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domingo, 17 de febrero de 2019

«¿Cómo puede Dios querer religiones que niegan la divinidad y la resurrección de Cristo?»

Graves alarmas sobre el documento de Abu Dabi del Papa Francisco
Josef Seifert


El filósofo Josef Seifert ha reaccionado mediante una declaración -publicada en el portal amigo “InfoVaticana” y que reproducimos a continuación- al texto del reciente documento firmado en Abu Dabi por el Papa Francisco con el Gran Imán de Al Azhar.


«Nadie duda de que muchas verdades sobre Dios y la ley moral natural, y muchas ‘semina verbi’ han sido conocidas por los paganos y están contenidas en muchas religiones (excepto en las directamente satánicas), como, por ejemplo la “regla de oro”.

Nadie cree que Dios no puede dar la gracia de la salvación eterna fuera del ámbito de la Iglesia visible, sus sacramentos y una fe cristiana consciente. Nadie se equivoca al ver las numerosas verdades buenas y bellas que el papa Francisco y el Imán confirman en el documento.

Sin embargo, afirmar que “el pluralismo y la diversidad de religiones (color, sexo, raza e idioma) son queridas por Dios en su sabiduría, a través de la cual Él creó los seres humanos” va mucho más allá de todo esto.

¿Cómo puede Dios querer religiones que niegan la divinidad y la resurrección de Cristo? ¿Cómo se compatibiliza eso con la lógica? ¿Puede Dios querer que los hombres afirmen creencias opuestas sobre Jesucristo, sobre Dios o sobre cosa alguna?

martes, 19 de septiembre de 2017

Dirección equivocada que debe ser corregida

Cardenal Müller: en el Vaticano de Francisco el poder es más importante que la verdad


Publicamos esta noticia de los amigos alemanes de GloriaTV con un Müller sin pelos en la lengua.


[es.news] El ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Gerhard Ludwig Müller, criticó que en el Vaticano del papa Francisco el poder es más importante que la verdad: “hoy, la diplomacia y las cuestiones de poder tienen prioridad [en el Vaticano]”.

Durante una presentación de su libro “Der Papst - Sendung und Auftrag” (El Papa - Misión y Tarea) en una exhibición sobre el papado en el Museo Reiss-Engelhorn, en Mannheim (Alemania), Müller llamó a esto una “dirección equivocada que debe ser corregida”.

Mientras que en el Vaticano de Francisco la Secretaría de Estado se ha convertido en el centro de poder más importante, la teología, la búsqueda de la verdad, se ha convertido en algo secundario. Pero “las cosas siempre han ido mal en la Iglesia cuando la Iglesia va detrás del poder”.

martes, 24 de enero de 2017

Cinco Nuevas Dubia

Esta vez de Fieles Católicos de Argentina...


Tomadas del Blog amigo “Wanderer” (menos la última).


1.- Si, de acuerdo al Papa Francisco, Martín Lutero fue un Testigo del Evangelio, ¿puede afirmarse entonces que el Papa León X, que lo condenó el 3 de enero de 1521 con su bula “Decet Romanum Pontificem”, estaba equivocado?

2.- Si, de acuerdo al Papa Francisco, Martín Lutero fue un Testigo del Evangelio y, como dice el Señor, por sus frutos se conoce el árbol, ¿puede afirmarse entonces que la doctrina escrita y enseñada por Lutero es fiel reflejo de su testimonio evangélico?

3.- Si, de acuerdo al Papa Francisco, Martín Lutero fue un Testigo del Evangelio y habiendo iniciado él mismo un movimiento conocido como Reforma, ¿puede afirmarse entonces que los católicos que se opusieron y combatieron a ese movimiento estaban errados, combatiendo a una persona y a una doctrina que daban testimonio de Nuestro Señor?

lunes, 7 de noviembre de 2016

¿Lutero conquista Roma?

El Ecumenismo sigue sumando Confusión y Desconcierto
Mario Caponnetto

    
La conmemoración “ecuménica”, con el Papa Francisco a la cabeza, del Quinto Centenario de la herejía luterana está llevando las cosas a un punto límite: ya no es posible, en recta conciencia católica, no oponer siquiera alguna resistencia a esta enorme marea de confusión y desconcierto, ni pasar por alto las palabras y los gestos del Santo Padre respecto de esta conmemoración. No queda, por tanto, sino repetir con todo dolor pero con firmeza: non possumus! No podemos seguir con este ecumenismo que nos está llevando a la negación misma de la Fe y del mandato del Señor de evangelizar a las naciones.
    
Es cierto que desde hace tiempo el ecumenismo viene enervando la vida de la Iglesia. No es menos cierto que los dos Papas anteriores a Francisco tuvieron gestos y palabras de proximidad al protestantismo; se insinuó, incluso, la posibilidad de una conmemoración conjunta de este quinto centenario, la que ahora se consuma. Pero lo que hemos visto y oído en estos días resulta sustancialmente distinto de todo lo anterior. En efecto, una cosa es el dialogo entendido como salutis colloquium, al decir de Paulo VI, aún con todas las desviaciones que ha exhibido en los últimos cincuenta años, y otra muy distinta es la asunción lisa y llana por parte de un Papa de las premisas fundamentales de la herejía protestante, premisas que ya no sólo no se condenan sino que ahora se las asume como bienes y dones de Dios para la Iglesia. 
    
