblo multinacional”.

Según la carta, el régimen de Stalin “se basaba en el terror, la coerción, la supresión de la persona, el engaño y las denuncias falsas. Este régimen se estaba devorando a sí mismo, cuando los propios torturadores se convirtieron en víctimas”, en referencia a las famosas “purgas”.

“La glorificación de los infieles y de sus métodos de gobierno del país no pueden consolidar a los pueblos de la Rusia histórica. Al contrario, sólo separa a nuestras comunidades”.

Además, la carta cuestiona el papel de Stalin en la segunda guerra mundial: “Varios historiadores competentes creen que fue Stalin el culpable de todas las incalculables pérdidas sufridas por este país, al sacrificar millones de vidas de nuestros ciudadanos por la victoria debido a la irracional política interna antes de la guerra", dice la carta.

También afirma el mensaje que fue la política de Stalin la que puso una “bomba de tiempo” entre los territorios rusos “al rehacerlos según su voluntad, creando fronteras artificiales entre las repúblicas soviéticas”. "Como resultado de esta política de Stalin, ahora recogemos los frutos del extremismo, el nacionalismo y la xenofobia”, añade la carta.



lunes, 24 de mayo de 2010

Mártires Mexicanos del siglo XX - San Cristóbal Magallanes y 24 compañeros mártires

Mártires Mexicanos del siglo XX
San Cristóbal Magallanes y 24 compañeros mártires


En 1917 fue promulgada en México una nueva Constitución, firmada por el presidente Don Venusiano Carranza. estaba inspirada en principios anticlericales y provocó una era de violenta persecución religiosa.

En 1926, bajo la presidencia de Don Plutarco Elías Calles, la persecución se hace más violenta, con la expulsión de algunos sacerdotes, la clausura de escuelas privadas y de obras de beneficencia.

Fueron muchos los fieles que sufrieron el martirio por defender su fe, de entre ellos presentamos ahora a veinticinco que fueron proclamados santos de la Iglesia por Juan Pablo II.

Los 25 santos canonizados el 21 de mayo del 2000 fueron:

Cristobal Magallanes Jara, Sacerdote

Roman Adame Rosales, Sacerdote

Rodrigo Aguilar Aleman, Sacerdote

Julio Alvarez Mendoza, Sacerdote

Luis Batis Sainz, Sacerdote

Agustin Caloca Cortés, Sacerdote

Mateo Correa Magallanes, Sacerdote

Atilano Cruz Alvarado, Sacerdote

Miguel De La Mora De La Mora, Sacerdote

Pedro Esqueda Ramirez, Sacerdote

Margarito Flores Garcia, Sacerdote

Jose Isabel Flores Varela, Sacerdote

David Galván Bermúdez, Sacerdote

Salvador Lara Puente, Laico

Pedro de Jesús Maldonado Lucero, Sacerdote

Jesus Mendez Montoya, Sacerdote

Manuel Morales, Laico

Justino Orona Madrigal, Sacerdote

Sabas Reyes Salazar, Sacerdote

Jose Maria Robles Hurtado, Sacerdote

David Roldan Lara, Laico

Toribio Romo Gonzalez, Sacerdote

Jenaro Sanchez Delgadillo

David Uribe Velasco, Sacerdote

Tranquilino Ubiarco Robles, Sacerdote


Conozca más sobre los "Cristeros" viendo el siguiente informe del periodista Jaime Septién (Horizontes - EWTN), en tres partes:


Parte 1




Parte 2




Parte 3




¡VIVA CRISTO REY!
¡Y SANTA MARÍA DE GUADALUPE!


miércoles, 19 de mayo de 2010

Pedido de Ordinariato Personal en Reino Unido

Pedido de Ordinariato Personal en Reino Unido


Los miembros de la Traditional Anglican Church, rama británica de la Traditional Anglican Communion han enviado una carta al Cardenal Levada, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, pidiéndole la implementación de la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus. En octubre del año pasado, incluso antes de la publicación de la Constitución del Papa Benedicto XVI, los anglicanos de la TAC (UK) habían expresado su agradecimiento y la intención de sumarse a la iniciativa que había sido anunciada poco tiempo atrás, y de la que se esperaba la cristalización definitiva con la publicación del documento.