Nos explicamos. En toda esta llevada y traída conmemoración de la Reforma el problema central no es ni la figura de Lutero (al que se lo quiere poco menos que canonizar), ni los propósitos que lo movieron (a los que, sin ningún fundamento, se los presume nobles y loables), ni las circunstancias históricas que acompañaron el surgimiento del protestantismo (que se tergiversan y exageran de manera escandalosa con desprecio absoluto por la verdad histórica). No, el problema central es lo que significó y significa el protestantismo, en sus múltiples formas y expresiones, como radical subversión de la Fe, como herida impiadosa inferida al Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia y como fuente del inmenso caudal de males que provocó no sólo en el orden estrictamente religioso sino, además, filosófico, cultural y político. Es esta esencia del protestantismo la que ha sido plenamente asumida y ratificada por el Papa.
    
Para calibrar hasta qué punto es cierto lo que acabamos de decir, vamos a examinar unas declaraciones del Papa Francisco a la Revista jesuita sueca “Signum”, luego reproducidas por la “Civiltà Cattolica”, el pasado 24 de octubre, en vísperas de su viaje a Suecia. En un momento de la entrevista, el periodista pregunta: “En los diálogos ecuménicos las diferentes comunidades deberían intentar enriquecerse recíprocamente con lo mejor de sus tradiciones. ¿Qué podría aprender la Iglesia Católica de la tradición luterana?”. La pregunta, en sí misma, formulada por quien hemos de presumir es un periodista católico, no puede ser más insidiosamente opuesta a la Fe; en efecto, si, como todo católico ha de creer, y la Iglesia enseña, la plenitud del depósito de la Fe está en la única Iglesia verdadera, esto es, la Católica, y si ella ha sido constituida por el mismo Cristo como Maestra de todo el género humano, ¿cómo se puede suponer que Ella pueda o deba “aprender” algo de quienes se han apartado de la Fe verdadera? ¿Cómo puede el error enseñar a la Verdad? Va de suyo que nadie niega la posibilidad de que en las confesiones protestantes haya hombres virtuosos y hasta santos que puedan ser ejemplos aún para los católicos; pero no se trata de eso: la pregunta apunta  claramente a otra cosa: si una herejía (y esto y no otra cosa esconde el eufemismo “tradición luterana”) tiene algo que enseñar a la fe verdadera. 
    

martes, 4 de marzo de 2014

Tiempos Dramáticos para el Dogma del Matrimonio Católico

Cardenal Walter Kasper
Tiempos Dramáticos para el Dogma del Matrimonio Católico


Reproducimos a continuación un artículo del Blog “Rorate Caeli”, traducido y publicado por el Blog amigo “La Espalda de Felipe”


Vivimos tiempos dramáticos con respecto a la integridad del Dogma católico, los más dramáticos desde que en 1963-1966 la “Pontificia Comisión de Estudios sobre el Control de la Natalidad” dejó filtrar su visión favorable, dejando a Pablo VI contra las cuerdas, causa por la que su Papado a duras penas hubo de sobrevivir luego de la publicación del Documento Pontificio más desobedecido de toda la historia, “Humanae Vitae”.

Muchas han sido las veces desde el Concilio en que los enemigos de la verdad y del dogma han tratado de forzar el asunto de la Comunión a los divorciados vueltos a “casar”. Un golpe durísimo dado en nombre de una falsa noción de la “misericordia” y con el objetivo de destruir la teología de dos de los Sacramentos más fundamentales, el Matrimonio y la Penitencia, y degradar al más alto de todos, la Sagrada Eucaristía.

No les importa en lo más mínimo que todo esto ya se haya definido clarísimamente a lo largo de la historia de la Iglesia. No les importa que el mismísimo Papa al que ahora llaman “Santo, Santo” haya explicado sin fisuras en “Familiaris Consortio”, luego de un Sínodo, por qué no podía ser:

viernes, 27 de diciembre de 2013

Cardenal Meisner: «El Papa me respondió: los divorciados pueden comulgar, pero no así los divorciados vueltos a casar»

Cardenal Meisner: «El Papa me respondió: los divorciados pueden comulgar, pero no así los divorciados vueltos a casar»


El Prelado preguntó al Papa directamente sobre el tema


(Deutschlandfunk/InfoCatólica) 27/12/13.- El Cardenal y Arzobispo de Colonia, S.E.R Joachim Meisner, ha concedido una entrevista en la que explica el contenido de su último encuentro con el Papa. Sobre la cuestión de la comunión a los divorciados vueltos a casar, afirma que el Santo Padre le dio una respuesta muy clara: «los divorciados pueden comulgar, pero no así los divorciados vueltos a casar» y que la postura de Mons. Müller es la del Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que está en el primer puesto jerárquico de la Curia.


–Jürgen Liminski: Parece que es un juego muy popular para la gente de los medios: sacudirle a la Iglesia. Los Obispos en realidad lo podrían sobrellevar con tranquilidad, pero algunas encuestas les deben dar que pensar, por ejemplo la de Allensbach, según la cual dos tercios de los católicos están a favor de que a los divorciados se les permita casarse por la iglesia de nuevo. Y para hablar sobre éste y otros temas, doy la bienvenida al Arzobispo de Colonia, Cardenal Joachim Meisner. Buenos días, Eminencia.
–Cardenal Joachim Meisner: ¡Buenos días!


–Su Eminencia, Navidad, ¿Qué es lo que va a predicar usted esta noche?
–Esa es una buena pregunta. El tema del sermón de Navidad realmente no se puede elegir. El contenido de la fiesta de Navidad es tan abrumador, que el Dios eterno se ha convertido en uno de nosotros, un hombre, que no se puede predicar sobre nada más. Esto también alegra a la gente en última instancia, y también nos da una perspectiva real para el presente y el futuro de nuestra vida.


–Este Dios nace en una familia. Los temas familia y matrimonio son actuales, el debate sobre la divorciados vueltos a casar parece dividir a la Iglesia en Alemania. ¿Cuál es su posición?
–Querido señor Liminski, en todo momento, la Iglesia, especialmente los Obispos junto con el Papa tiene el encargo de ejemplificar ante los hombres la obediencia a la Palabra de Dios. Los Obispos también comparten con el Papa el Magisterio. Pero siempre cum Petro et sub Petro, es decir, por debajo de Pedro y con Pedro. Así que cualquier disenso entre la enseñanza del Papa y el Obispo es teóricamente inconcebible. Déjeme añadir algo más: Desde tiempos inmemoriales la Iglesia está convencida de que la unidad de Cristo con su Iglesia, que es su Cuerpo, es normativa también para el matrimonio. Y el apóstol Pablo lo dice explícitamente: «El matrimonio es un misterio profundo. Yo lo refiero a Cristo y la Iglesia». Y Cristo dice entonces, lógicamente, que lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre. A esto no hay realmente nada más que añadir. Puede usted pensar tal vez que esto se lo lanzo como un disparo. Es que todos los días me veo confrontado con estas cuestiones y por eso su pregunta no era nueva para mí.

domingo, 8 de diciembre de 2013

La posible comunión de divorciados y el posible cisma en la Iglesia - Luis Fernando Pérez Bustamante

La posible comunión de divorciados y el posible cisma en la Iglesia
Luis Fernando Pérez Bustamante


Se le podrán dar todas las vueltas que se quiera a este asunto, pero va siendo hora de que haya más obispos y cardenales que den un paso al frente y dejen las cosas claras. La idea de que se puede abrir la posibilidad de que los divorciados vueltos a casar comulguen va en contra de la fe católica. Es decir, no estamos ante una mera cuestión pastoral, sino algo que afecta a la misma esencia de dos sacramentos: el del matrimonio y el de la Eucaristía.

El primero, en cuanto que es indisoluble, no puede ser ninguneado aceptando una segunda unión irregular, a la que Cristo, recordémoslo, llama adulterio. Puede que la palabra adúltero sea hoy políticamente incorrecta. Puede que pastoralmente se opte por rebajar el tono de la descripción de la realidad espiritual de esas personas. Pero Cristo dijo lo que dijo. Ante los ojos de Dios, quien se ha divorciado y vuelve a casarse es un adúltero. Y a quien no le guste que yo lo diga, que le pida explicaciones a nuestro Señor y Salvador, que fue quien usó esa palabra.

Ni que decir tiene que si un adúltero quiere mantener una vida espiritual, la Iglesia no puede rechazarle y dejarle “tirado en la calle”. Como madre, debe recibirle, ayudarle, encaminarle hacia la salvación. Pero en esa ayuda no se puede soslayar la verdad. A saber:

«¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros…» (1 Cor 6, 9)

«El matrimonio sea tenido por todos en honor; el lecho conyugal sea sin mancha, porque Dios ha de juzgar a los fornicarios y a los adúlteros» (Heb 13, 4)

¿Qué tipo de pastoral sería aquella que deja al pecador en un pecado que es incompatible con la salvación? ¿Me lo puede explicar alguien sea seglar, religioso, diácono, sacerdote, obispo, cardenal o Papa? ¿o quizás vamos a ser más “buenos pastores” que Cristo, que nos recordó aquello de “lo que Dios unió no lo separe el hombre” (Mt 19, 6)? ¿de verdad alguien piensa que el poder para atar y desatar que el Señor dio a su Iglesia consiste en que pueda decir que lo afirmado por Él en relación al matrimonio y el adulterio ya no es válido?

sábado, 30 de noviembre de 2013

Un Obispo Argentino habla de sentido común, justicia y sociedad

Un Obispo Argentino habla de sentido común, justicia y sociedad


Declaraciones de Mons. Jofré, Obispo de Villa María, Córdoba, con la sencillez y la profundidad propia del que sabe.


“Lo que hace falta es sentido común, simplemente sentido común: vivir en la verdad. De eso se trata” dijo Mons. Samuel Jofré Giraudo, último Obispo argentino designado por el Papa Benedicto XVI, en una entrevista televisiva que puede verse al final de este post. 

Una argumentación clara y apoyada en hechos tangibles, no en “construcciones consensuadas”, y sin contaminaciones ideológicas: simplemente católico.

Además, en la entrevista afirmó que “la fe viene a rescatar al sentido común”.

Excelente lo que se oye y ve en el Obispo. Habla de la verdad y en sus palabras se refleja Cristo. 

viernes, 15 de noviembre de 2013

"Vendrá un tiempo en que no sufrirán la sana doctrina..." ¿Ha venido? - Luis Fernando Pérez Bustamante

"Vendrá un tiempo en que no sufrirán la sana doctrina..." ¿Ha venido?
Luis Fernando Pérez Bustamante


El apóstol San Pablo, poco antes de morir como mártir, escribió dos epístolas a San Timoteo, que fue uno de los primeros sucesores de los apóstoles. Entre muchas otras exhortaciones, el apóstol le dijo lo siguiente a su hijo espiritual:

Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos, por su aparición y por su reino: Predica la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, enseña, exhorta con toda longanimidad y doctrina; pues vendrá un tiempo en que no sufrirán la sana doctrina, antes, deseosos de novedades, se rodearán de maestros conforme a sus pasiones, y apartarán los oídos de la verdad para volverlos a las fábulas. Pero tú vela en todo, soporta los trabajos, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. (2 Tim 4,1-5)

El apóstol pasaba el testigo a su sucesor, consciente de que su tiempo en esta vida terrena se acababa (2 Tim 4,6-8). Y le advertía de la clara posibilidad de que muchos huyeran de la sana doctrina como alma que lleva el diablo -nunca mejor dicho-, apartando los oídos de la verdad para rodearse de falsos maestros.