Su Eminencia Cardenal William Levada
Congregación para la Doctrina de la Fe

Domingo de la infraoctava de la Ascensión, 16 de mayo de 2010


Su Eminencia,

Los fieles de la Traditional Anglican Church en el Reino Unido (una provincia de la Traditional Anglican Communion) expresan su profunda gratitud por vuestra respuesta positiva del día 16 de diciembre de 2009 a nuestra Carta a la Congregación para la Doctrina de la Fe del día 5 de octubre de 2007, en la que expresábamos nuestro deseo de “buscar un modo comunitario y eclesial de ser católicos anglicanos en comunión con la Santa Sede, atesorando al mismo tiempo la plena expresión de la fe católica y nuestra tradición dentro de la cual hemos llegado a esta instancia”.

Hemos leído y estudiado cuidadosamente la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus con las Normas Complementarias y el Comentario que las acompañaba, junto con la declaración inicial de vuestro Dicasterio en el momento de vuestra conferencia de prensa con el Arzobispo DiNoia.

Y ahora, en respuesta a vuestra invitación de contactarnos con vuestro Dicasterio para comenzar el proceso que ha trazado, y en conformidad con el voto unánime de nuestro sínodo de octubre del 2009, que decía así:

“Esta Asamblea, que representa a la Traditional Anglican Communion en Gran Bretaña, ofrece su gozoso agradecimiento al Papa Benedicto XVI por su próxima Constitución Apostólica que permite la reunión corporativa de anglicanos con la Santa Sede, y pide al Primado y al Colegio de Obispos de la Traditional Anglican Communion que tome los pasos necesarios para implementar esta Constitución”.

Por consiguiente, pedimos:

1) Que la Constitución Apostólica sea implementada en el Reino Unido y que se erija un Ordinariato Personal.

2) Que podamos establecer un Consejo de Gobierno interino.

3) Que el Santo Padre pida a este Consejo interino que proponga una terna de nombres para el nombramiento de un ordinario en un Ordinariato para el Reino Unido.

Aunque no podemos hablar en nombre de otros grupos de anglicanos en el Reino Unido, estaremos encantados si otros solicitan su aceptación según los términos de Anglicanorum Coetibus.

Esperamos vuestras instrucciones con continuadas expresiones de aprecio por la generosidad del Santo Padre en reunir a los anglicanos en la plenitud de la comunión eucarística.

Sinceramente en Cristo,


+David L. Moyer,
Visitador Apostólico


+Robert Mercer CR,
emérito, asistente del Visitador






lunes, 17 de mayo de 2010

Adhesión al Magisterio y anuncio de la fe, alienta Benedicto XVI en Porto

Adhesión al Magisterio y anuncio de la fe, alienta Benedicto XVI en Porto


PORTO, 14 May. 10 (ACI).- En su saludo a los miles de fieles presentes en la Avenida dos Aliados al finalizar la Eucaristía en esta ciudad portuguesa, el Papa Benedicto XVI agradeció el caluroso recibimiento que le dieron y resaltó la adhesión al Magisterio de los universitarios así como el testimonio de fe de los católicos de Porto.

"Me siento feliz de encontrarme entre vosotros y os agradezco el recibimiento festivo y cordial que me habéis dispensando en Porto, la 'Ciudad de la Virgen'. Confío a su protección materna vuestras vidas y vuestras familias, vuestras comunidades e instituciones al servicio del bien común".

De manera particular, el Santo Padre se refirió a las "universidades de esta ciudad cuyos estudiantes se han reunido aquí conmigo y me han manifestado su gratitud y su adhesión al magisterio del Sucesor de Pedro. Gracias por vuestra presencia y por el testimonio de vuestra fe".

Tras agradecer a quienes organizaron la visita, Benedicto XVI comentó que no le era posible quedarse más tiempo en Portugal e impartió su bendición.

Para leer el saludo completo ingrese a:



viernes, 14 de mayo de 2010

Benedicto XVI exhorta a sacerdotes a vivir fidelidad en la Iglesia Católica

Benedicto XVI exhorta a sacerdotes a vivir fidelidad en la Iglesia Católica


FÁTIMA, 12 May. 10 (ACI).- Al presidir el rezo de las Vísperas de la Fiesta de la Virgen de Fátima, con los sacerdotes, religiosos y consagrados en la Iglesia de la Santísima Trinidad en Fátima, el Papa Benedicto XVI alentó a cuantos entregan su vida a Cristo y a la Iglesia en el servicio a los demás a vivir intensamente la fidelidad, alentándose mutuamente y promoviendo también las vocaciones sacerdotales.