Bien, eso es exactamente lo que el director de Religión Digital, José Manuel Vidal, pretende que haga la Iglesia entera, con el Papa al frente. Precisamente ayer dio una conferencia sobre el Santo Padre en el Ateneo Jovellanos de Gijón. La prensa asturiana se hace eco de su pensamiento. Entresaco algunas citas:

-¿Y los divorciados?
-Será lo primero. Va a admitir a los divorciados vueltos a casar, y todo lo demás irá cayendo.

-¿Algún límite? ¿Llegará a aceptar el matrimonio gay?
-Ha cambiado ya la tendencia, el enfoque, se ha pasado de condenarlo sin miramientos a aceptarlo. Yo creo que va a llegar. No será inminente que los curas casen a gays, pero sí se va a admitir como algo natural y se van a ir dando pasos en ese sentido. Espero que llegue un día en que se administre el sacramento a una pareja gay.

Y:
-Interroga la encuesta: “¿Cuáles son los aspectos más problemáticos (de la doctrina moral de la Iglesia) que dificultan la aceptación en la gran mayoría de los matrimonios?". Parece más un diagnóstico que una pregunta.
-La consulta en sí misma ya es un diagnóstico. Es decir, plantear esas preguntas constata el cisma silencioso que se opera en la Iglesia en esos temas de moral sexual y familiar desde hace muchas décadas. La Iglesia pide lo máximo y se contenta con lo mínimo, y la gente lo sabe. Gente normal, cristiana, creyente, católica, e incluso la gente que va a misa, no cumplen y no se sienten culpables por incumplir con la doctrina del preservativo o los anticonceptivos.

-A la vez que la autoridad del magisterio, de la tradición y de la Escritura, el Concilio Vaticano II contempló el “sensus fidei", o “sensus fidelium", el sentido de la fe que poseen los fieles, pero se habla poco de ello.
-Se congeló el Vaticano II, se lo puso entre paréntesis, y se volvió a la institución y al modelo eclesial piramidal. Pero no es extraño que Francisco recupere el “sensus fidelium” para pulsar qué es lo que piensa el Pueblo de Dios sobre esto. Creo que va a haber cambios incluso doctrinales cuando ello sea mayoritario en el Pueblo de Dios y no cause escándalo, mayoritariamente hablando.

Ciertamente caben dos posibilidades. Una, que José Manuel Vidal tenga razón. Dos, que no. Analicemos los dos escenarios

viernes, 1 de febrero de 2013

El Jesuita que niega la realidad del Infierno y del Demonio y forma a los Seminaristas de Barcelona

El Jesuita que niega la realidad del Infierno y del Demonio y forma a los Seminaristas de Barcelona
Severinus Parvus


Un ejemplo de España que guarda mucha similitud con lo que sucede en los Ámbitos Académicos de Argentina, incluidos los Pontificios


HECHOS
  
Se trata de poner en conocimiento y poner en alerta sobre un hecho en el que participó el P. Josep Giménez Melià, SJ, como conferenciante sobre el tema de la escatología, efectuada el día 20 de diciembre de 2012, a las ocho de la tarde, en una sala de conferencias del convento de Pompeya, de los PP. Capuchinos en Barcelona.

Opino que los hechos pueden ser dados a conocer por las siguientes razones:

1. La gravedad de las afirmaciones: negó la realidad del infierno y del demonio como verdades divinamente reveladas.

2. Sus afirmaciones se dieron en acto público: en una sala de conferencias de la calle Riera de Sant Miquel, 1 bis (convento de los Capuchinos de Pompeya, Barcelona), abierta al público y con acceso gratuito y con previa convocatoria y programa públicos.

3. El conferenciante es jesuita y es doctor en teología, profesor de la Facultad de Teología de Cataluña, del Instituto de Teología Fundamental y del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona. Colabora como profesor visitante en la Universidad Centroamericana de El Salvador (UCA), y es director de la revista Selecciones de Teología y miembro del área teológica de Cristianismo y Justicia.

4. El contenido de la conferencia se encuentra completamente desarrollada en LES PREGUNTES QUE PORTEM DINS.

jueves, 25 de octubre de 2012

La Iglesia triunfará a pesar de ellos: Cantalamessa de rodillas ante protestantes

La Iglesia triunfará a pesar de ellos: Cantalamessa de rodillas ante protestantes


Apostasía con chapa romana


Años atrás (2006), durante la reunión anual de CRECES (Comunión Renovada de Católicos y Evangélicos en el Espíritu Santo), el cardenal Bergoglio se puso de rodillas para recibir la "imposición de manos de los protestantes".

Parece que, como si este acto de apostasía no hubiera sido suficiente, en el mismo evento realizado este año en Buenos Aires, el predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, se arrodilló al momento de una invocación protestante, como se puede ver en la foto de arriba.