Tras agradecer a quienes han trabajado por la organización de este encuentro, el Santo Padre se dirigió a los presentes, "que habéis entregado vuestras vidas a Cristo" y les expresó "el aprecio y el reconocimiento de la Iglesia. Gracias por vuestro testimonio a menudo silencioso y para nada fácil; gracias por vuestra fidelidad al Evangelio y a la Iglesia".

"Permitidme que os abra mi corazón para deciros que la principal preocupación de cada cristiano, especialmente de la persona consagrada y del ministro del Altar, debe ser la fidelidad, la lealtad a la propia vocación, como discípulo que quiere seguir al Señor. La fidelidad a lo largo del tiempo es el nombre del amor; de un amor coherente, verdadero y profundo a Cristo Sacerdote".

Seguidamente el Papa se refirió al Año Sacerdotal que está pronto a terminar e hizo votos para que "descienda sobre todos vosotros abundantes gracias para que viváis el gozo de la consagración y testimoniéis la fidelidad sacerdotal fundada en la fidelidad de Cristo".

"Esto supone evidentemente una auténtica intimidad con Cristo en la oración, ya que la experiencia fuerte e intensa del amor del Señor llevará a los sacerdotes y a los consagrados a corresponder de un modo exclusivo y esponsal a su amor", explicó.

Tras resaltar la profunda vivencia del amor en el Santo Cura de Ars, el Papa comentó lo importante que es el testimonio actualmente de los sacerdotes y consagrados y pidió a los presentes considerar "la extraordinaria gracia de vuestro sacerdocio. La fidelidad a la propia vocación exige arrojo y confianza, pero el Señor también quiere que sepáis unir vuestras fuerzas; mostraos solícitos unos con otros, sosteniéndoos fraternalmente".

"Estad particularmente atentos a las situaciones que debilitan de alguna manera los ideales sacerdotales o la dedicación a actividades que no concuerdan del todo con lo que es propio de un ministro de Jesucristo. Por lo tanto, asumid como una necesidad actual, junto al calor de la fraternidad, la actitud firme de un hermano que ayuda a otro hermano a 'permanecer en pie' ", exhortó.

Asimismo animó a mantener "en vuestro interior y en vuestro entorno la tensión de suscitar entre los fieles –colaborando con la gracia del Espíritu Santo– nuevas vocaciones sacerdotales. La oración confiada y perseverante, el amor gozoso a la propia vocación y la dedicación a la dirección espiritual os ayudará a discernir el carisma vocacional en aquellos que Dios llama".

Dirigiéndose luego a los seminaristas, el Santo Padre dijo: "el Papa os anima a ser conscientes de la gran responsabilidad que tendréis que asumir: examinad bien las intenciones y motivaciones; dedicaos con entusiasmo y con espíritu generoso a vuestra formación".

La Eucaristía, continuó, "centro de la vida del cristiano y escuela de humildad y de servicio, debe ser el objeto principal de vuestro amor. La adoración, la piedad y la atención al Santísimo Sacramento, a lo largo de estos años de preparación, harán que un día celebréis el sacrificio del Altar con verdadera y edificante unción".

Benedicto XVI dijo luego: "en este camino de fidelidad, amados sacerdotes y diáconos, consagrados y consagradas, seminaristas y laicos comprometidos, nos guía y acompaña la Bienaventurada Virgen María".

"Con Ella y como Ella somos libres para ser santos; libres para ser pobres, castos y obedientes; libres para todos, porque estamos desprendidos de todo; libres de nosotros mismos para que en cada uno crezca Cristo, el verdadero consagrado al Padre y el Pastor al cual los sacerdotes, siendo presencia suya, prestan su voz y sus gestos; libres para llevar a la sociedad moderna a Jesús muerto y resucitado, que permanece con nosotros hasta el final de los siglos y se da a todos en la Santísima Eucaristía", concluyó.

Para leer la homilía completa, ingrese a:





martes, 11 de mayo de 2010

Discurso del Papa sobre la Santa Misa: Benedicto XVI no señala “abusos” sino males graves y profundos - Mario Caponnetto

Discurso del Papa sobre la Santa Misa: Benedicto XVI no señala “abusos” sino males graves y profundos
Mario Caponnetto


1. El Santo Padre Benedicto XVI dirigió, el pasado 15 de abril, un Discurso a los Obispos de Brasil (Región Norte 2), en ocasión de la visita ad limina, en el que se contiene una clara advertencia respecto de ciertas graves distorsiones que afectan, nada menos, que el sentido y la naturaleza de la Santa Misa. A modo de Apéndice de este comentario el lector podrá hallar el texto completo de dicho Discurso.

El Discurso no tuvo, a nuestro juicio, toda la difusión que la capital importancia del tema requiere. Algunos medios católicos publicaron una versión resumida, por ejemplo, la Agencia Informativa Católica Argentina (cf. Boletín de AICA, 30 de abril de 2010) que, además, demoró quince días en dar la noticia. Un tiempo excesivamente largo si se tiene en cuenta la creciente aceleración de la velocidad informativa que vivimos. Pero, además de la demora, lo que llama la atención en el resumen de AICA (y lo mismo en el de otras agencias) es el título que encabeza la noticia: El Papa señala abusos en la celebración de la santa Misa.

2. Y aquí nos vemos obligados a una primera y fundamental aclaración: el Santo Padre en ningún momento de su Discurso hace referencias a “abusos”, ni siquiera menciona dicha palabra una sola vez. Es que no se trata de abusos. Abusar significa “usar mal, excesiva, injusta, impropia o indebidamente de algo o de alguien”, según el Diccionario de la RAE. Pero el Papa se refiere a otra cosa, mucho más grave: en efecto, en el comienzo de su Discurso, el Santo Padre hace explícita referencia a una situación eclesial -muy extendida, agregamos- que consiste en prestar “una menor atención” al culto del Santísimo Sacramento. Esta menor atención es, a su vez, “indicio y causa del oscurecimiento del sentido cristiano del misterio, como sucede cuando en la Santa Misa ya no aparece como preeminente y operante Jesús, sino una comunidad atareada con muchas cosas en vez de estar en recogimiento y de dejarse atraer a lo Único necesario: su Señor”.

Es evidente que lo que preocupa al Papa es mucho más que un “abuso”. Lo preocupan, por el contrario, una negligencia, rayana en el desprecio, hacia la Sagrada Eucaristía y una progresiva sustitución de la presencia operante de Jesucristo por un creciente e indebido protagonismo de una comunidad dominada por el desasosiego y el activismo esencialmente contrarios a la adoración y a la alabanza.

Conviene recordar que estos dos elementos apuntados por el Santo Padre, negligencia y activismo que enajena la actitud contemplativa y adorante, configuran un grave vicio moral muy bien conocido por los Doctores y los Santos: nos referimos a la acedia. Santo Tomás la define como “una cierta tristeza que procede de un rechazo del afecto humano por el bien espiritual divino; tal rechazo, en efecto, es manifiestamente contrario a la caridad que se adhiere al bien espiritual y se deleita en él” (De malo, XI, a 3, corpus). Esta tristeza, que consiste en un auténtico pesar por la presencia de lo divino (el acédico no soporta a Dios, en definitiva) se oculta, muy a menudo, bajo la apariencia de un activismo febril, suerte de agitación y de desasosiego espiritual. Por tanto, desde el comienzo mismo de su Discurso, el Santo Padre no apunta a un abuso sino a un vicio moral capital.

3. Continúa el Papa señalando la enorme distancia que separa a quienes “en nombre de la inculturación, caen en el sincretismo introduciendo ritos tomados de otras religiones o particularismos culturales en la celebración de la Santa Misa” del verdadero culto y de la auténtica liturgia. Y añade: “El misterio eucarístico es un «don demasiado grande -escribía mi venerable predecesor el Papa Juan Pablo II- para soportar ambigüedades y reducciones», particularmente cuando, «despojado de su valor sacrificial, es vivido como si en nada sobrepasase el sentido y el valor de un encuentro fraterno alrededor de la mesa» (Enc. Ecclesia de Eucharistia, 10)”.

Tampoco aparecen aquí referencias a “abusos”; antes bien, lo que se señala con claridad inequívoca, es la desnaturalización de la Sagrada Eucaristía que, despojada de su esencia de sacrificio, queda reducida a un mero encuentro fraterno, a una “comida de la amistad”, a una “fiesta”, como con harta frecuencia se insiste en afirmar desde las “rúbricas” y los “cantitos” festivos que acompañan las celebraciones litúrgicas. No, no se trata de “abusos”. Es algo mucho más grave: es el cambio de la lex orandi que arrastra tras de sí el cambio de la lex credendi, esto es, la adulteración de la Fe.