Estas reuniones contradicen expresamente las Sagradas Escrituras y el Magisterio de la Iglesia. Veamos lo que dice el Papa Pío XI en su Encíclica "Mortalium Animos", en la que recuerda:

«Podrá parecer que dichos "pancristianos" tan atentos a unir las iglesias, persiguen el fin nobilísimo de fomentar la caridad entre todos los cristianos. Pero, ¿cómo es posible que la caridad redunde en daño de la fe?

Nadie, ciertamente, ignora que SAN JUAN, el Apóstol mismo de la caridad, el cual en su Evangelio parece descubrirnos los secretos del Corazón Santísimo de Jesús, y que solía inculcar continuamente a sus discípulos el nuevo precepto "Amaos unos a los otros", prohibió absolutamente todo trato y comunicación con aquellos que no profesasen, íntegra y pura, la doctrina de JESUCRISTO: "Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no le recibáis en casa, y ni siquiera le saludéis".

Siendo, pues, la fe integra y sincera, como fundamento y raíz de la caridad, necesario es que los discípulos de Cristo estén unidos principalmente con el vínculo de la unidad de fe».

martes, 19 de abril de 2011

Libertad religiosa - Juan Manuel De Prada

Libertad religiosa
Juan Manuel De Prada


Allá donde todas las religiones valen nada, es natural que el orden temporal quiera erigirse a sí mismo en religión única


18 de abril de 2011.- Para condenar los actos de hostilidad contra la fe católica suele aducirse ingenuamente que constituyen «atentados contra la libertad religiosa»; cuando en realidad son la consecuencia natural de la «libertad religiosa», tal como se configura en las declaraciones de derechos humanos. La propia Iglesia adoptó el lenguaje propio de tales declaraciones cuando consagró que la libertad religiosa es «inherente a la dignidad de la persona»; expresión barullera que nace de la confusión entre libre albedrío y libertad de acción. La «dignidad inherente a la persona» radica en su libre albedrío; pero en modo alguno en su libertad de acción, salvo que tal libertad la conduzca a adherirse a la verdad y al bien. La «libertad religiosa» es libertad de acción que puede conducir a la persona a adherirse a cualquier secta destructiva o idolillo grotesco; esto es, empujarla a la indignidad más sórdida e infrahumana. Como afirmaba León XIII en su encíclica Inmortale Dei: «La libertad, como facultad que perfecciona al hombre, debe aplicarse exclusivamente a la verdad y al bien. Ahora bien: la esencia de la verdad y del bien no puede cambiar a capricho del hombre, sino que es siempre la misma y no es menos inmutable que la misma naturaleza de las cosas. Si la inteligencia se adhiere a opiniones falsas, si la voluntad elige el mal y se abraza a él, ni la inteligencia ni la voluntad alcanzan su perfección; por el contrario, abdican de su dignidad natural y quedan corrompidas. Por consiguiente, no es lícito publicar y exponer a la vista de los hombres lo que es contrario a la virtud y a la verdad, y es mucho menos lícito favorecer y amparar esas publicaciones y exposiciones con la tutela de las leyes».

La «libertad religiosa» consagra exactamente lo contrario: esto es, concede la tutela de las leyes a todo tipo de creencias, sean buenas, malas o mediopensionistas, de tal modo que todas valgan lo mismo; o sea, nada. Y allá donde todas las religiones toleradas valen nada, es natural que el orden temporal quiera erigirse a sí mismo en religión única, usurpando los atributos divinos y exigiendo adoración. Esto es lo que se oculta bajo la afirmación de «libertad religiosa» contenida en las declaraciones de derechos humanos: puesto que todas las religiones valen un ardite, la única religión valiosa es la que se postula en tales declaraciones; y toda religión que ose contrariar su designio se convertirá ipso facto en una religión contraria a la «dignidad humana». Esto es lo que está sucediendo hoy con la religión católica.


martes, 29 de marzo de 2011

Bhatti, un buen modelo para los políticos cristianos

Bhatti, un buen modelo para los políticos cristianos


La Plata (Buenos Aires), 29 Mar. 11 (AICA).- El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, advirtió que los cristianos del mundo, especialmente los católicos, están siendo perseguidos, y aseguró que en estas últimas décadas “los católicos han sido perseguidos en numerosos países, especialmente en aquellos que son oficialmente islámicos”.

“Pensemos en Sudán, en Timor Oriental, en Eritrea, en Somalia, en Irak, en Egipto, en Arabia Saudita… O bien se les impide edificar una iglesia –el caso de Arabia Saudita es paradigmático- o practicar plenamente su culto o bien son considerados parias de la sociedad y ubicados en un nivel inferior a todos los efectos”, explicó en su reflexión semanal por televisión.

El prelado sostuvo que los católicos también “son víctimas del extremismo islámico que, como ha ocurrido recientemente, pone bombas en las iglesias y ataca precisamente cuando se está celebrando la Eucaristía”.

lunes, 28 de febrero de 2011

Fuerte denuncia del Nuncio en Argentina: “El Papa es abandonado también por sacerdotes y obispos”

Fuerte denuncia del Nuncio en Argentina: “El Papa es abandonado también por sacerdotes y obispos”


Presentamos el texto de una homilía del Nuncio Apostólico en Argentina, Mons. Adriano Bernardini, publicada originalmente por la agencia AICA, y pronunciada con ocasión de la apertura de la asamblea de las Obras Misionales Pontificias en la fiesta de la Cátedra de San Pedro. En la misma, el Arzobispo Bernardini se refirió a los ataques contra el Vicario de Cristo por su fidelidad a la Verdad y al abandono que sufre no sólo por parte de sus enemigos sino incluso de los ministros de la Iglesia.