4. Pero donde las palabras de Benedicto XVI calan profundo es cuando ponen al descubierto aquello que está en la base de esta gravísima adulteración de la Fe y de la Liturgia. El Papa lo define como “una mentalidad incapaz de aceptar la posibilidad de una real intervención divina en este mundo en socorro del hombre […] La confesión de una intervención redentora de Dios para cambiar esta situación de alienación y de pecado es vista, por cuantos participan de la visión deísta, como integrista, y el mismo juicio se formula a propósito de un signo sacramental que hace presente el sacrificio redentor. Más aceptable, a sus ojos, sería la celebración de un signo que corresponda a un vago sentimiento de comunidad”.

Pero, ¿no está, acaso, el Santo Padre, nombrando aquí, con todas sus letras, al inmanentismo radical que subyace en la base de la civilización contemporánea?. ¿Qué otra cosa es esa mentalidad incapaz de aceptar la intervención de Dios en socorro del hombre que la más radical expresión del principio de inmanencia y del secularismo que invaden y asfixian al mundo de nuestro tiempo?. ¿Qué otra cosa es ella que el programa del hombre autosuficiente, separado de Cristo y de su Iglesia?. ¡Mysterium iniquitatis!

Es fácil advertir en este último punto, más que en cualquiera de los otros arriba mencionados, que el término “abuso” no sólo es absolutamente inadecuado para referirse, en el caso que comentamos, al pensamiento del Papa sino que es un eufemismo -si inocente o no, sólo Dios lo sabe- con el que se pretende cubrir o disimular la gravedad y la profundidad del mal que hoy aqueja a la Iglesia.

Pero cubrir o disimular el mal es hacerse cómplice de él. A quien le caiga el sayo…


***

Apéndice


Discurso del Santo Padre Benedicto XVI
a los obispos de la Conferencia Episcopal del Brasil (Región Norte 2)
en visita “ad limina Apostolorum”


Jueves 15 de abril de 2010


Amados hermanos en el Episcopado,

Vuestra visita ad Limina tiene lugar en el clima de alabanza y júbilo pascual que envuelve a toda la Iglesia, adornada con los fulgores de la luz de Cristo Resucitado. En Él, la humanidad atravesó la muerte y completó la última etapa de su crecimiento penetrando en los Cielos (cf. Ef 2, 6). Ahora Jesús puede libremente volver sobre sus pasos y encontrarse como, cuando y donde quiera con sus hermanos. En su nombre, me complace acogeros, queridos pastores de la Iglesia de Dios peregrina en la Región Norte 2 de Brasil, con el saludo hecho por el Señor cuando se presentó vivo a los Apóstoles y compañeros: “La paz esté con vosotros” (Lc 24, 36).

Vuestra presencia aquí tiene un sabor familiar, pues parece reproducir el final de la historia de los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 33-35): habéis venido a contar lo que ha pasado a lo largo del camino hecho con Jesús por vuestras diócesis diseminadas en la inmensidad de la región amazónica, con sus parroquias y otras realidades que las componen, como los movimientos y nuevas comunidades y las comunidades eclesiales de base en comunión con su obispo (cf. Documento de Aparecida, 179). Nada podría alegrarme más que saberos en Cristo y con Cristo, como testimonian los informes diocesanos que me habéis enviado y que os agradezco. Estoy agradecido de modo particular a monseñor Jesús Maria Cizaurre por las palabras que acaba de dirigirme en nombre vuestro y del pueblo de Dios confiado a vosotros, confirmando su fidelidad y adhesión a Pedro. A vuestro regreso, aseguradle mi gratitud por estos sentimientos y mi Bendición, añadiendo: “Realmente el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón” (Lc 24,34).

En aquella aparición, las palabras – si las hubo – se diluirían en la sorpresa de ver al Maestro vuelto a la vida, cuya presencia dice todo: Estaba muerto, mas ahora vivo y vosotros viviréis por Mi (cf. Ap 1, 18). Y, por estar vivo y resucitado, Cristo puede convertirse en “pan vivo” (Jn 6, 51) para la humanidad. Por eso siento que el centro y la fuente permanente del ministerio petrino están en la Eucaristía, corazón de la vida cristiana, fuente y culmen de la misión evangelizadora de la Iglesia. Podéis así comprender la preocupación del Sucesor de Pedro por todo lo que pueda oscurecer el punto más original de la fe católica: hoy Jesucristo continúa vivo y realmente presente en la hostia y en el cáliz consagrados.