Es con verdadero placer que una vez más me encuentro en esta Sede de las Pontificias Obras Misioneras, para reunirme con todos ustedes tan empeñados en este apostolado. A todos auguro un nuevo año de trabajo en el espíritu de la Liturgia de hoy, festividad de la Cátedra de San Pedro, y sobre todo en el trozo del Evangelio que acabamos de leer.

“Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella” (Mt. 16,18)

Este texto de Mateo contiene dos elementos muy importantes:

-El Primado de Pedro y el de sus Sucesores en la Iglesia, que Cristo ha fundado, y por lo tanto del Santo Padre;

-La asistencia de Jesús a su Iglesia contra las fuerzas del mal.

lunes, 21 de febrero de 2011

Libertad religiosa: la hermenéutica de Pablo VI

Libertad religiosa: la hermenéutica de Pablo VI


Andrea Tornielli presenta hoy en su blog el texto de un apunte manuscrito del Papa Pablo VI sobre la libertad religiosa, escrito en los tiempos en que se discutía el decreto Dignitatis humanae durante el concilio Vaticano II. Presentamos nuestra traducción del artículo de Tornielli y del texto del Papa Montini.


Una de las cuestiones “candentes” en los diálogos entre la Fraternidad San Pío X y la Santa Sede es, como se sabe, la interpretación del decreto conciliar Dignitatis humanae, dedicado a la libertad religiosa. El argumento es actual no sólo en el ámbito particular de aquellos diálogos: basta pensar en el debate historiográfico sobre el Concilio Vaticano II y las famosas dos hermenéuticas señaladas en diciembre de 2005 por Benedicto XVI, o en las discusiones suscitadas por el reciente libro del profesor De Mattei sobre el Concilio, o incluso en el llamamiento para invitar al Papa Ratzinger a reconsiderar su decisión de convocar a las religiones mundiales a Asís en el 25º aniversario del encuentro querido por su (casi beato) predecesor.

Resulta iluminador, al respecto, leer un apunte manuscrito de Pablo VI, fechado en 1965, es decir en plena discusión conciliar, y dedicado a la libertad religiosa. Como es conocido, aquella difícil declaración en su formulación definitiva definió el derecho a la libertad religiosa como un derecho a la inmunidad (la fórmula del “nemo cogatur nemo impediatur”, en materia religiosa nadie sea obligado y nadie sea impedido). Ahora, algunos sostienen que el resultado del documento conciliar fue el de poner las religiones al mismo nivel, de haber favorecido el indiferentismo, incluso el sincretismo. Los Pontífices, en cambio, han sostenido siempre que éstas eran sólo interpretaciones erradas de Dignitatis humanae. Ahora un Papa teólogo – al que ciertamente no se le puede reprochar poca claridad sobre el tema – ha decidido convocar una nueva reunión de Asís: puede ser útil releer el apunte de Pablo VI que está en las actas del Concilio. Lo propongo íntegramente.

martes, 8 de febrero de 2011

¿Se puede rezar con creyentes de otras religiones? Responde Joseph Ratzinger

¿Se puede rezar con creyentes de otras religiones? Responde Joseph Ratzinger




Continuando con la temática de los encuentros de Asís, presentamos nuestra traducción de amplios extractos de un interesante texto, escrito en el año 2003 por el cardenal Joseph Ratzinger, sobre la posibilidad y los límites de la oración multirreligiosa e interreligiosa.


En la época del diálogo y del encuentro de las religiones ha surgido inevitablemente el problema de si se puede rezar juntos unos con otros. Al respecto, hoy se distingue entre oración multirreligiosa e interreligiosa. El modelo para la oración multirreligiosa es ofrecido por las dos jornadas mundiales de oración por la paz, en 1986 y en 2002, en Asís. Miembros de diversas religiones se reúnen. Común es la angustia y el sufrimiento por las miserias del mundo y por su falta de paz, común es el anhelo de la ayuda de lo alto contra las fuerzas del mal para que puedan entrar en el mundo la paz y la justicia. […] Sin embargo, las personas reunidas saben también que su modo de entender lo “divino” y, por lo tanto, su manera de dirigirse, son tan diversos que una plegaria común sería una ficción, no estaría en la verdad. Ellos se reúnen para dar una señal del común anhelo, pero rezan – aunque al mismo tiempo – en lugares separados, cada uno según su propio modo. […]

En referencia a Asís – tanto en 1986 como en el 2002 – se nos ha preguntado repetidamente y en términos muy serios si esto es legítimo. La mayor parte de la gente, ¿no pensará que se finge una comunidad que en realidad no existe?. ¿No se favorece de este modo el relativismo, la opinión de que en el fondo son sólo diferencias secundarias las que se interponen entre las “religiones”?. ¿No se debilita así la seriedad de la fe, no se aleja ulteriormente a Dios de nosotros, no se consolida nuestra condición de abandono?. No se pueden dejar de lado con ligereza tales interrogantes. Los peligros son innegables, y no se puede negar que Asís, particularmente en 1986, ha sido interpretado por muchos de modo errado. Sin embargo, sería también equivocado rechazar en bloque y de forma incondicional la oración multirreligiosa así como la hemos descrito. A mí me parece correcto vincularla a condiciones que correspondan a las exigencias intrínsecas de la verdad de la responsabilidad frente a algo tan grande como es la imploración dirigida a Dios frente a todo el mundo. Identifico dos:

1. Tal oración multirreligiosa no puede ser la norma de la vida religiosa sino que debe permanecer sólo como un signo en situaciones extraordinarias, en las que, por así decir, se eleve un grito común de angustia que debería sacudir los corazones de los hombres y, al mismo tiempo, sacudir el corazón de Dios.