La menor atención que en ocasiones se presta al culto del Santísimo Sacramento es indicio y causa del oscurecimiento del sentido cristiano del misterio, como sucede cuando en la Santa Misa ya no aparece como preeminente y operante Jesús, sino una comunidad atareada con muchas cosas en vez de estar en recogimiento y de dejarse atraer a lo Único necesario: su Señor. Al contrario, la actitud primaria y esencial del fiel cristiano que participa en la celebración litúrgica no es hacer, sino escuchar, abrirse, recibir… Es obvio que, en este caso, recibir no significa permanecer pasivos o desinteresarse de lo que allí acontece, sino cooperar – porque nos volvemos capaces de actuar por la gracia de Dios – según “la auténtica naturaleza de la verdadera Iglesia. Esta, en efecto, tiene la característica de ser, al mismo tiempo, humana y divina, visible y dotada de realidades invisibles, ferviente en la acción y dada a la contemplación, presente en el mundo y sin embargo peregrina, pero todo esto de tal forma que lo que en ella es humano se ordene y subordine a lo divino, lo visible a lo invisible, la acción a la contemplación, la realidad presente a la ciudad futura hacia la que nos encaminamos” (Const. Sacrosanctum Concilium, 2). Si en la liturgia no emergiese la figura de Cristo, que está en su principio y que está realmente presente para hacerla válida, ya no tendríamos la liturgia cristiana, completamente dependiente del Señor y sostenida por su presencia creadora.

¡Qué distantes están de todo esto los que, en nombre de la inculturación, caen en el sincretismo introduciendo ritos tomados de otras religiones o particularismos culturales en la celebración de la Santa Misa (cf. Redemptionis Sacramentum, 79)!. El misterio eucarístico es un “don demasiado grande – escribía mi venerable predecesor el Papa Juan Pablo II – para soportar ambigüedades y reducciones”, particularmente cuando, “despojado de su valor sacrificial, es vivido como si en nada sobrepasase el sentido y el valor de un encuentro fraterno alrededor de la mesa” (Enc. Ecclesia de Eucharistia, 10). Subyacente a las varias motivaciones aducidas, está una mentalidad incapaz de aceptar la posibilidad de una real intervención divina en este mundo en socorro del hombre. Este, sin embargo, “se descubre incapaz de rechazar por sí mismo los asaltos del mal, de modo que cada uno se siente como encadenado” (Const. Gaudium et spes, 13). La confesión de una intervención redentora de Dios para cambiar esta situación de alienación y de pecado es vista, por cuantos participan de la visión deísta, como integrista, y el mismo juicio se formula a propósito de un signo sacramental que hace presente el sacrificio redentor. Más aceptable, a sus ojos, sería la celebración de un signo que corresponda a un vago sentimiento de comunidad.

Pero el culto no puede nacer de nuestra fantasía; sería un grito en la oscuridad o una simple autoafirmación. La verdadera liturgia supone que Dios responda y nos muestre cómo podemos adorarlo. “La Iglesia puede celebrar y adorar el misterio de Cristo presente en la Eucaristía, precisamente porque el propio Cristo se dio primero a ella en el sacrificio de la Cruz” (Exort. ap. Sacramentum caritatis, 14). La Iglesia vive de esta presencia y tiene como razón de ser ampliar esta presencia en el mundo entero.

“¡Quédate con nosotros, Señor!” (cf. Lc 24, 29): así están rezando los hijos e hijas de Brasil camino hacia el XVI Congreso Eucarístico Nacional, que se celebrará de aquí a un mes en Brasilia y que de este modo verá el jubileo áureo de su fundación enriquecido con el "oro" de la eternidad presente en el tiempo: Jesús Eucaristía. Que Él sea verdaderamente el corazón de Brasil, de donde venga la fuerza para que todos los hombres y mujeres brasileños se reconozcan y ayuden como hermanos, como miembros del Cristo total. Quien quiera vivir, tiene dónde vivir, tiene de qué vivir. ¡Que se acerque, que crea, que entre a formar parte del Cuerpo de Cristo y será vivificado!. Hoy y aquí, todo esto deseo a la esperanzada parcela de este Cuerpo que es la Región Norte 2, al conceder a cada uno de vosotros, extensiva a vuestros colaboradores y a todos los fieles cristianos, la Bendición Apostólica.


[Traducción del original portugués por Inma Álvarez]








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