2. Un acontecimiento así lleva casi necesariamente a interpretaciones equivocadas, a la indiferencia respecto al contenido a creer o a no creer y de tal modo a la disolución de la fe real. Por esta razón, acontecimientos del género deben tener un carácter excepcional, y por eso es de máxima importancia aclarar cuidadosamente en qué consisten. Esta explicación, de la que debe resultar claramente que no existen las “religiones” en general, que no existe una común idea de Dios y una común fe en Él, que la diferencia no concierne únicamente al ámbito de las imágenes y de las formas conceptuales mutables sino a las mismas opciones últimas – esta clarificación es importante, no sólo para los participantes del evento, sino para todos aquellos que son testigos del evento o son informados del mismo. El evento debe presentarse en sí mismo y frente al mundo de tal modo claro que no se convierta en una demostración de relativismo, porque se privaría por sí solo de su sentido.

lunes, 31 de enero de 2011

“Necesitamos un nuevo Syllabus”: conferencia de Mons. Schneider (I)

“Necesitamos un nuevo Syllabus”: conferencia de Mons. Schneider (I)


Como se sabe, Mons. Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Karaganda, pronunció una histórica conferencia en Roma el 17 de diciembre de 2010, en la que mencionó la necesidad de un nuevo Syllabus de los errores en la interpretación del Concilio Vaticano II. Por su extensión, presentaremos nuestra traducción de dicha conferencia en tres partes. En esta primera parte, que a continuación ofrecemos, Mons. Schneider, luego de una breve introducción, comienza a enumerar y desarrollar un “vademecum pastoral” partiendo de algunas enseñanzas del último Concilio, leídas en una hermenéutica de continuidad.


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Propuestas para una correcta lectura del Concilio Vaticano II


I. El fundamento teológico de la pastoral

Para hablar correctamente de la teoría y de la praxis pastoral es necesario primero ser conscientes de su fundamento y de su fin teológico. El fin de la Iglesia es el mismo fin de la Encarnación: “propter nostram salutem”. Así la fe y la oración de la Iglesia se expresa: “Qui propter nos homines, et propter nostram salutem, descendit de caelis et incarnatus est et homo factus est”. Esta salvación significa la salvación del alma para la vida eterna. En esto consiste también la finalidad de toda la ordenación jurídica y pastoral de la Iglesia, como nos dice el último canon del Código de Derecho Canónico: “prae oculis habita salute animarum, quae in Ecclesia suprema semper lex esse debet” (can. 1752).

El contenido de la salvación del alma humana consiste en la santidad, en la renovación y en la perfección de la originaria dignidad humana en Cristo. Dios ha creado al hombre según Su imagen y Su semejanza (cfr. Gen 1, 26) y esta obra es admirable, como dice la Iglesia en la liturgia: “Deus, qui humanae substantiae dignitatem mirabiliter condidisti”. Pero todavía más admirable es la renovación y la perfección de esta imagen, realizada por la obra de la redención: “mirabilius reformasti”. La renovación, la perfección nueva, la santidad, consiste en la inimaginable gracia de la participación del hombre en la misma naturaleza Divina: “Divinitatis esse consortes”. Esta participación en la naturaleza divina significa ser hijos adoptivos de Dios, ser hijos en el Único Hijo, Jesucristo.

Jesucristo, el único Hijo de Dios según la naturaleza, se ha hecho por Su verdadera Encarnación el primogénito entre muchos hermanos: “primogenitus in multis fratribus” (Rm 8, 29). Por medio de Su sacrificio redentor, Cristo ofrece al hombre la gracia de la vida Divina. La misma vida Divina en el misterio de la Santísima Trinidad está presente en la humanidad del Hijo de Dios: “in Ipso inhabitat omnis plenitudo divinitatis corporaliter”, en Él toda la divinidad habita corporalmente (Col 2, 9). Cristo encarnado está lleno de gracia y de verdad (cfr. Gv 1, 14). El Espíritu Santo distribuye desde esta fuente de vida Divina por medio de la Iglesia, que es el Cuerpo Místico de Cristo, en la liturgia de los sacramentos, la gracia de la filiación Divina y todas las otras gracias de santidad necesarias. Así se puede entender mejor lo que enseñó el Concilio Vaticano II: “Liturgia est culmen ad quod actio Ecclesiae tendit et simul fons unde omnis eius virtus emanat” (Sacrosanctum Concilium, n. 10). “La Liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza. Pues los trabajos apostólicos se ordenan a que, una vez hechos hijos de Dios por la fe y el bautismo, todos se reúnan para alabar a Dios en medio de la Iglesia, participen en el sacrificio y coman la cena del Señor” (Sacrosanctum Concilium, n. 10).

martes, 11 de enero de 2011

Presupuestos, problemas y desafíos de la Teología de la Liberación - Cardenal Joseph Ratzinger

Presupuestos, problemas y desafíos de la Teología de la Liberación
Cardenal Joseph Ratzinger


I - OBSERVACIONES PRELIMINARES

1. La teología de la liberación es un fenómeno extraordinariamente complejo. Se puede formar un concepto de la teología de la liberación, según el cual ésta abarca desde las posiciones más radicalmente marxistas, hasta las preocupaciones que, dentro del marco de una correcta teología eclesial, dan el lugar apropiado a la necesaria responsabilidad del cristiano con respecto a los pobres y oprimidos, como lo hacen los documentos del CELAM, desde Medellín hasta Puebla. De aquí en adelante se emplea el concepto teología de la liberación en una acepción más restringida: en la que abarca sólo a aquellos teólogos que de alguna manera han hecho suya la opción fundamental marxista.

2. No es mi intención hacer, dentro del marco de esta relación, un análisis científico de los orígenes y contenidos de las teologías de liberación. Se trata más bien del interrogante práctico: ¿qué tarea plantea este fenómeno a los diversos Dicasterios de la Curia Romana ?

3. A través del análisis del fenómeno de la teología de la liberación, se hace notorio un peligro fundamental para la fe de la Iglesia. Hay que tomar en cuenta, sin embargo, que un error no puede existir, si no contiene un núcleo de verdad. Un error es, de hecho, más peligroso cuanto la medida del núcleo de verdad asumido es mayor, porque así su tentación se hace más grande.

viernes, 7 de enero de 2011

Dios no es rival del hombre sino que le da plenitud y alegría, recuerda Benedicto XVI

Dios no es rival del hombre sino que le da plenitud y alegría, recuerda Benedicto XVI


VATICANO, 06 Ene. 11 (ACI).- En su homilía de la Misa por la Solemnidad de la Epifanía del Señor, el Papa Benedicto XVI resaltó que Dios no es un rival del ser humano, "no quita nada ni lo amenaza" sino que "es el único capaz de ofrecernos la posibilidad de vivir en plenitud, de probar la verdadera alegría".

En la Basílica de San Pedro y ante los fieles presentes, Benedicto XVI reflexionó sobre lo que representa el rey Herodes, que a diferencia de los Reyes Magos no quiere adorar al Niño Dios, sino acabar con Él porque lo considera una amenaza que puede privarlo del poder y de "todo aquello que desea".

"¿Tal vez también nosotros estamos ciegos ante sus signos, sordos a sus palabras, porque pensamos que pone límites a nuestra vida y no nos permite disponer de nuestra existencia a nuestro propio gusto?", cuestionó el Papa.

domingo, 2 de enero de 2011

Homilía del Papa durante las Vísperas de Acción de Gracias de fin de año

Homilía del Papa durante las Vísperas de Acción de Gracias de fin de año


CIUDAD DEL VATICANO, sábado 1 de enero de 2011 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la homilía que el Papa Benedicto XVI pronunció ayer 31 de diciembre durante las primeras Vísperas de la Solemnidad de Santa María Madre de Dios y de Acción de Gracias por el fin del año civil, en la Basílica de San Pedro.


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¡Queridos hermanos y hermanas!

En el fin del año, nos encontramos esta tarde en la Basílica Vaticana para celebrar las primeras vísperas de la solemnidad de María Santísima Madre de Dios y para elevar un himno de gracias al Señor por las innumerables gracias que nos ha dado, pero además y sobre todo por la Gracia en persona, es decir por el Don viviente y personal del Padre, que es su Hijo predilecto, nuestro Señor Jesucristo. Precisamente esta gratitud por los dones recibidos de Dios en el tiempo que se nos ha concedido vivir, nos ayuda a descubrir un gran valor inscrito en el tiempo: marcado en sus ritmos anuales, mensuales, semanales y diarios, está habitado por el amor de Dios, por sus dones de gracia; es tiempo de salvación. Sí, el Dios eterno entró y permanece en el tiempo del hombre. Entró en él y permanece en él con la persona de Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, el Salvador del mundo. Es cuanto nos ha recordado el apóstol Pablo en la lectura breve poco antes proclamada: “Pero cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo… para hacernos hijos adoptivos” (Gal 4,4-5).

Por tanto, el Eterno entra en el tiempo y lo renueva de raíz, liberando al hombre del pecado y haciéndolo hijo de Dios. Ya ‘al principio’, o sea, con la creación del mundo y del hombre en el mundo, la eternidad de Dios hizo surgir el tiempo, en el que transcurre la historia humana, de generación en generación. Ahora, con la venida de Cristo y con su redención, estamos “en la plenitud” del tiempo. Como revela san Pablo, con Jesús el tiempo se hace pleno, llega a su cumplimiento, adquiriendo ese significado de salvación y de gracia por el que fue querido por Dios antes de la creación del mundo. La Navidad nos remite a esta 'plenitud' del tiempo, es decir, a la salvación renovadora traída por Jesús a todos los hombres. Nos la recuerda y, misteriosa pero realmente, nos la da siempre de nuevo. Nuestro tiempo humano está lleno de males, de sufrimientos, de dramas de todo tipo – desde los provocados por la maldad de los hombres hasta los derivados de las catástrofes naturales –, pero encierra ya, y de forma definitiva e imborrable la novedad gozosa y liberadora de Cristo salvador. Precisamente en el Niño de Belén podemos contemplar de modo particularmente luminoso y elocuente el encuentro de la eternidad con el tiempo, como le gusta expresar a la liturgia de la Iglesia. La Navidad nos hace volver a encontrar a Dios en la carne humilde y débil de un niño. ¿No hay aquí quizás una invitación a reencontrar la presencia de Dios y de su amor que da la salvación también en las horas breves y agotadoras de nuestra vida cotidiana?. ¿No es quizás una invitación a descubrir que en nuestro tiempo humano – también en los momentos difíciles y duros – está enriquecido incesantemente por las gracias del Señor, es más, por la Gracia que es el Señor mismo?.

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